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  • The Economist

Petrobras impresionaba al mundo con su experiencia en aprovechar depósitos a miles de metros por debajo del lecho oceánico. Ahora, el gigante petrolero de Brasil es mejor conocido por operar a un tipo de profundidad diferente.

Está inmerso en un multimillonario escándalo de sobornos, endeudado hasta el tope y tiene un valor de solo un tercio de los 250,000 millones de dólares en que fue valuado poco después de su oferta pública inicial en 2010.

El 4 de febrero, su asediada jefa, Maria das Graças Foster, sucumbió a la presión y renunció, junto con cinco altos ejecutivos. Los inversionistas se regocijaron, y las acciones de Petrobras, que se habían hundido en 17 por ciento la semana anterior, se recuperaron.

Sin embargo, la mayor parte de los males de la compañía no son culpa de Foster. El Gobierno, que tiene una participación accionaria controladora, asume la mayoría de las grandes decisiones. Estas han incluido hacer a Petrobras rentar o comprar refacciones a compañías locales ineficientes, decirle que construya refinerías en sitios poco prácticos, en nombre del desarrollo regional, y hacer de Petrobras el único operador principal en los enormes campos pré-sal (“debajo de la sal”) marítimos de Brasil.

Un mar de desafíos

Lo peor de todo es que, desde 2006, el Gobierno ha puesto un tope a los precios de la gasolina para frenar la inflación. Incapaz de satisfacer la creciente demanda interna, Petrobras ha tenido que importar gasolina y combustible diesel, vendiéndolos con pérdida. Entre 2011 y 2013, esto le costó unos 17,700 millones de dólares.

El sucesor de Foster, Aldemir Bendine, enfrenta un mar de desafíos. A los precios petroleros mundiales actuales, mucha de la producción pré-sal apenas genera dinero.

Pese a la inversión alentada por la deuda de 40,000 millones de dólares al año, la producción se ha estancado en dos millones de barriles diarios durante los últimos cuatro años y subirá solo 4.5 por ciento en 2015. Un objetivo establecido el año pasado, de producir 4.2 millones de barriles diarios para 2020, parece fantasioso.

Luego está el espectro de la corrupción. Salió a la luz primero en marzo pasado, con el arresto bajo cargos de lavado de dinero de Paulo Roberto Costa, quien había dirigido la subsidiaria de refinación de Petrobras de 2004 a 2012.

Pagos sospechosos

En una declaración negociada con la Fiscalía, Costa confesó haber canalizado 3 por ciento del valor de los contratos de su división con proveedores a fondos para sobornar a políticos. El fiscal público ha identificado al menos 750 millones de dólares de pagos sospechosos. Los inversionistas extranjeros agraviados han presentado demandas contra Petrobras en Nueva York, donde se negocian algunas de sus acciones.

Se esperaba que Petrobras registrara una amortización relacionada con los sobornos en sus ingresos del tercer trimestre. Se suponía que publicaría estas cifras en noviembre, pero las ha postergado dos veces mientras pasa apuros para determinar cuál sería la amortización.

Hasta ahora ha propuesto dos cifras enormemente diferentes. Aplicando la reducción del 3 por ciento de Costa al valor de esos contratos sospechosos, Petrobras determinaría una cifra de 1,500 millones de dólares. Sin embargo, reevaluando los activos --principalmente refinerías-- creados como resultado de esos contratos a los precios que alcanzarían en las condiciones de mercado actuales, estima que pudieran valer 32,000 millones de dólares menos que su valor contable.

La cifra más baja probablemente subestima la amortización que se necesitará, porque el problema con los contratos dudosos se extendería más allá del área que estuvo bajo control de Costa. La cifra más alta probablemente es una exageración, porque valuar cada activo por separado no toma en cuenta las economías a escala. Lo que es más, todo tipo de otros factores, desde movimientos monetarios hasta el disminuido precio del petróleo, explicarían gran parte del deterioro en los valores de los activos.

Petrolera sin cifras auditadas

DUDAS • Sin una cifra de amortización creíble de Petrobras, el auditor de la compañía, Price Waterhouse Coopers, se negó a suscribir las cuentas. La semana pasada, Petrobras las publicó de cualquier manera. Tenía que hacerlo antes de marzo para evitar desencadenar un incumplimiento de pagos técnico. Si no diera a conocer la declaración de todo el año auditada para julio, lo acreedores demandarían un reembolso adelantado de hasta 54,000 millones de dólares de deuda.

Con solo 25,000 millones de dólares en reservas, con hasta 18,000 millones de dólares en deuda y pagos de dividendos con vencimiento este año y con un acceso limitado a nuevo financiamiento, debido a la falta de libros auditados, cumplir con esas obligaciones requeriría un rescate del Gobierno.

Abordar estos problemas requerirá habilidades extraordinarias, pero la tarea más difícil para el nuevo jefe será resistir la interferencia del Estado. La intervención gubernamental la ha convertido en la gran empresa petrolera menos rentable, según un informe de Credit Suisse, pero el banco también encontró que en áreas en las cuales la intromisión es mínima, como en el descubrimiento de petróleo y su extracción del suelo, Petrobras es una de las mejores.

Tristemente, es poco probable que el gobierno de Brasil ponga mucha atención a esa noticia.

Los inversionistas extranjeros agraviados han presentado demandas contra Petrobras en Nueva York, donde se negocian algunas de sus acciones.

2 MILLONES de barriles diarios de petróleo es la producción de Petrobras durante los últimos cuatro años.

4.5 POR CIENTO se estima que subirá la producción de Petrobras en el año 2015.