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“Las inteligencias poco capaces
se interesan en lo extraordinario;
las inteligencias poderosas,
en las cosas ordinarias”.
Víctor Hugo

A manera de Antología

Estos son los micro-relatos que he reunido sin pretensión alguna, más que el gusto por darlos a conocer y compartirlos, y que por años han  estado rondando en mis obsesiones, en mis deseos de haberlos escrito y, finalmente, en el conjunto indócil de mi admiración.


Sin Título. Eduardo Mendoza
La mañana fue tan larga que, en el tiempo transcurrido, murieron los treinta y dos personajes de este cuento.


Mi primer Amor. Roberto Arlt

Era pecosa y bizca, pero yo la creía más hermosa que la luna; y por eso le escribí esta carta: “Señorita: Escapémonos al mar. Vestido de terciopelo negro la voy a llevar a mi barco pirata. Juro por el cadáver de mi padre ahorcado que la amo. Suyo hasta la muerte: Roberto Godofredo, caballero de Ventimiglia, señor de Rocabruna, capitán del ballenero “El Taciturno”.


Libertad. Juan José Arreola

Hoy proclamé la independencia de mis actos. A la ceremonia sólo concurrieron unos cuantos deseos insatisfechos, dos o tres actitudes desmedradas. Un propósito grandioso que había ofrecido venir envió a última hora su excusa humilde.


Soñar o no. René Avilés Fabila

Soñar que uno sueña es algo tan común, trillado, que mucho ha servido a la literatura. Pero soñar que uno no sueña es algo distinto y quizá novedoso.


Gran Final. Adolfo Bioy Casares.
El  viejo literato dijo a la muchacha que en el momento de morir él quería tener un último recuerdo de lujuria.
El que enseña no es el mejor. Bertolt Brecht
Uno es útil. Enseña a los otros. No a que sean como él, sino a que sean diferentes a sí mismos: eso les resulta útil.


Amor y Literatura. Esther Cross
Hichcock le contó a Truffaut la historia de un guionista que estaba convencido de que al soñar se le ocurrían grandes ideas para películas extraordinarias. Harto de no poder recordarlas, una noche se fue a dormir y dejó papel y lápiz al lado de la cama, para anotar lo que soñaba en medio de la noche. Al otro día, muerto de curiosidad y lleno de expectativas, leyó el papel. Decía: chico conoce chica y se enamora.