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Las sesiones de masajes relajantes no sólo alivian los malestares o el cansancio, sino que también generan vigor y entusiasmo, además mejoran el carácter, pues prestan muchos beneficios al cuerpo humano, a la conducta de las personas y a su estética.
No hay que confundir sobar y acariciar con un masaje profesional. Generalmente, cuando una persona está cansada le dice a su pareja que le ponga las manos en la parte afectada y le sobe. Sin embargo, para aplicar un masaje se debe conocer el cuerpo humano a profundidad y saber a ciencia cierta las manipulaciones específicas.
Son pocos quienes dedican tiempo a su cuerpo, para examinarlo, cuidarlo o embellecerlo. Las damas recurren a la cosmética: tintes, uñas, maquillajes, ropa, zapatos y alhajas; los varones al barbero, a la tienda de vestuario y, tal vez, al gimnasio.
No obstante, quienes cuidan su nutrición, hacen ejercicios, van al gimnasio  o al  sauna, se practican masajes, bailan o llevan una vida social o familiar participativa tienen mejores expectativas de salud corporal, mental y oportunidades de trabajo, negocios o de relaciones amorosas. Atender su cuerpo, mente y espíritu es una de las primeras manifestaciones en la práctica de la autoestima, lo contrario es sinónimo de enfermedad, complejos, penas o vida negativa.
Los masajes son de vieja data
Los masajes son una de las primeras terapias naturales y han estado presentes en todas las culturas. En  la Edad Media, la Iglesia y la sociedad de la época los tuvo como pecaminoso, como tantas otras prácticas. Sin embargo, donde no había mucha influencia de la Iglesia como en los pueblos nórdicos y Rusia continuaron practicándose, junto con el sauna.
No todos los masajes son iguales, están el más común que es el anti estrés o relajante; el terapéutico que se aplica cuando el cuerpo tiene problemas físicos y se practica en brazos, piernas, columna, ciático y otras partes; reductivo y anticelulítico, para bajar y dar forma estética; el reflexológico que se aplica en los pies y manos; con piedras, y el automasaje.
Los masajes ayudan a liberar unas sustancias llamadas endorfinas que nos dan una sensación de bienestar y ayudan a combatir el dolor. Mejora la circulación sanguínea, el transporte de oxígeno y el flujo de la linfa. Beneficia la piel y la función de los órganos internos, desplaza y extrae toxinas; los músculos retoman flexibilidad, reduce el estrés y la actitud ante la vida.
También elimina los dolores de cabeza por cansancio; es excelente para los deportistas o personas que cansan su piel por acciones físicas. Aumenta la capacidad del sistema inmunológico. Quita espasmos y hasta hace desaparecer protuberancias de tejidos grasos o de tipo óseo.

TOME NOTA: Francisco Picado V. atiende sus enfermedades con medicina natural, acupuntura, masajes, sauna, flores de Bach, regulación de peso, orientación personal y balance de energías. Abril 2 inicia “Curso de “Masajes”. Pregunte por los cursos Medicina Natural y Acupuntura a Distancia. Clínica de Terapias Naturales y Spa, antiguo cine Rex 75 v. al lago m/d T. 2251 44 56 y en El Raizón, K 20.2 C. Masaya, T. 2279 9765 Móvil: 8654 5677 E-Mail: terapiasnaturales.fp@gmail.com

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