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La evocación, la reflexión, la contemplación de la diversidad en los momentos de su personal dimensión y experiencia humanas, sustentan y articulan el poemario “Más allá de la carne ausente”, de Margarita López Miranda. Y aunque si bien fue la pérdida física de su entrañable maestro, amigo y esposo Fidel Coloma, un motivo preciso para que ella buscara verter su especial sensibilidad en la escritura poética, en ésta, esta vez, al tiempo que se empeña en convocar mar adentro de su suave ternura a su “adusto varón amante”, la escritora expresa y se refiere también al sentido, al enigma y a los ritmos de la palabra y la vida; tocada y gratificada por su condición de mujer, de mujer profesional, madre y abuela y por la calidez de la amistad; impactada por el consuelo y la tensión que procuran la llama, a diario prendida, del pensamiento y los anhelos; pero además entregada también a la fascinación de la belleza que pulsa aún intacta entre espacios vitales que ya los tiempos lúgubres lastiman.

Pablo Centeno-Gómez
Managua, junio de 2010