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Fernando silva

           Había muy poco sol. Nublado y húmedo estaba
el tiempo.

    -Hombré está fregado el tiempo.
    -Así pasa aquí.
    -Ya veo.
        Un muchacho se arrimó.-Lo llaman- le dijo el hombre que estaba
        Hablando con el otro.
    -Ya voy- le dijo el hombre y se vino.

    Ese era Rogelio Vega y el otro Juan Sánchez, que andaban los dos en lo
    mismo, buscando comprar unos frijoles.

        Rogelio se acercó al que lo llamaba- ¿ Ud. me buscaba? – le dijo.
- Sí – le dijo el hombre que andaba en una lancha – Yo ando este bote y voy a Zapote, me dijeron que va para allá.
- Sí – le dijo Rogelio.
-…pues si se espera que consiga otros.
- Sí – le aseguró Rogelio-.. me espero.

Al rato volvió el mimo hombre y con él venían dos más.

-Ya estoy listo- dijo el hombre bajándose a la lanchita-
 Se pueden venir, pues.

Los hombres bajaron a la lanchita y se colocaron por ahí.

En lo que iban el hombre de la lancha les iba diciendo:

-Creo que van todos a Upala; me supongo.
- Así es- dijo uno de ellos- ¿…y adónde más..?
-..bueno, pues..entonces al solo entrar al río Zapota me voy a bajar
   un ratito, es que traigo aquí un encargo.

Siguieron buen rato; después el hombre siguió:-… de seguro, pienso
yo que van por frijoles.- les dijo.

-Así es- le respondió Rogelio.
-Esos granos los hayan donde Payán.
-¿Quién es ese Payán..?- preguntaron los otros.
-Es el que tiene los frijoles; se pueden conseguir por otro lado, pero no
son tan buenos.
Lo malo que tiene este asunto es el modo del tal Payán- les dijo el hombre.
-…y cual es eso malo…- le preguntaron.
-…que es pesado.
-¿…y eso que tiene que ver con los frijoles…?
-¡ Ahá…!..que eso es casualmente.
-A ver…¿…cómo es la cosa…?
-Es que Payán, él sabe el frijol que tiene.
-¿..qué es lo que tiene..?- le preguntaron.
-Primero que es frijol bien aporreado y soplado, que lo deja limpito…
y después lo mantiene oreado…
-…pero eso… ¿qué tiene que ver…?
-Qué por eso Payán  no vende los frijoles así nomás.

Después fueron llegando y entraron al pueblito. En una esquina estaba la casa de Payán y para allá se fueron acompañados del lanchero que les fue a enseñar adonde era.

Payán estaba sentado en un taburete.

-Buenas- lo saludaron los hombres.
-Buenas- dijo Payán, sin moverse de allí.
-Venimos a comprarle frijoles- le dijeron. Payán no dijo nada.
-No es mucho- le explicaron- con unos tres sacos cada uno. Es para el consumo.-… Payán no dijo nada.
-¿Tiene algunos sacos…?
-Sí- dijo Payán…-; pero no se los vendo.
-¿…por qué…?
-…porque no.
-…si se los vamos a pagar…
-No hay frijoles- dijo Payán, levantándose.

Que hombre más fregado éste- le dijeron al lanchero, que estaba allí con ellos.
-Yo se los advertí- les dijo el lanchero.

Los hombres salieron.

En seguida entró Rogelio.

-Buenas…buenas…dijo.-…de adentro salió el viejo Payán.
-¡… y diay..!- dijo cuando vio a Rogelio-…¿… y onde te me habías metido…?. En vez pasada que me vi con don Chico, allá en El Castillo, me dijo que como
que vos andabas en Morrito.
-Sí- dijo Rogelio.
-¿..y que querés..?
-Quiero que me venda unos frijoles.
-Sí, hombré..! Claro….con gusto…

El lanchero que todavía se había quedado allí estaba sorprendido.

Cuando salió Rogelio, se vino donde el viejo.

-¿…y… por qué no quiso venderle los frijoles a los otros y en cambio a Rogelio se los dio allí nomás…?
Payán, se le acercó.

-¿Sabés por qué..? ..porque Rogelio me cái bien- le dijo y dio la vuelta.

El lanchero se vino de vuelta. Uno de los hombres se le acercó.-
¿…y qués lo que pasó al fin- le preguntó..?

El hombre subió los hombros para arriba.

-Es que- le dijo al otro- No es que yo quede claro con lo de este viejo Payán, sino que estoy nada más que pensando que cada cual carga con su propio asunto.