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Un buen momento para incentivar que sus hijos realicen actividad física y crear un hábito saludable para toda la vida es durante las vacaciones escolares. Según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC), está comprobado que la actividad física puede ayudar a controlar el peso, a mejorar la autoestima y la capacidad de aprendizaje.

El médico colombiano Javier Gutiérrez, especialista en deporte, explicó que la actividad física es también una excelente herramienta no farmacológica que ayuda a disminuir patologías que están en aumento en los niños: el sobrepeso, la obesidad y la diabetes tipo 2. Agregó que la recomendación adoptada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es que los niños y adolescentes sanos de 5 a 17 años realicen un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa. De este tiempo su mayor parte debe estar dirigida a actividad física aeróbica como caminar, correr o andar en bicicleta. Además, aconseja incorporar la actividad física de fortalecimiento óseo y muscular con ejercicios como push ups y saltar la cuerda, como mínimo 3 veces a la semana.

También, el especialista mencionó que las actividades físicas recomendadas deben variar entre niños y adolescentes.

Por ejemplo, según la CDC, los niños no suelen necesitar programas de fortalecimiento muscular, como levantar pesas porque por lo general fortalecen sus músculos cuando practican deportes como baloncesto, futbol o trepan árboles, ellos requieren divertirse sin necesidad de un programa estructurado (entrenamiento formal) de cualquier disciplina deportiva. Sin embargo, cuando los niños crecen y se convierten en adolescentes, pueden iniciar programas estructurados de fortalecimiento óseo y muscular. Esto se logra particularmente con programas específicos en el gimnasio o con la práctica de futbol o baloncesto, entre otras actividades.

El doctor Gutiérrez añadió que existe evidencia científica que demuestra la relación entre el aumento de peso y más de 3 horas al día sedentarias. Sin embargo, indicó que no se trata de extremos ni de satanizar nada. “Si un niño hace actividad física en el parque, o asiste a un entrenamiento de alguna disciplina deportiva, puede llegar a ver televisión o a jugar videojuegos. Lo esencial es buscar el equilibrio entre actividades sedentarias y físicas”, indicó el especialista.