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“Con el verdadero amor ocurre lo mismo que con los fantasmas:
 todo el mundo habla de él, pero pocos lo han visto”.
Cervantes.

Confesiones de murciélagos,
de Mario Martínez Caldera

Después de muchos años de silencio en los suplementos culturales, el poeta Mario Martínez Caldera confió al Observatorio Cultural, que tiene en la imprenta Amerrisque para una pronta publicación, en este mes de marzo, el libro de cuentos “Confesiones de murciélagos” que reúne diez cuentos, entre inéditos y ya publicados, en la década de los 80.
Martínez Caldera tiene dos libros de poemas publicados y su incursión en el género del cuento ha revitalizado su entusiasmo creativo. Quedamos a la espera de “Confesiones de murciélagos”.
 
Eduardo Punset.
El impacto de la Física Cuántica

Intuitivamente, conocíamos la importancia de tener muchos contactos y cuantos más amigos, mejor. Pero no sabíamos exactamente por qué. Ahora constatamos –gracias a la física cuántica– que las personas con muchos conocidos tienen más éxito que los que tienen pocos. Es muy bueno descubrir esto.


La cultura creada por los contactos entre personas que intercambian información y cotilleo, clientes, genes, enfermedades infecciosas, idiomas, juegos, convicciones e ideas acaba generando una transición de fase que desemboca en una nueva cultura.


Esto es lo que ocurrió en tiempos remotos, cuando la llamada ruta de la seda unió Roma con Oriente y la ruta del incienso, el Mediterráneo con la India. Gracias a todo ello, hoy sabemos que el número de personas que conoce a mucha gente es mucho menor que el número de personas que, por el contrario, conocen a muy poca gente.


El impacto de la física cuántica en las nuevas tecnologías no es menor que en el pensamiento. La criptografía cuántica (si dos de las partes que quieren comunicarse están dispuestas a compartir un código prácticamente indescifrable) ya se está aplicando. Faltan unas décadas para que los ordenadores cuánticos transformen nuestros sistemas de gestión y, con toda probabilidad nuestro cerebro.

Palabras  para despedir a un océano
Un océano confirma su despedida. Esta vez, nadie se atreve a hablar de sus virtudes. Sus méritos tendrá, pero, están escondidos en los mares y según algunos, que ahora son muchos, merece respeto. ¿Quién entiende a los que  hablan? El océano no tuvo amigos que lo lloren. Enemigos celosos, sí. Altaneros y mafiosos, en otros países, urgen por su cadáver. En la prensa local, un titular indicó: Palabras para despedir a un océano. En la esquina de la calle traicionada aseguran que, el pasado domingo, el océano fue a misa, pagó sus deudas, y se murió de risa. (T.L.)

Amparo y desamparo
(fragmento de Elvira Lindo)

La suerte, la salud, las buenas compañías, las malas, el dinero de la familia, la educación, el cariño, el país de origen, la suerte, la voluntad, los genes, la cobardía, la suerte, el carácter, el físico, la inteligencia práctica, la creativa, la emocional, la historia, la historia íntima, la valentía o la temeridad, la combinación de todos estos factores y de mil factores más. Ah, ¿qué determina, una vida?


Existen ideologías absolutas que proclaman que la vida sólo estaba supeditada al factor económico; hay religiones que nos ven como peones en manos de la voluntad divina; hay culturas, como la americana, en las que se carga sobre los hombros del individuo toda la responsabilidad del éxito o el fracaso, y otras, que tienden a aliviar el peso y a poner el destino en manos de la suerte.