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“Más vale vivir cinco años como rey que cincuenta como buey”, con este narco refrán los narcos resumen su elán vital, su concepto de la pinche vida sintetizando el porqué arriesgan el pellejo y se la rifan: “águila o sol”, “cara o cruz”: vino, mujeres, lujos y música, o muerte: pum, pum, pum. Y la moral?., chingue a su madre y a su abuela también, no mames platanito, estas son aventuras, no pajeadas mentales desde un cuarto con paredes forradas de corcho, nada de Proust y mucho de Dumas. Ni falta hace indagar más, meterse a introspecciones reflexivas que llevan a mea culpas, luego a la filosofía y después al lirismo, camuflaje de consuelos balurdes, arribo a la literatura cuando la cosa se jode; las tortugas llegan a desovar a las playas de Chacocente y La Flor y los escritores a escribir libros correctos manejando omnímodos y omnívoros a sus personajes como Dios padre, pensando, sintiendo y actuando por ellos mientras cuidan las costuras de los retazos, obcecadas costureras frenéticas.


La mujer tuvo cojones, la morrita del Güero Dávila se llenó de coraje sin buscarlo y se echó los güevos a tuto, obligada por “La Situación” se veía cambiar ante la otra que la observaba desdoblada como alter ego de sí misma apostada en el instante de percatarse ¿Y qué se hizo la Teresa Mendoza?, ¿qué fue de ella?, ¿qué fin tuvo?, ¿dónde puta se metió?, sepa la bola. “Con los güeros ganen lana pero no la han de gastar”, cantaba el Piporro, no se ha oído ningún narcocorrido de “La reina del sur”, pero alguno ha de andar por ahí sonando en las radios y cantinas de Culiacán y de toda La República, hasta en las Américas disfrutan con “La banda del carro rojo”, Arturo Pérez-Reverte lamenta no tener la inteligencia para meter en los tres minutos de la canción la historia completa de pe a pa, lamento no tan borincano porque el jibarito ha vendido por todo el planeta la carga de quinientas veintidós páginas de la novela. Nada debe agregarse a lo tanto dicho, pero a cualquier hipertenso le sube la presión leer el rastreo nocturno de Gibraltar a Melilla a las planas que contrabandean las cargas de hachís de Marruecos, el avión vuela casi a ras del agua y tanto el piloto como los contrabandistas pueden darse en la madre, chocar en los segundos en que una ola avienta la plana para arriba y el aéreo no es capaz de subir tan rápido, así de simple, máxima posibilidad de dejar el cuero en la noche oscura de San Juan de la Cruz y helada del Mediterráneo entre las costas de España y África, sucumbiendo en un juego implacable de persecución rutinaria, sin reconocimientos póstumos, jugárselas sin joder a nadie con heroísmos que agradecer y honrar; ignorados, ni por cerca de los toreros y boxeadores que pueden patear el balde con el pitón ensartado en el culo y los muslos, o la cara cortada entre borbollones de sangre y espectáculo; sin ninguna publicidad ni ruidos excepto los del oleaje y los motores. “Pa que te digo que no si sí”, ta claro que el Pote Galvez no murió por la patria ni por la Petra, cayó en el porche de la mansión de la Colonia Chapultepec pasándole la cruceta a su patrona, la Teresa, para que se defendiera; el pasconeado por las balas de los sicarios de don Epifanio, tiró el capote, colgó los guantes por lealtad sin pose heroica, cumpliendo códigos de honor como los de la mafia y la camorra, principios que no tienen los políticos bergantes. Para el narco gordo cara de indio, bigote tupido, camisa a cuadros y gorra beisbolera no habrá capilla con su foto igual a la del Santo Malverde llena de velas, exvotos y ofrendas de cigarros Faritos y tequila Reposado, el mismo que toman en vasitos alargados llamados shots las fresitas de la oligarquía local en las bodas de El Country, El Terraza y los hoteles 5 estrellas, cigarros y tequila preferidos de la Teresa Mendoza, auténtica narca culichi del mero Sinaloa.

Managua 5 de Marzo del 2011.