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Los seres humanos nos deslizamos sobre la rubicunda Tierra, así como un acróbata de circo lo hace sobre una hermosa bola deleitando con su espectáculo, puede ser que caiga de ella o finalice la exhibición con mucho éxito y reciba aplausos o abucheos. Así nos sucede a los seres humanos, pues no tenemos idea sobre dónde estamos. Tenemos toda la confianza del mundo y nuestro equilibrio funciona a la perfección hasta que algo inusitadamente lo mueve y nos hace tambalear, correr y temer.
Así como vemos y nos enfrentamos al horizonte como si fuera un reto a vencer;  el espacio abierto y no entendemos qué hay arriba y más allá; así como nos imaginamos las profundidades del mar con un mundo acuático fantasmagórico, así es nuestra madre Tierra: insospechada, tétrica, monstruosa, con una capa superficial de paisaje y fertilidad, en el mejor de los casos, pero con una ignota profundidad que los artistas y poetas han descrito como el infierno o los inframundos. Los científicos conocen casi toda la capa de la Tierra, una mínima parte del espacio exterior, pero no las profundidades de los océanos y mucho menos las profundidades de la Tierra y su centro.


Qué dice la ciencia
Con las tecnologías de punta los científicos en el campo de la sismología y geofísica han hecho algunos avances pero a medida que más se conoce te das cuenta que es mucho más lo que falta por conocer. Si imaginariamente hacemos un corte a la Tierra, como se parte un melón o sandía, encontramos que tiene un núcleo, que según los científicos está compuesto en gran parte de hierro, níquel, oro, plutonio y mercurio. Estos elementos pesados están en el fondo por su misma condición físico química, para algunos, junto con el núcleo líquido que los envuelve, están a grandes temperaturas y a gran presión. Otros piensan que la Tierra tuvo un período de enfriamiento de millones de años y que está todo más denso. Después hay por lo menos dos capas llamadas mantos y la superficie de la Tierra con todo lo que sí vemos y conocemos. Cada capa está separada por densas cubiertas de roca o cristales como el cuarzo, imposibles, por ahora, de perforar, además a temperaturas insoportable, para los humanos.
Dentro de esas inmensidades oscuras, cavernosas e incandescentes hay corrientes de aguas frías, calientes, lava, petróleo, gas, carbón, minerales, gases, fósiles, ciudades perdidas, grandes e inmensas capas o bloques que se desplazan en la danza del carrusel del Universo o nuestro sistema que se mueven físicamente por razones de gravedad y magnetismo, provocado por los procesos de rotación y la dinámica de los metales. Esto condiciona la vida en la superficie, los climas, las aguas, la temperatura y hasta los vientos. El cambio de polaridad de la Tierra, de la cual se habla mucho ahora, que se acerca el año 2012, con las predicciones maya, tiene asidero científico en estos fenómenos, al mismo tiempo que con la observación astronómica. El centro de la Tierra a 6,378 kilómetros de profundidad no está inactiva, es como una olla de presión.
Lo esotérico o mítico
Algunas religiones, mitologías y novelistas han hablado de la posibilidad de que la Tierra sea hueca, de que se pueda entrar en ella a través de los polos Norte y Sur, y que civilizaciones secretas florezcan en su interior. Así, el héroe babilonio Gilgamesh, visitó a su antepasado Utnapishtim, en las entrañas de la Tierra. En la mitología griega Orfeo, trata de rescatar a Eurídice del infierno subterráneo. Se decía que los faraones de Egipto se comunicaban con el mundo inferior, al cual accedían a través de túneles secretos ocultos en las pirámides. Los hindúes creen que millones de personas viven en Agharta, un paraíso subterráneo gobernado por el rey del mundo.
Hay muchos relatos de expedicionarios en varios continentes que tienen testimonios de haber encontrado vestigios de núcleos de poblaciones y habitantes en las profundidades de la Tierra. Ocultistas como la maestra Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891),sabia mujer rusa fundadora de la Teosofía, habla con propiedad de estas ciudades subterráneas habitadas por seres de tiempos inmemorables.   Otros relacionan estos acontecimientos con la presencia de naves y extraterrestres, diciendo que hay bases de ellos en los polos, altas montañas o debajo de las aguas de varios lagos. Pero estas investigaciones están en todas las áreas: ocultistas, gobiernos, expedicionarios, geólogos, astrónomos y videntes. Los novelistas, también, han hecho su parte como el francés Julio Verne, con su novela Viaje al centro de la Tierra.
Los filósofos y científicos no están claros de qué está debajo de nosotros, ni cuánto nos afecta o nos depara para el futuro. Mientras tanto, los habitantes tienen disputas por áreas de terrenos superficiales, ridículas fronteras o dominio de áreas geopolíticamente estratégicas para la defensa o la explotación de los recursos de la madre Tierra. A algunos se posesionan de lugares exclusivos, sin embargo, todo es un enigma. De lo único que estamos seguros es que polvo o barro somos y en polvo o barro nos convertiremos. Nuestros elementos se degradarán y volveremos a ocupar un lugar dentro de la materia. El espíritu es eterno.

TOME NOTA
Francisco Picado Valle atiende sus enfermedades con medicina natural, acupuntura, masajes, sauna, flores de Bach, regulación de peso, orientación personal y balance de energías. Aún hay cupo para los cursos: Masajes Profesionales y Medicina Natural y Acupuntura a Distancia. Clínica de Terapias Naturales y Spa, antiguo Cine Rex 75 v al lago, T. 2251 4456 y 8654 5677 y en El Raizón, K. 20.2 C. Masaya, Qta. Claudina. E-Mail:terapiasnaturales.fp@gmail.com