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En la televisión un gordito alegre y saludable es la imagen de una campaña publicitaria. Sus cualidades se asocian a divertido, alegre, parece estar conforme con su peso. Su imagen va con la campaña y su rostro es sinónimo de popularidad. Cambio el canal y el panorama es otro. Los protagonistas: un grupo de gorditos, si muy alegres y enérgicos, pero no muy contentos con su figura. Razones tienen más que peso. Para contrarrestar esa situación se apuntaron a un programa que los reta a perder ese exceso en tres meses “Perdiendo y ganando”.

Dos canales diferentes, con dos panoramas antagónicos. Por años hemos escuchado el mensaje optimista “Hay que aceptarse tal y como uno es”. Para quien ha pagado caro los costos de haber adoptado esa filosofía, es imposible seguir la corriente.

Pregunta: ¿Qué tan desesperado se puede estar para hacer pública su inconformidad? La respuesta la obtenemos de tres de los 12 jóvenes que se apuntaron a ese programa. A ellos no les importa que el público conozca su historia. Sólo quieren aprovechar la oportunidad que les han dado. Ellos no siempre necesitaron rebuscar tallas especiales, pero cuando llegaron a ese extremo lo intentaron de todo, desde la dieta de los lunes, la de la sopa, la de la luna, la de la piña, pastillas y todas las que se pueda imaginar.

Hoy en día se habla de obesidad como un problema de salud pública cuya tendencia apunta hacia el aumento. Más allá de la vanidad y la eterna lucha por lucir esbelto, imitando a los modelos de revista y estereotipos de belleza, se ha convertido en un problema con dimensiones “XXX” que afecta la salud psíquica y física del ser humano y al final se conjugan en el interior hasta convertirse en un problema de fondo más que de forma.

¿Cómo así? Conversamos con tres de los participantes, quienes nos cuentan su historia.

“Es difícil estar en este cuerpo”

Comenta con una voz entre cortada y dejando escapar algunas lágrimas, Enelkis Robleto, de 29 años. Su peso máximo ha sobrepasado las 400 libras y su talla ha agotado el número “X”. Desde niña adoptó malos hábitos alimenticios que ella asocia a un mecanismo de defensa que utilizó para lidiar con sus problemas. Sus enojos, penas y tristezas los refugiaba en la comida, según cuenta. Pero fue en su etapa de adolescente donde su gracia perdió sentido y se convirtió en un problema a tal punto que la obligó a abandonar la universidad al no resistir las bromas crueles de las que era víctima por ser gordita.

Más conmovedor aun fue el hecho de ser discriminada por su propia hermana, quien en un acto de extrema sinceridad le expresó su vergüenza por tener un vínculo sanguíneo con alguien de su apariencia. En su familia, Enelkis dice ser la única gordita, razón por la que se convirtió en objeto de burla de todos, como ella misma narra, sin lograr contener las lágrimas.

La humillación llegó a tal punto que en una ocasión una prima le pidió que se bajara de su carro porque se le había ponchado la llanta por su peso.

Estos son sólo algunos de los momentos que marcaron su vida. Cada burla y cada risa aun martillan su cabeza y la han llevado a tomar decisiones drásticas, entre las que cuenta su decisión de limitar su círculo social para evitar comentarios ofensivos, burlas o críticas. Se prohibió también todo vínculo sentimental. La más mínima insinuación de romance es evadida hasta la fecha.

“He construido mi muralla”, indica Enelkis, quien lleva más de 20 años dentro de ese cuerpo. Para ella los amigos no existen, pero por primera vez siente un alivio al liberarse de esos fantasmas y gritarlos literalmente al mundo.

Aunque se declara experta en dietas, confiesa que no vio mayores resultados de los que ha obtenido dentro del concurso motivada por la competencia y ahora el apoyo de su familia que ya conocen las devastadoras consecuencias de las burlas y rechazos de las que fue victima.

Su mensaje para quienes pasan por lo que ella ya dejó en el pasado es que el cambio comienza en casa, con el apoyo de la familia y reorientación de los hábitos alimenticios del hogar en muestra de solidaridad.

El sedentarismo y los excesos fueron su perdición
Marcel Alejandro Martínez tiene marcada la sonrisa. Tiene 29 años y es arquitecto de profesión. Parece un tipo agradable, carismático y preparado… un candidato para novio ideal con un pequeño detalle que no es precisamente el hecho de ser gordito, pero se asocia.

Aunque desde niño comía mucho, no siempre fue el gordito del grupo. Como la historia del patito feo, en su adolescencia se convirtió en el cisne blanco rompe corazones que las chicas cotizaban. Se preocupaba por hacer ejercicios y mantener definidos y tonificados sus músculos.

Su actual forma la atribuye a los malos hábitos alimenticios, los excesos y el sedentarismo que adoptó en su época de universitario. Horas de estudio de madrugada acompañado de comida chatarra y litros de gaseosa lo mantenían despierto. Era un ritual de estudiante que se apoderó del profesional.

A manera de chiste cuenta que no desperdiciaba bocado. Siempre hacía los tres tiempos en su casa y donde lo invitaran. En ese entonces le parecía gracia terminarse su porción y esperar a ver quién dejaba para también arrasar.

Las libritas de más no eran problema para él, no padecía de ningún complejo, ni limitaciones hasta que un hermoso día se dio cuenta que ya pagaba dos asientos para él solito.

Las 400 libras, su peso máximo, le provocaron una enfermedad diagnosticada como apnea obstructiva del sueño (es una afección en la cual se presentan pausas en la respiración durante el sueño, debido a que la vía respiratoria se ha tornado estrecha, bloqueada o flexible). En buen cristiano este síndrome le impedía descansar bien. Dormir no es en su caso sinónimo de descanso, por lo que, sin él así desearlo se quedaba dormido en horas laborales o durante los recorridos en bus u otros momentos.

Las consecuencias en su trabajo no se hicieron esperar y recibió varias amonestaciones por quedarse dormido. Este síndrome sumado a una amenaza de infarto y derrame cerebral le alarmaron más que el hecho de tener que pagar dos asientos por uno.

Su problema de obesidad ya no sólo estaba afectando su imagen, su desempeño en el trabajo y su bolsillo, sino además su salud.

“La discriminación empieza por uno mismo”
Confiesa Manuel Martínez que dejó de frecuentar discos y hacer vida social para no ser objeto de burla. La obesidad te vuelve un ser más sensible, considera.

Desde niño aprendió la diferencia y el valor de lucir bien, cuando sacó a bailar a una niña y ésta lo rechazó por uno más delgado y mejor presentable.

En el aspecto sentimental, aunque se describe como un joven culto, emprendedor y con muchas cualidades siente que las chicas sólo ven su obesidad.

“Los que tenemos obesidad ya perdemos la pena”, argumenta a su decisión de ser parte del programa que le hizo perder 10 libras, en la primera semana. En tres meses ya habrá logrado más de 100 si sigue a ese ritmo ¡Imagínenselo con esas cualidades y sin la barriga! Aunque más allá de eso él ve grandes beneficios a su bolsillo.

Las apariencias engañan
Juan José Hernández aparenta ser un joven extrovertido, simpático y pícaro. Parece que la vida le sonríe. Se describe como un chico popular y sin complejos. Pero no por eso deja de percibir las consecuencias negativas que lleva consigo su peso, las cuales traduce en talla.

Su mayor dificultad es encontrar ropa que le quede, mucho menos variedad de estilo. Algunas veces ha tenido que recurrir al alquiler.

Para llegar a sus 345 libras, peso máximo alcanzado, tuvo que combinar malos hábitos alimenticios más un extra de sedentarismo. En su familia todos son gorditos, no había porqué ser la excepción a la regla hasta que llegó a la adolescencia.

El gym se convirtió en su segundo hogar. Cuando ya se vio en su peso y bien de apariencia dejó de ir. Meses después subió el doble ayudado por ansiedad.

El problema de la talla lo ha motivado en varias ocasiones a preocuparse, pero no con la disciplina y la entrega que lo está haciendo ahora para contrarrestar su problema de peso. Su meta es llegar a las 200 libras y mantenerse. Tiene la fuerza de voluntad y apoyo de sus amigos.

¿Pena? Nada que vaya con él ¿Por qué te va a dar pena quererte? Pregunta. Juan José tiene 32 años y una vida social muy activa.

Erfy Ayala
Conductora del programa “Salud, misión y visión” dentro del cual se impulsa este programa de “Perdiendo y ganando”, dice que ésta es la tercera ocasión que lo realizan. La experiencia les ha dado tips para mejorar los resultados. En esta ocasión, por ejemplo, decidieron combinar la dieta con ejercicios, sin recurrir a pastillas que al final producen el efecto rebote.

La misión de este concurso no es divertir a los televidentes, sino educarlos, dado el interés que han mostrado muchas personas hacia el tema y la tendencia al aumento de las personas con sobrepeso. El programa se transmite los sábados a las 2:00 p.m. por Canal 8.

Razones de peso para bajar

Estas tres historias son ejemplos de las consecuencias de un problema de salud pública que puede revertirse con tan sólo bajar de peso, como sugieren los especialistas que acompañan la causa y nos hablan de otros factores de riesgo a la salud que muchos ignoran.

De acuerdo el doctor José Daniel Meneses, Cardiólogo de la Clínica Cardiológica del Valle, los riesgos de la obesidad y el sobrepeso para la salud humana son enormes, porque afectan todos los sistemas corporales. Por ejemplo, a nivel neurológico las personas con sobrepeso tienen mayor tendencia a la depresión y a trastornos psiquiátricos, lo cual va en contra de la idea del gordito feliz que vende la publicidad.

“El aumento de peso viene ligado a la alteración de la imagen y autoestima, eso lleva a trastornos nutricionales, sicológicos y psiquiátricos”, explica el cardiólogo.

Otro de los riesgos es el cáncer íntimamente ligado al sobrepeso, especialmente el cáncer de mama, de colon y gástricos. “Es normal el cáncer en el tubo digestivo, porque quien tiene mucho peso, habitualmente está alimentándose más de cosas procesadas que contienen contaminantes químicos y agroquímicos”, explica el doctor Meneses.

El especialista aclaró que las personas obesas son los típicos candidatos para reemplazo total de rodilla y de cadera. Son pacientes con problemas de artrosis, articulaciones y huesos.

La insuficiencia venosa o várices es otro problema estrechamente ligado al sobrepeso. “Nosotros sabemos que prácticamente el peso tiene relación directa y eso se comprende porque mientras más masa abdominal exista hay una fuerza que está impidiendo que la sangre regrese al corazón”, ejemplifica. También están los trastornos a nivel de páncreas y de diabetes.

En la parte respiratoria y cardiovascular menciona la neumopatía del obeso vinculada con el exceso de peso que hace difícil la expansión de los pulmones. “Produce una enfermedad pulmonar restrictiva que puede incluso llegar a condicionar una limitación funcional extraordinaria en los pacientes”, alerta.

“Ellos forman parte de nuestra agenda todos los días”, señala el Dr. Meneses, quien enumera otros problemas como la hipertensión arterial, las enfermedades coronarias y los infartos del miocardio.

Hay tips que son importantes porque estas estadísticas como estándares latinoamericanos que determinan que un hombre no debe tener más de 90 centímetros de cintura y una mujer no más de 80. Cuando sobrepasan estos valores el riesgo cardiovascular aumenta y no importa si se ven flacos.

Los niños gorditos serán los adultos obesos del mañana
La obesidad infantil en parte se produce por ignorancia nutricional del padre. A los padres les parece normal que un niño se coma un caramelo. El azúcar contenido en los dulces crea un estado diabetogénico precoz. Allí está el problema fundamental, pues se hacen esclavos del azúcar.
“Los padres tienen la responsabilidad más allá de darle de comer a los hijos, de darles de comer saludable. Además deben fomentar la actividad física y consumo de alimento sanos.
Las escuelas deben sumarse a esta campaña que debe iniciar en el hogar, incorporando programas para vivir saludable.

También es responsabilidad del Estado proveer, favorecer y privilegiar los lugares donde se promueve la actividad deportiva, como los gimnasios, porque esto tiene un impacto positivo a largo plazo”.
¿País pobre con alto índice de desnutrición y obesidad?
La obesidad no es un problema de buena nutrición, sino de desnutrición. Los obesos son mal nutridos. Pueden coexistir las dos cosas, la mal nutrición en las áreas urbanas se da por nivel cultural, limitaciones adquisitivas, influencia a la comida chatarra y la falta de programas de educación consistentes.

Obesidad, un problema de salud pública
Las consecuencias de las enfermedades por obesidad van a impactar en los programas de salud porque estos pacientes van a requerir una unidad de cuidados coronarios, cirugía ortopédicas completas, tratamientos neurosiquiátricos, etc.

Si pudiéramos regular lo que consumen con menos cantidad de grasa, sodio y azúcar nos ahorraríamos muchísimo porque no tendríamos que tratar las complicaciones derivadas.


Obesidad y sexualidad Riesgos

De acuerdo con el doctor Adolfo José Etienne, cirujano urólogo, la infertilidad es una de las principales consecuencias de la obesidad, sobre todo en la mujer, dado a un desbalance hormonal que provoca que la ovulación no sea adecuada.

“La ovulación viene siendo dada por un equilibrio de una serie de hormonas que se producen a nivel del cerebro, luego tiran una orden al ovario para que expulse un óvulo y llegar a ser fecundado. Una de las cosas que ocurre en una persona obesa es que no se puede liberar el óvulo. De liberarse, éste puede tener problemas para alojarse dentro de la matriz de la mujer. Si se pega tiene altas tazas de probabilidades de tener micro-abortos o abortos clínicos”, explica el Dr. Etienne, de la clínica de Urología e infertilidad del Hospital Metropolitano Vivian Pellas.

Otra dificultad es que la obesidad da pauta a la creación de pequeños tumorcitos de carne que son benignos, dentro de la matriz, lo que significa que si la matriz ya está ocupada va a ser muy difícil que se pueda alojar un bebé, de acuerdo con el especialista.

En otro orden hay enfermedades ligadas a la sexualidad que se relacionan con obesidad y afectan a la mujer, como el síndrome de ovarios poliquísticos, vello facial en el área del bigote, el cambio en la voz y problemas para embarazarse, como el hipotiroidismo, el bocio, fatiga y tendencia a la depresión.

En los hombres
Los problemas de infertilidad en el hombre se determinan sometiéndolos a exámenes que muestren el número de espermatozoides, la movilidad y la forma o morfología. Si diminuye el número, movilidad y forma habrá problemas para embarazar.

También los hombres obesos forman parte de las altas tasas de disfunción eréctil que pueden ir de moderadas a severas, como explica Etienne.