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Desde épocas antiguas los pueblos han tratado de llevar el conteo del tiempo en días, meses y años, haciendo uso del Sol y la Luna, dos elementos primordiales para el proceso de vida del ser humano.

No cabe duda que la humanidad rige sus planes a través de un calendario, dado que son los que marcan los ciclos del tiempo y culminación de un año, tal como lo manda el calendario de la creación, eventualmente sujetos a las estrellas del  Sol y la Luna.
Según Ricardo Rodríguez Urroz, Ministro de la Doctrina viva de Jesucristo, desde que Dios creo las dos grandes señales para determinar el día y la noche y Adán y Eva habitan en la tierra, el calendario de la creación empezó su función.

Todos los seres humanos hacemos uso de un calendario, pero no así del calendario de la creación que parte desde el momento que Dios creo al mundo, principalmente el séptimo día.

El inicio de 2011 dentro de este almanaque es a partir del mes de abril o Abib, coincidiendo con el equinoccio de primavera, enfatizó el Ministro.

El ciclo de la “Luna Nueva” es el  que determina el inicio de un nuevo año, dijo este discípulo religioso, y  la señal está en el mes de abril o Abib, refirió. El Sol en la tierra rige un periodo de 365 días, 5 horas, 48 minutos y aproximadamente 46 segundos, mismo que combina con la Luna y sus marcaciones de primavera e invierno, fecha de cosechas,  fertilidad y un nuevo año en la tierra.

Aunque  muchas personas,  religiones y países hagan calendarios con reformas, tienen que basarse siempre en el Sol y la Luna para determinar en qué tiempo estaremos a futuro, nada se puede desligar de estos dos grandes elementos transcendentales en la vida del ser humano.

Por ejemplo, el calendario Gregoriano que todos conocemos, actualmente impuesto por el papa de Roma Gregorio XIII de la religión católica, decretado en 1582 después de Cristo, es una reforma del calendario Juliano que también fue reformado por el de Numa, pero nunca dejando atrás el efecto de las dos grandes señales sobre la marcación del tiempo.

Las señales varían, lo que hace indicar que los inicios de cada año cambian en mes y fecha, sostuvo  Rodríguez. Es importante resaltar que cada 19 años se repite un ciclo donde la Luna marca un nuevo periodo de entrada.

Este calendario se hizo para toda la humanidad desde tiempos antiguos, para todas las personas que practican el cristianismo.

Abid, Zif, Sivan, Mes cuarto, Mes Quinto, Mes sexto, Etanim, Bul, Quisleu, Tebet, Sebat, Adar, son los nombres que miden el tiempo en el calendario de la Creación, lo que equivale en el Gregoriano a los meses de enero, febrero, marzo, abril, mayo junio, julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre.