•  |
  •  |

No el
poema de la
ausencia,
solo un    
dibujo, una grieta en un muro,
algo en el
viento, un sabor amargo.

Alejandra Pizarnik

Los hombres de mantequilla
Gianni Rodari (1920-1980) autor italiano, que se ganó la vida como maestro, periodista y cuentista. En 1970, recibió el Premio Hans Christian Andersen, por su divertidísima obra.

Aquí va un cuento suyo, para los pequeños y mayores. A Said Octavio, con amor:
Juanito Pierdeldía, gran viajero y famoso explorador, llegó una vez a la ciudad de los hombres de mantequilla. Si les daba el sol se derretían, así que tenían que estar siempre a la sombra y en lugar de casas tenían refrigeradores. Juanito empezó a pasear por las calles y los vio asomados por las ventanas de sus refrigeradores. Tocó en el más grande y le contestaron por el interfón.

–¿Quién es? –preguntó una voz.
–Soy Juanito Pierdeldía. ¿Con quién hablo?
–Soy el presidente municipal de los hombres de mantequilla. ¿Ya vio mi refrigerador?
–Es enorme, y muy bonito. Pero, ¿cómo le hacen para salir?
–Salimos en invierno, cuando hace frío. O por las noches. O cuando está nublado, en nuestros coches, que son de hielo.
–Y ¿si sale el sol?
–No puede. Está prohibido. Si sale en esos días, la policía lo mete a la cárcel.
–¡Caramba! –dijo Juanito, y se fue a otra ciudad.

Sigfredo Ariel (poeta cubano): ¨Escribiendo poesía vivo la quimera de la total concentración¨

“Sé que la poesía lo busca a uno, a cualquier hora, estés con quien estés y donde estés. Es un estado de alegría, también de sobrexcitación, si quieres. También de inconsciencia, me parece a mí. Yo reviso mucho, sobre-escribo, cambio cosas hasta última hora. En días de revisión (que son también de escritura) me enclaustro y vivo la quimera de la total concentración. Así es como a menudo “desgracio” textos por poda excesiva o por injertos malogrados. Un poema fallido es peor que un poema malo. Es dramático verlo cojear, advertir cuánto le falta o le sobra, y que no pase el tiempo acumulado para amar unos ojos y tenerlos y vivir de la idea y del oficio”.

Desnudando las palabras
La editorial Jus presentó en México un espectáculo poco usual: la lectura en público de obras a cargo de actores y actrices semidesnudos. A través del programa Desnudando las palabras se busca acercar a los espectadores a la literatura de manera lúdica, vinculando las artes escénicas a las letras, con el objetivo de fomentar el hábito de la lectura. En el encuentro se leyeron textos de distintos géneros como un poema, un cuento breve o un ensayo sobre la realidad actual o el trabajo de jóvenes artistas.

Final del formulario -Principio del formulario
Coma y punto (fragmento). Juan Eduardo Tesone: La coma comenzó por protestar y refunfuñando terminó por rebelarse contra la arrogancia del punto. Le parecía una injusticia que se dijera punto y coma, en vez de coma y punto. Esa prioridad estereotipada dada al punto la estremecía por su injusticia. Acaso se preguntaba si algún privilegio de estirpe otorgaba al punto una anterioridad respecto de la coma, como si alguna legitimidad divina le hubiese dado una supremacía incuestionable. La coma, a lo sumo, lograba admitir, no sin cierto esfuerzo, el punto seguido. Más simpático, imprime fluidez a la frase, casi en la continuidad de la coma, permitiendo un mayor respiro en su lectura, vivificante respiración intersticial de la gramática. Pero el punto y coma era una contradicción. Se le ocurrió entonces que la coma y el punto eran una formulación más pertinente, puesto que la coma generaba una continuidad que el punto no estaba dispuesto a ceder. Por ejemplo, la coma permitía un momento de reflexión, un alto en la secuencia de una idea, un paréntesis ventilado. El punto, sin embargo, adquiere espesor semántico cuando se multiplica en forma de puntos suspensivos… en espera de significados siempre abiertos a lo inesperado, a la fuerza de lo vital, nunca cerrado a un sentido único, totalitario, despótico… los tres puntos suspensivos abren el punto a lo múltiple, es decir, a lo inacabado, a lo contingente, a lo equívoco… La coma siente que a diferencia del punto ofrece una continuidad, como la vida, en donde las oportunidades, llenas de imperfecciones, solicitan un tiempo de reflexión, de tomarse un respiro para retomar, vacilantes, un camino que rara vez es lineal. La coma encuentra que, a pesar de todo, algunos puntos gozan de su simpatía.