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El Triángulo de la Chela es el primer libro de relatos publicado por la periodista y escritora nicaragüense Ángela Saballos (Managua, 1944). Fue seleccionada en la Convocatoria para Publicación de Obras Literarias que anualmente realiza el Centro Nicaragüense de Escritores (CNE).

Erick Aguirre Angelita Saballos, como la llamamos amigos y colegas, ha sido periodista, columnista, diplomática, consultora en comunicación e imagen, relacionista pública, traductora, narradora y dramaturga. Ha publicado tres libros de ensayos y entrevistas (Mis Preguntas, Elecciones 90; Mis Preguntas, Elecciones 1996; y Todos los Otros somos Nosotros Mismos, Elecciones 2006). También publicó un libro de conversaciones con escritores famosos y un pintor: Su genio y fama ante mi grabadora.

Sainetes suyos han sido publicados en revistas y periódicos de México, donde también se han puesto en escena, al igual que en París. Entre otros reconocimientos, Saballos ha recibido El Monje de Oro como mejor reportera, y la Orden de Independencia Cultural Rubén Darío. Es miembro de la Junta Directiva de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE), miembro del Centro Nicaragüense de Escritores y del Instituto Nicaragüense de Promoción Humana (INPRHU).

Me consta, al igual que a la mayoría de los más o menos veteranos periodistas de Nicaragua, que Angelita es una de las más destacadas, y prácticamente pionera en el buen ejercicio del periodismo entre las mujeres nicaragüenses. Ahora que ha incursionado en la ficción narrativa con El triángulo de la chela, no puedo dejar de confesar que, de todos los cuentos que incluye, algunos me han impresionado de manera extraordinaria.

En un e-mail reciente, Angelita me dijo que uno de sus preferidos es Oriental Market, Sillicon Valley. Y también confieso que a mí casi me hace llorar. Creo que, aún más que el relato que le da título al libro, y de otro titulado I want to hold your hand, es quizás el mejor de todos.

La novelista Rosario Aguilar ha escrito que el primer cuento de este libro (Anduvo y anduvo...) está escrito con un lenguaje “cultivado como las flores del jardín secreto”, y me doy cuenta que en cada uno de los relatos hay un esmero evidente al escoger el lenguaje adecuado para el tema, especialmente la voz narrativa.

El cuento Amor filial, por otra parte, me recordó una tragedia de la realidad real, la de un poeta nicaragüense que perdió la razón y, viviendo con su anciana madre, al morir esta, permaneció con su cadáver por varios días encerrado en su casa. Pero hay dos relatos (I want to hold your hand y Soledad Miranda) cuya forma e intensidad narrativa me impresionan porque tienen desenlaces inesperados, aunque anunciados, y por la crudeza y violencia del acontecimiento narrado; lo cual los acerca mucho al género negro.

De eso, y de las manifestaciones del amor en sus múltiples facetas, que es también tema recurrente en este libro, conversamos con Ángela Saballos en esta entrevista que ahora dejamos disfrutar a los lectores.

-Miro las fechas al pie de los relatos en El triángulo de la Chela, y me pregunto: ¿Es la narrativa un viejo oficio paralelo y secreto de Angelita?... ¿Desde cuándo practicás la narrrativa de ficción?

“Desde los años ochenta, durante el proceso revolucionario que me dio espacio para romper con mis propios esquemas tradicionales en los que me había encerrado. Para mí, lo fundamental era escribir como periodista basada en la realidad, la ficción podía permear mi credibilidad, decía yo. ¡Pero ahora me hace feliz escribirla! ¡La gozo!”

-En el relato Oriental Market, Sillicon Valley, hay una alegórica descripción de una pareja que acepta con dignidad la decadencia material porque prefiere vivir la vida que ama, y, junto a un final conmovedor, también un retrato del comportamiento alcohólico y bohemio, ¿no es cierto?

“Sí. A mí me duele mucho, lo siento profundamente ese relato. Me gusta porque es el retrato de la belleza de un amor, a pesar de la decadencia del comportamiento debido al alcoholismo, esa terrible enfermedad que daña a toda la familia. Yo he tenido  un padre que tomaba mucho, un esposo sumido en dicho sufrimiento, amigos, familiares y recogí en Oriental Market, Sillicon Valley, todo ese dolor y a la par la maravilla de esas personas, tan humanas, tan sensibles, aunque hundidas en el licor. Sorprende como los descendientes de estas familias disfuncionales terminan repitiendo el patrón que los hacía sufrir”.

-Creo que, con excepción de El triángulo de la chela, los relatos mejor logrados del libro son aquellos en los que usás la voz de un narrador o narradora-personaje, es decir, una voz narrativa involucrada en la historia, entre ellos, sobre todo: Oriental Market..., Las gafas oscuras de la amante más amada y Ya no sé ni quién soy... ¿Te parece correcto?
“Captaste mi lucha por encontrar la voz narrativa y el lenguaje apropiado para lograr el clima que necesito expresar. Cuando escribía algunos de esos   cuentos, y en la novela que continúo escribiendo, cambié un par de veces la voz narrativa hasta que me sentí sabrosa en la misma, hasta que supe que era la voz adecuada para transmitir el relato”.

-¿El cuento Amor filial es una recreación de la tragedia del poeta Julio Cabrales?

“No. Como periodista joven, hace varias lunas, conocí situaciones semejantes y me preguntaba lo que sucedería si se muriera la esposa que cuidaba a la enferma, o el hijo, o la madre. Después me asusté cuando ya estaba escrito y supe lo que había sucedido en la casa de Julio, a quien siempre aprecié y admiré mucho. Tuve dudas para integrarlo para evitar la coincidencia, pero finalmente decidí incluirlo”.

-Me pregunto si los relatos I want to hold your hand y Soledad Miranda, los concebiste así, como “relatos negros”

“Pienso que a veces el cuento es un ovillo que se “desenrolla” al compás de tu emoción, de lo que vas sintiendo al escribirlo. Yo me impacté como provinciana managüina ante la denigrante discriminación racial que vi por primera vez en San Francisco, California, donde fui a la universidad. Guardé imágenes, momentos dolorosos para dicha sociedad en la cual yo sí podía entrar a todas partes y las negras y los negros no.

Me asombraba esta división entre seres humanos. En I want  to hold your hand no planifiqué que fuera un relato negro. La tensión del momento narrado me lanzó a ese final. Sí lo concebí en Soledad Miranda.
Planifiqué ese desenlace propio de un capo de la droga”.

-Cuando uno ha leído ya casi todos los cuentos, se da cuenta que te gusta mucho la canción “Total”, pues de cierta forma está en varios de ellos ¿no es cierto?

“Es uno de mis himnos de liberación y de reivindicación”.

-Esto nos lleva al hecho de que, como dice Rosario Aguilar, en los cuentos de este libro domina el lenguaje misterioso y secreto del amor; el amor con entrega total, el amor prohibido, la pasión ciega... Es otro de los puntos neurálgicos del libro ¿no?

“¡Por supuesto! Soy una mujer de amor. El amor me mueve todo el día y siempre. Y es una entrega total, como diría otra canción. Yo he amado y  he sido amada. ¡Y se trata del gran amor, gran pasión que me ha tallado como ser humano pleno! Gracias al amor, tengo un corazón lleno de alegría, bellos recuerdos y sentimientos”.  

-Dice la poeta y crítica literaria Helena Ramos, y yo coincido con ella, que el relato El triángulo de la chela, es una pieza narrativa policiaca en el estricto sentido, en el clásico... ¿Así también lo concebiste?
“Sí. Partí de una escena de muerte que vi cuando era una reportera que se iniciaba. Guardé esa imagen por años hasta que la desarrollé en El triángulo de la chela. Desde siempre estaba destinada dicha imagen a conformar un cuento policíaco. Era mi decisión. Es un género que me apasiona y que fácilmente puede lograrse con los insumos producidos en las fuentes que visitaba: policía, cárcel, hospitales, ministerios de economía, relaciones exteriores, etc. Lo más diverso que podía darse.
Esto se refleja en los distintos temas, lenguajes narrativos que abordo en este libro de cuentos. Somos polifacéticos los periodistas por nuestra experiencia de trabajo. ¿No? .”   

-Estos son unos muy buenos ejercicios cuentísticos... ¿Hay algún producto novelístico tuyo que se vislumbre en el horizonte?

“Tengo una novela que he guardado durante años. Me falta lograr el final que me cuaje en el alma. Y a la par esbozo una novela de amor, de un gran amor, de aquel que te deja marcada para siempre y que das gracias a Dios porque te lo ha permitido vivir”.