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Guillermo Cortés Domínguez (Jinotega, 1956) es un periodista y escritor de reconocida trayectoria en Nicaragua. Como periodista ha estado activo y se ha destacado mucho reporteando, investigando y escribiendo en importantes diarios de circulación nacional. Es autor y coautor de los libros de crónicas “Corresponsales de guerra” (1983), “Miami: secretos de un exilio” (1986), “El ojo maldito” (1988), “La lucha por el poder” (1990) y “De León al Búnker” (2003); y de las novelas “El arcángel” (2007), “Huérfanas de la guerra” (2009) y “El oráculo de la Emperatriz” (2011).

Actualmente, Cortés dirige la empresa editorial Editarte y la revista digital “Medios y mensajes”, pero como de su abundante y competente labor periodística han derivado varios libros importantes, y además, en los últimos años ha incursionado en el terreno literario de la novela, no resulta extraño saber que también ejerce el cargo de Secretario General del Centro Nicaragüense de Escritores (CNE).
Y en ese punto es que su trabajo intelectual ha llamado particularmente mi atención, pues, siendo el novelístico un género de árido cultivo en Centroamérica, especialmente en Nicaragua, la publicación de novelas de autores nicaragüenses, independientemente de la modestia o desmesura de sus logros particulares, a estas alturas me parece motivo de alegría y celebración.

Cuando Cortés Domínguez publicó “Huérfanas de la guerra”, al hojearla me percaté de que, pese a arrastrar todavía, en gran medida, la rémora incómoda de los traumas post-bélicos, es un libro que, a la postre, nos sumerge en el torbellino de esas pasiones y valores esenciales de la humanidad: las envidias, los odios, los amores, los celos, etcétera, que son a fin de cuentas la materia prima de cualquier novelista en el mundo.

Recurriendo a un punto de vista narrativo flexible y a veces cambiante, en esa novela el autor nos llevó por diversos espacios y tiempos de Mesoamérica y el Caribe, situándonos alternativamente en los puntos neurálgicos de una narración que a veces parece crónica, a veces reportaje y, saludablemente, con más frecuencia se sostiene como narración literaria.

Recuerdo que en su presentación, a la que generosamente fui invitado, subrayé especialmente dos puntos llamativos en la novela. El primero era que, pese a recurrir eventualmente a los géneros y lenguajes periodísticos, no dejaba de ser una obra narrativa de ficción. Y el segundo fue la utilización sui géneris de un prólogo que, en apariencia, daba la impresión de ser gratuito, pero que en perspectiva se nos revelaba necesario o esencial para la comprensión del texto y de su aparato ficcional.

Ahora que Guillermo está publicando su tercera novela, “El oráculo de la Emperatriz”, ambos puntos referidos vuelven, para mí, a la picota; además del hecho ineludible de que, esta vez, la voluntad fabuladora y la utilización de la parodia, la caricaturización y el esperpento como recursos literarios se agregan con abundante evidencia a la estructura y al sentido del texto. Así que, sobre esos tres puntos esenciales del libro, decidí hacer girar esta conversación con el autor, que a continuación dejo con ustedes.

Originalmente vos has sido periodista; tus primeros libros publicados precisamente derivaban de tu trabajo como periodista... ¿Estás realmente decidido a quedarte en la ficción literaria y abandonar tu trabajo como escritor en el sentido documental o periodístico?

“En efecto, esa es la idea: yo quisiera solamente leer y escribir. El gran problema es que uno tiene que ganarse la vida, y escribiendo novelas no se puede, mientras no seas un Sergio Ramírez o Gioconda Belli; pero yo estoy tratando de mejorar, de ir descubriendo los secretos de la escritura para poder entrar al corazón de los lectores...”

-Entonces estás completamente decidido a dedicarte a la ficción literaria, es decir, sólo a  escribir novelas y no a otra cosa...
“Sí, pero es más un deseo, porque es lo que quisiera: leer y escribir; nada más. Pero no puedo mantenerme sólo con las novelas; con costo recuperamos la inversión inicial...”

-En general, tu anterior trabajo periodístico derivado en literario ¿cómo lo diferenciás de tu trabajo como novelista? Yo, por ejemplo, considero “De León a Búnker” algo más que una crónica...

“En realidad, “De León al Búnker” para mí significa una ruptura, es lo que me da a mi una primera herramienta para dedicarme a explorar el camino de la literatura, porque el periodismo a uno lo ata, y te impide contar... A menos que hayás desarrollado una experiencia previa muy extensa en reportajes, crónicas... En la crónica vos ves que cada vez  se va pareciendo más a la literatura... Entonces, en “De León al Búnker” tenemos un gran reportaje donde prevalece la crónica, y dentro de la crónica tenemos un cierto despliegue narrativo que lleva a recrear los hechos, y esa es la gran diferencia con el periodismo, porque el periodismo te lleva a comunicar los hechos, es decir: “en esta esquina chocó fulano de tal con tal vehículo...” En cambio, la crónica y la literatura te llevan a narrar los hechos como que están sucediendo frente a los ojos de los lectores, entonces ese es el paso vital... Ahora, una vez en el mundo novelístico, pues uno tiene grandes desafíos; por ejemplo, “El arcángel”, para mí significó armar una serie de historias de manera que tuvieran concatenación y conexión alrededor de un tema mucho más general, que es, digamos, la caída de la revolución...”

-Yo encuentro una diferencia en tus dos primeras novelas... En “Huérfanas de la guerra” se siente al Guillermo Cortés periodista, y pienso que tu primer intento novelístico, “El arcángel”, fue más ficcional... ¿Identificás vos una diferencia entre los dos libros?
“Pues yo más bien tengo una apreciación a la inversa, porque, digamos que en “El arcángel” la historia ya estaba hecha: la historia de la revolución a través de diferentes episodios que había que unir; en cambio en “Huérfanas de la guerra” teníamos una historia totalmente fragmentada o que teníamos que fragmentar con múltiples voces; quizás eso fue el desafío principal. En “El arcángel” tenemos un narrador omnisciente, que todo lo sabe, pero en “Huérfanas de la guerra” nos encontramos que los mismos personajes son convertidos en narradores; entonces ya estamos viendo una cierta complejidad en el avance hacia descubrir los secretos de la novelística... Desde esa perspectiva es que yo no comparto cierta crítica, que me llamó mucho la atención, en el sentido de que en “Huérfanas...” está demasiado presente el periodista... Es cierto que está presente el periodista pero hay un avance hacia la ficcionalización, hacia una cierta complejidad en la historia desde la perspectiva de que hay múltiples narradores y de que hay también  una novela dentro de otra novela...”
-En “El arcángel” utilizaste una sola voz narrativa omnisciente durante toda la

novela; en “Huérfanas de la guerra” utilizaste varias voces narrativas, y eso ya implica una mayor complejidad; pero ahora en “El oráculo...” notamos de nuevo a un narrador omnisciente, pero distinto...

“Es un narrador omnisciente, sí, pero que tiene varias voces o tonos; o al menos esa es la pretensión, porque usa un lenguaje alegórico junto a otro lenguaje que expresa directamente la realidad; y con ese lenguaje alegórico no se dice directamente lo que pretende decirse, sino que está disfrazado...”
-Hay una aparente ambigüedad en cuanto a la forma de describir y tratar a los personajes; es un narrador omnisciente y pareciera que tratara (valga la redundancia) de tratar equitativamente a los personajes, pero a veces un acento irónico delata el hecho de que está narrando con sorna, es decir, es un narrador omnisciente de alguna manera entrometido en la trama de la historia, sin dejar de ser omnisciente...

“Así es, como vos lo has dicho...”
-Resumamos la trama. Se trata de dos sueños premonitorios: un sueño lo tiene el presidente, Persisterino Banderas; el otro sueño lo tiene el escritor Perfecto Maduro. Estos dos sueños a su vez derivan en una premonición, algo que sucede en la realidad de la novela, que es una rebelión de escritores, o más bien, una persecución contra los escritores que deviene en rebelión popular...

“El sustrato de todo eso digamos que es la génesis de una dictadura, cómo combatirla, y claro, como los grandes factores que directamente nos llevan a esta situación, aparecen estos dos sueños y la conspiración que detectan funcionarios del gobierno en los prólogos de los escritores, donde creen ver que hay un lenguaje oculto que está en pugna, está en contra del gobierno, en contra de los funcionarios, por lo tanto hay que reprimirlos...”

-Hay una obsesión, primero en los escritores-personajes, por los prólogos; pero esa obsesión está marcada por una idea planteada al comienzo: el prólogo del Quijote. Eso me lleva a la forma en que narra esa voz de tu novela, una voz omnisciente que está introduciéndose ocasionalmente en la historia para manifestar cierta sorna o ironía; o para lamentarse en otros casos... Entonces, el presidente Persisterino Banderas y su primera dama Emperatriz, empiezan a alertarse por el contenido de los prólogos que empiezan a leer en libros de los escritores...  ¿Por qué los prólogos?

“La idea surgió con el célebre cuestionamiento del prólogo de Sergio Ramírez a la publicación de la poesía de Carlos Martínez Rivas que al final no hizo el diario El País, en España. De ahí surgió la idea, que luego se fue complejizando, y claro, si tomamos eso como referencia tendríamos que armarnos de mucha información acerca de los prólogos, y era inevitable acudir al prólogo de Don Quijote...  Por cierto, ese prólogo es el que desata la crisis en el presidente de la república, que comienza a tener problemas de insomnio y empiezan a ocurrirle cosas en sus pesadillas, porque recordó que, siendo niño, una maestra de primaria lo obligó a hacer un resumen del prólogo de Don Quijote, y nunca lo hizo. Luego, en el presente, ya siendo presidente, un amigo suyo le solicita un prólogo para su testimonio sobre la guerra de los setenta contra Somoza, y esto lo introduce en una crisis, porque al autor de ese testimonio no le gustó una parte del prólogo del presidente, y le pide que lo suprima... El presidente llega a la conclusión de que eso es un abuso, un  irrespeto, y eso le desata la crisis. Luego su esposa empieza a entender la importancia de los prólogos, o la forma o la alegoría que se esconde por lo general en los prólogos para una obra literaria, y le solicitan a su hombre, digamos, de confianza, analizar estas cuestiones misteriosas, ocultas, encubiertas; y así empiezan a vigilar, a investigar, y luego contratan a un historiador, editor y periodista; un especialista que comienza a leer y a analizar cada prólogo inconveniente, y va encontrando relaciones...”

-Me parece interesante que, tanto los personajes como diversas situaciones de la  novela, están tratados de manera esperpéntica o caricaturesca; es notable que los protagonistas son referentes de personajes reales; al menos el lector nicaragüense lo notará, y también notará las referencias a la realidad actual... Es una novela que no sólo se remite a la historia sino que nos está refiriendo el presente histórico; claro que de forma caricaturizada...

“Sí, yo siempre he visto buena parte de nuestra realidad nacional en los últimos años, de esa manera; como una bufonada. Una vez el doctor Virgilio Godoy, que a pesar de su enfermad siempre está lúcido, precisamente describió esta realidad como un cortejo de payasos que asistían a arrodillarse ante el líder del momento, que en un caso puede ser Arnoldo Alemán, en otro será el presidente Ortega. En efecto, así es... Por otra parte, cuando vos hablás del presente histórico, te recuerdo que a pesar que “El arcángel”  y “Huérfanas de la guerra” se refieren a la realidad nacional y son referencias de hechos históricos que sucedieron hace mucho tiempo, hace mas de dos décadas; ha habido mucho tiempo para reflexionar y ubicar los hechos mas o menos correctamente... Entonces, con “El oráculo...” alguien podría decir que es una tremenda irresponsabilidad abordar el presente histórico, que apenas está comenzando a desenvolverse... Pero no hubiera sido posible sin los antecedentes inmediatos. Como de cierta forma esta novela es una continuación de las anteriores, eso hace posible que se pueda abordar el presente histórico con total seguridad para el autor. Además, sin ningún temor a que los personajes estén vinculados directamente con funcionarios del actual gobierno, o digamos, con protagonistas de la literatura nacional. En cambio, en los gobiernos anteriores no había necesidad de vincularlos a ningún personaje; lo importante eran los valores, la actitud, los sentimientos, las emociones... En esta novela también, pero hay una obligación, como se trata del presente inmediato, de vincularla directamente con los personajes actuales. Así es que, como ya dijimos, allí desfila el presidente, su esposa...”

-Decíamos que los referente reales de esta novela tienen en común la caricaturización, pero ésta también nos da una idea general de que estamos ante una especie de caricatura de la realidad actual de Nicaragua ¿No es así?
“Sí, así es. Pero bueno, yo no me caracterizo precisamente por la ironía, soy muy serio, seco; entonces tuve que prestar una voz. Mientras escribía, leí dos libros de José Saramago: leí “La balsa de piedra” y releí “Memorial del convento”. El narrador de Saramago tiene una mordacidad increíble, entonces, leyendo y escribiendo esos roles yo logré cierto tono narrativo, el tono que buscaba, y por eso me alegró mucho oírtelo decir a vos... Claro, yo tenía una gran preocupación: como estamos hablando de la realidad  inmediata y se trata de temas totalmente políticos, era fácil que esto se convirtiera en un panfleto, que hiciera yo propaganda y no un esfuerzo de creación artística; y ese fue el desafío talvez más importante”.

-Hay dos cosas que me llaman la atención en el libro: el asunto del ocultismo practicado por los grupos de poder y la forma que asumen la defensa de la libertad de expresión los escritores que son perseguidos por ese grupo de poder, que vos comparás con los Iluminati...
“Digamos que las ambiciones de poder llevan a la cúpula que se apropió del partido y que dirige el gobierno, a crear un grupo de confianza, y su sectarismo los lleva a construir formalmente una secta, el Consejo Asesor de la Segunda Etapa de la Revolución (CASER), que en la práctica funciona como aquellos grupos ultra-conservadores de la antigüedad, como los Iluminati, por ejemplo.... Respecto a la libertad de expresión, en efecto, si estamos hablando de los prólogos, de una conspiración que el Estado descubre y que supuestamente está entre líneas en los prólogos de los libros y se toman medidas contra los escritores, obviamente está de por medio la libertad de expresión. De modo pues que la novela también, en el fondo, es digamos una defensa contra los ataques a la libertad de expresión, pero sobre todo una defensa hasta la muerte de uno de los derechos más sagrados del ser humano, y que además es la base para que se cumplan las demás libertades...”

-¿Cuál es la función del Oráculo? Hay un capítulo que lleva ese nombre, pero el Oráculo está presente desde mediados de la novela, y hay una función misteriosa, que nunca termina de aclararse del todo, hasta la última página...

“El Oráculo es un personaje que se va descubriendo muy lentamente; que se presenta al inicio, digamos como un símbolo, a través de una sombra que se desplaza tan rápidamente que no puede ser claramente ubicada, y que más bien deja al lector sin saber de qué se trata, y que en realidad solo aparece al final de la novela, porque es parte del desenlace y por tanto no se puede describir con anterioridad... Pero el papel que juega es el de una simbología dentro de esta estructura o pensamiento mágico-religioso que caracteriza a la primera dama. Por eso todo el libro está lleno de símbolos esotéricos, incluso el inicio del libro es un juego de niños sobre magia: “abracadabra, patas de cabra”, y los niños están convirtiendo en animales a los otros niños con los que están jugando... Entonces me pareció que no podía faltar un símbolo fuerte que además explicara la repentina lucidez de una mujer que se mantuvo prácticamente tras bastidores durante varias décadas y que ahora emerge con un gran poder...

-Hay  un asunto en la novela que me parece importante abordar. Es la forma en que el grupo de poder manipula a las instituciones, incluyendo las instituciones militares... Hay personajes que son referentes de altos funcionarios de la policía y del ejército que se debaten entre el partidismo o la fidelidad a sus superiores partidarios y la defensa de la institucionalidad o el olvido de sus deberes constitucionales...

“Hay un grupo de escritores encapuchados, torturados, violentados en sus derechos, condenados en los tribunales de justicia por orientación política, y el gremio se defiende, pero está conciente que por sí mismo no puede, y recurre a la gente, al pueblo, a los barrios, a las esquinas donde llegan emulando a lo que fue el grupo “Gradas” en los años setentas, con su poesía, con sus cuentos, con sus canciones... Es paradójico que ese grupo fuera liderado antes por la actual primera dama... Claro, las nuevas organizaciones del gobierno los reprimen, pero hay pobladores que están de acuerdo con los escritores y la policía tiene que intervenir... Hay diferentes metodologías; una de ellas es la violencia, otra es más civilizada, y ahí se ponen en pugna dos enfoques dentro la misma policía... También hay referencias a la violencia de los grupos afines al poder que son manipulados para ejercer una especie de terror o de violencia callejera sobre los que tratan de protestar...”

-Hay un punto en el libro que me parece una especie de idealización o búsqueda de una cuestión idealizada, y es que una población entera se rebele y se levante a protestar en defensa de grupos de escritores que comúnmente son señalados de elitistas...
“El escritor por lo general no tiene, digamos, una resonancia muy inmediata en cuanto a las relaciones sociales, y en esta novela como que se cumple ese recóndito deseo, es decir, el de que unos escritores se vean respaldados por el pueblo en general; lo cual es totalmente irreal, a menos que gran parte o una buena parte de la población asuma que la libertad no es asunto sólo de los periodistas o de los escritores, sino de todos, como en efecto lo es; solo que en la realidad la gente está mas pendiente de la comida de cada día que de las libertades en general, aun siendo la libertad el elemento sustancial o fundamental de todo... Pero bueno, llegará un momento en que, satisfecha en cierto grado la necesidad básica, las libertades serán puestas en un primer plano y se podría cumplir con este mito, con este sueño, con esta  utopía...”

Tome nota:
La novela “El oráculo de la Emperatriz” será presentada el miércoles 15 de junio en el auditorio “Xabier Gorostiaga” de la Universidad Centroamericana (UCA), a las 6 PM. Entrada gratis.