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¿Qué es el hombre? ¿Por qué hablar del hombre? ¿A quién se le debe denominar hombre? son algunas incógnitas que seguramente nunca se habrá hecho, ya sea para descubrir su identidad real o bien por curiosidad. Aquí le ofrecemos algunas respuestas basadas en los comentarios del misionero gnóstico, Jery Céspedes.

Son muchas las versiones y conceptos que pueden surgir respondiéndonos algunas de las interrogantes, pero lo cierto es que el ser humano maneja dos versiones: uno dentro de la sociedad misma y otra ante los principios divinos y espirituales.

Céspedes, asegura que los conceptos están sujetos a una mala o nula explicación sobre qué es el hombre. Dentro de la sociedad el concepto está sujeto al machismo, al hombre rudo, bien masculino y fuerte, dentro de la parte divinal, pues el hombre perfecto no existe en la tierra.

De acuerdo a los principios divinos, la palabra hombre significa perfección, porque se supone que un hombre tiene la capacidad de controlarse a sí mismo, física, emocional y mentalmente, con el fin de que tenga mejores reacciones en su aprendizaje, elección de vida y sobre todo con su complemento perfecto, la mujer, un concepto que pocos reconocen.

No hay nada imposible sino hombres incapaces, la esperanza es algo que el hombre jamás debe permitirse perder, porque esta forma parte de su evolución, en lo que puede ser como pareja, padre y hombre espiritual. De no llegar a ser perfecto como lo maneja la sociedad hoy en día, nadie llegaría al Padre, especificó el experto.

Un hombre sumergido en la perfección debe ser quien represente el orden, la ley, la autonomía, la autoridad, pero no con prepotencia, sino mediante la razón e inteligencia, dado que tiene capacidades distintas a la de los animales, aclaró el experto.

No es grato para una persona denominada animal intelectual, falsamente llamado hombre, cuando en vez de usar la razón usa la fuerza.
Un verdadero hombre tiene y debe tener más capacidad que cualquier animal sobre la tierra.

Algo insólito dentro del  proceso de la misión humana, pues siendo los reyes de la naturaleza cometemos más errores que los animales.

Para que un hombre haga honor a su significado de perfección, debe iniciar por reconocer sus propios errores para permitir el desarrollo de esas capacidades perdidas o adormecidas que  tiene este individuo.

Ser padre puede ser uno de los aspectos más significativos que un hombre puede permitirse desarrollar, desde que concibe en su mente la idea de serlo hasta que los hijos dejan de existir, he aquí el dilema más distorsionado en la sociedad con respeto al género masculino.
Lo interesante del concepto paternal es reconocer que la mujer es el motor inspirador que lo lleva a ser alguien y hacer cosas en la vida, dándole vida a la frase “Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”. La mujer es el máximo complemento del hombre, pues le sirve de guía.

El hombre real debe reconocer la labor de la mujer y clasificar una y otra vez en cada uno de los niveles o etapas de su ciclo de vida, para llegar a ser superhombres, que en términos esotéricos le denominan maestro.

Para ser un varón verdadero basta con sentir a través de su conciencia y su corazón cuando algo es justo, correcto, cuándo aplicar las leyes o dejarlas pasar, dado que todo tiene un momento para hacerse y aplicarse. Aprender a vivir en equilibrio es una de las bases principales del crecimiento tanto espiritual como material, tomando en cuenta que “todo crecimiento material depende de lo espiritual”.

Créditos

Centro Cultural Gnóstico, ubicado sobre la pista El Dorado. Teléfono:  22494677