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Hola estimada licenciada Sevilla, siempre leo el suplemento Salud y Sexualidad, en especial la columna médica que usted hace. En esta ocasión decidí escribirle porque miré un artículo suyo en una revista que andaba una amiga, en el que hablaba sobre por qué es importante que nos mantengamos en acción y hagamos ejercicios. Ahí vi que eso está relacionado con el azúcar en la sangre y el colesterol. La información me pareció muy importante y me gustaría que por favor la brinde por este medio, para poder compartirla con mi familia.
Saludos y que siga siendo exitoso EL NUEVO DIARIO. Gracias por  brindarnos tanta información.
M.L.P.

 

Gracias a M.L.P. por escribir y por apreciar el trabajo que con mucho gusto hacemos para nuestros lectores.

En realidad la información que demanda nuestra lectora es de vital importancia, debido a que la vida sedentaria a la que nos condena nuestra actual dinámica social a la mayoría que tenemos empleo estable, es un gran atentado contra la salud.

Pasamos horas y horas frente a la computadora, al salir del trabajo nos vamos a casa, llegamos exhaustos y nos tiramos al sillón a descansar. Al levantarnos casi siempre sentimos que no hemos dormido, nos vamos nuevamente a la oficina y al final la misma rutina a diario. Por si fuera poco, nuestra prisa nos lleva en la mayoría de los casos a comprar comidas rápidas porque no tenemos tiempo ni para preparar nuestros alimentos.

¿Eso es vida? Pues es vida, pero no saludable. Nuestro cuerpo necesita estar en movimiento no en reposo sin causa física que lo justifique.

Al respecto, la doctora Fátima Blanco, especialista en Medicina Interna, declaró que “es conocido que el ejercicio físico, al aumentar el flujo sanguíneo capilar, mejora la sensibilidad del tejido muscular a la acción de la insulina, incrementando la utilización de glucosa (azúcar) y estimulando la síntesis de glucógeno (almacenamiento de glucosa), lo que reduce la insulinorresistencia”.

Lo anterior significa que si mantenemos nuestro cuerpo en actividad evitaremos que la glucosa se acumule en nuestro organismo, evitando así la aparición de la temida diabetes.

“Asimismo, mejora el metabolismo lipídico (bajando los niveles de colesterol total, colesterol LDL (malo), Apo B y triglicéridos y aumentando las HDL (colesterol bueno)”, argumentó la doctora.

Para nadie es un secreto que practicar ejercicios también ayuda a mantener nuestro cuerpo estéticamente agradable y además, según la doctora, “disminuye la presión arterial y provoca sensación de bienestar al paciente, ya que experimenta mejoría del estado de ánimo y reducción del estrés.

“El ejercicio físico más aconsejable es el de tipo aeróbico, realizado de forma regular, programado e individualizado, que junto con la dieta servirá para mejorar el control glucémico y los niveles lipídicos. Se ha demostrado que caminar 30 minutos al día a un ritmo de 4-5 km/h previene la aparición de Diabetes Mellitus”, confirmó la doctora Blanco.

Por otro lado, la especialista recalcó que lo ideal es que la realización de ejercicio físico sea supervisada por personal especializado, sobre todo en pacientes con cardiopatía isquémica.

En síntesis, la doctora dijo que “si la dieta y el ejercicio son eficaces, al obtener un beneficio terapéutico mediante la normalización de la glicemia y de la presión arterial, reducción de la obesidad y de los lípidos plasmáticos (elevando el c-HDL y disminuyendo el c-LDL y triglicéridos), deberá mantenerse este tratamiento, haciendo hincapié en que el abandono del mismo daría lugar a la aparición de los efectos adversos previamente existentes”.

Como ven, los pacientes debemos concienciarnos acerca de que tenemos la solución para prevenir y combatir enemigos tan grandes como la diabetes y la hipertensión.

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