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Proveniente de Rumanía  y Arabia Saudí, donde se desempeñó como agregado cultural,  hace tres años llegó a tierras pinoleras el diplomático español Miguel García-Herraiz. Desde entonces lo hemos visto desplegar innumerables esfuerzos por promover el intercambio cultural entre nuestro país y la península ibérica, así como con otros países y otras culturas.

Uno de sus más importantes aportes a la cultura nicaragüense durante estos años, ha sido el impulso y promoción de las formas más contemporáneas del arte en Nicaragua, desde encuentros de blogeros, muestras de fotografía, cine y de todas las expresiones contemporáneas de las artes visuales, hasta la fundación del Centro Cultural de España en Nicaragua.

En el ocaso de su gestión en Nicaragua, como despedida triste pero enriquecedora para nuestros lectores, don Miguel nos recibió en la que durante este tiempo fue su oficina, para conversar acerca de lo que ha significado la experiencia de su trabajo en nuestro país.

-¿Cómo califica su trabajo en Nicaragua?

Fue una experiencia muy buena y puedo decir que haber conocido el mundo cultural nicaragüense fue un gran placer.

-¿Cuáles puede señalar como los principales logros de su gestión?

Estamos trabajando para traer aquí al Instituto Cervantes, para que tenga una agencia, un centro virtual para hacer aquí el examen del DELE (Diplomado Estudio del Español como Lengua Extranjera) porque hay muchos extranjeros que vienen a academias en Granada y San Juan del Sur atraídos por este tipo de turismo llamado de enseñanza, de ahí que potenciarlo puede ser beneficioso... La apertura del Centro Cultural considero como el principal alcance de nuestro trabajo. Lo veo así por dos motivos: uno, hacia el pasado, y otro hacia el futuro. Hacia el pasado porque era llamativo que en Nicaragua no estuviera abierto el centro cultural, pues en la mayor parte de países centroamericanos ya existía.

Hacia el futuro porque ha sido un éxito su apertura, cada vez tiene más público, es un lugar que enseguida ha conectado con la gente y estamos haciendo lo que nos propusimos: brindar una oferta cultural variada, dirigida  a este concepto de cultura y desarrollo en el que se trabaja mucho hacia la capacitación, uso de nuevas tecnologías, cerrar brecha digital y crear industrias culturales. Pronto abriremos la biblioteca, tras concluir el proceso de catalogación de los fondos del Instituto Niaragüense de Cultura Hispánica (INCH) y ofertaremos Mediateca, Internet y programación propia especializada en dinamización de la lectura.

-A propósito del INCH, hubo mucha especulación acerca de su permanencia cuando se habló de la fundación del Centro Cultural Español, ¿había motivos para temer su cierre?
Yo me remito a los hechos. El INCH tiene una programación mensual no sólo en Managua sino en las filiales departamentales, y eso es una muestra de que los temores no han sido.

Y no han sido porque el INCH ha querido seguir trabajando y nosotros hemos entendido que su colaboración era importante, porque tiene una trayectoria de más de 50 años y cuenta con un público propio, sin olvidar su prestigio. En realidad no tenía sentido destruir algo para crear otra cosa, pudiendo con el trabajo adecuado lograr que se cree una cosa y se preserve la otra. El INCH, con su programación y el CCEN con la suya, cada una tiene un carácter distinto. Estamos mejor que en paz.

-¿Deja algún proyecto pendiente?

Siempre quedan cositas. El que el Instituto Cervantes venga a Nicaragua y preste asistencia aquí para capacitación de profesores de lengua está pendiente, nunca va a ser una gran presencia pero sí un importante acompañamiento. En realidad no son cosas que no se han hecho sino que están en camino y es un trabajo que seguirá adelante.

-¿Cómo define la cultura nicaragüense?

Cuando venimos de fuera tenemos nociones insuficientes acerca de la riqueza que tiene un país como Nicaragua, la suerte del que llega aquí y tiene la oportunidad de trabajar en el ámbito cultural es que podrá profundizar en una variedad de manifestaciones sorprendentes. Hay dificultades de difusión y aquí la riqueza es apabullante porque además de las figuras internacionalmente conocidas, hay  variedad de buenos artistas. Por eso desde el CCEN podemos contribuir a proyectar esa cultura a nivel internacional y sobre todo regional, pues siempre me ha sorprendido la falta de imbricación cultural en Centroamérica.

Hay que hacer un trabajo para que la integración cultural regional en Centroamérica sea una realidad... Me llevo muchas cosas en mi maleta cultural: muchos escritores, mucha música, muchos pintores que los llevo conmigo.

-¿Cuál es la próxima parada en la carrera de Miguel García-Herraiz?

Voy a la Representación permanente de España ante la Unión Europea, donde se negocia política exterior de la UE. Estaré en un trabajo fascinante, muy conectado con la actividad política internacional y haciendo algo muy distinto a lo que he hecho aquí. Me voy muy ilusionado al nuevo trabajo, sin que eso signifique desdoro para Nicaragua. Concluyo mi periodo aquí satisfecho; me voy, de hecho cuando vine sabía que un día me iría, y ese día llegó.