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La mujer, en algún momento de su vida sexual activa presentan el síndrome de falta de apetito sexual y asiste a la consulta para buscar ayuda médica, ya que su compañero se siente insatisfecho o inquieto por esa actitud, pensado que en eso él tiene algún grado de culpa, es decir, que no es atractivo, no lo hace bien, que la mujer tiene otro compañero, se ha cansado de él o cualquier tipo de incidencia de difícil solución. Ante este tipo de situación, el varón, generalmente tratará de buscar por otro lado la relación formándose no sólo un problema médico, sino de pareja o familia.

Como siempre en medicina, lo mejor es ver las cosas a tiempo y no cuando el problema ha avanzado mucho. Si la mujer empieza a sentir esas manifestaciones de falta de apetito sexual o no siente deseos, como se dice; debe decírselo a su compañero, naturópata o médico para indagar sobre qué está sucediendo. Colateral a esto, está la falta de orgasmo en la persona, dolor en la relación, temor a enfermedades de transmisión sexual, infidelidades, traumas emocionales, infertilidad, falta de amor o que no desee salir embarazada.

Para que la relación sexual se dé adecuadamente, debe haber, sobre todo en la mujer: afecto, eso la conduce a la estimulación. El hombre es más práctico y responde más al campo hormonal, directamente. Cuando la mujer pierde el afecto hacia su pareja la relación es un calvario, dado que será mecánica y sostenida por otros intereses: aparentar ser pareja, los hijos, los bienes, el dinero de los gastos de la casa, entre otras motivaciones; pero no habrá “química sexual”. El hombre o ya tiene o buscará una o más parejas sexuales donde se sienta deseado y complacido, quizá buscando ese afecto que perdió.

Causas psicológicas
La experiencia en la consulta nos dice que la más común son los traumas por abuso sexual, sea esta la violación o por otros tipos de abusos, al mismo tiempo que el maltrato de pareja con violencia verbal y/o física.  Cuando una mujer o joven empieza a sentir la fuerza de amar y el ímpetu hormonal en su ser pero ha sido violada en su niñez o adolescencia, encuentra una dicotomía al asociar la próxima relación con la violencia, no tanto del hecho en sí, sino de las secuelas que trajo el abuso sexual o violación, y por tanto, cree que no va a ser capaz de desempeñarse bien, pues siente temor y terror al practicar el sexo, teniendo como consecuencia problemas de disfunción sexual.

Ella puede ver en la persona querida el fantasma del agresor o no quiere enfrentarse a él. Y si por desgracia le toca una persona violenta por el sexo, alcohol o maltrato, su apetito sexual disminuirá. Cualquier mujer que tenga este síndrome debe buscar ayuda médica o grupal para salir adelante y vivir una vida normal y satisfactoria.

Causas hormonales

De todos es conocido que cuando la mujer entra en la menopausia, cuando está embarazada, después del parto; cuando está con la menstruación, cuando ha recibido cirugías intrauterinas mayores, cuando amamanta o cuando tiene algún tipo de molestia física en las áreas reproductivas; cuando está agotada o que ha sufrido traumas fuertes como muerte de seres queridos y otros problemas serios, la líbido de-saparece y sólo quiere enfocarse en el problema que tiene y que le ocupa todo su tiempo y mente. No solo intervienen las hormonas sexuales en esta actitud sino la adrenalina, la glándula hipófisis, tiroides y paratiroides. Hay una descompensación y el rechazo es real, no sólo en el sexo como tal sino en la conducta. El hombre tiene reacciones similares en el periodo de andropausia.

Causas sociales
Muchas veces no hay causas psicológicas relevantes, ni problemas hormonales o médicos pero los problemas de pareja, caracteres o intromisión de familiares y parientes deterioran la relación quitando el encanto, ternura y afecto. Esto se debe a ambientes promiscuos o de baja educación que trae consigo el alejamiento y como tal la busca de otra pareja, al menos sexual. Las parejas que pasan alejadas por razones de trabajo, mucha vida social, en actividad religiosa, deportiva, negocios o entretenimientos como casinos, máquinas, compañeros de tragos y drogas; fácilmente trasladas la fuerza de su líbido a esas actividades provocando problemas en cualquiera de las parejas.

Estas causas, como las más comunes, se combinan y forman el problema particular de cada mujer y esta debe, como dije, buscar ayuda profesional. Lo más importarte es definir o diagnosticar el problema y buscar las terapias adecuadas. Debe haber una consejería individual o de pareja, si se trata de aspectos médicos, propiamente dichos, debe buscar un ginecólogo o naturista profesional. Si es problema social, igualmente, un consejero social o religiosa o un psicólogo. Lo que no debe hacer es contar su problema a todos los vecinos y familiares y hacer el problema mucho más grande y difícil.

Por de pronto, existen terapias como la auto afirmación de su autoestima, mejorando su imagen y figura, los masajes relajantes, el sauna, acupuntura, las flores de Bach, plantas como la Damiana, Ginkgo biloba, Ginseng, Jengibre, Zarzaparrilla. Hay fórmulas hormonales químicas. Y, por supuesto, para los problemas de traumas emocionales, expertos que pueden ayudarle. Un sexólogo puede ayudarle. El deseo o las relaciones sexuales en la mujer es variado, depende de la pareja, de la estimulación, la edad y la atracción, pero una pareja promedio o normal, debe tener relaciones satisfactorias al menos día de por medio o lo mínimo una vez por semana.

TOME NOTA
Francisco Picado Valle atiende sus problemas de salud con Medicina Natural, acupuntura, masajes, sauna, regulación de peso, orientación personal y balance de energías. En septiembre curso de Masajes Profesionales, infórmese. Clínica de Terapias Naturales y Spa. Antiguo cine Rex 75 vrs. al lago M/d. y en K 20.2 C. Masaya. T. 2251-4456 C. 8861-7881 E-Mail: terapiasnaturales.fp@gmail.com