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Una novela de Joao Guimaraes Rosa (Cordisburgo, 1908 - Río de Janeiro,1967), la cual forma parte de un ciclo narrativo que todavía no encuentra  traducción al español

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Si nuestras lecturas nos salvaran: Entre las doce y media y las dos de la madrugada terminamos de releer un tercer volumen de Noites do Sertåo, releímos entre las páginas 110 y 152, o algo así. Observación de una multitud de detalles, manipulación de elementos y técnicas teatrales, complejas composiciones de lugar, ramificados exámenes sicológicos y biográficos, practicados en un amplio abanico de personajes principales y secundarios. Composición física de la naturaleza circundante, situaciones de flora y fauna, con detalles exhaustivos de nomenclatura, aspecto y propiedades. Composición de un universo lingüístico vastísimo, donde nos podemos entretener pescando nombres peregrinos de plantas o animales, o alteraciones morfológicas en verbos, adjetivos y sustantivos. Esa misma habilidad se aplica al desmenuzamiento de las interioridades del alma de algunos personajes. Los motivos iniciales que desencadenan la trama pueden ser hasta triviales, su solución aparente, incompleta, problemática, plantea situaciones anómalas, y respuestas inauditas por parte de los personajes, que son quienes van a arrastrar nuestro interés a lo largo de la narración

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De JGR, podemos saborear la gran manera en esta sola novela (un “romance”) de apenas 99 páginas. El universo social de la gran hacienda ganadera. La casa mayor con su extenso y variado elenco concurrente. Una novela de andadura un tanto lenta, donde transcurre semanas, meses, años, estaciones, completos ciclos naturales. Las mudanzas de la naturaleza, las rigurosas o vivificantes estaciones, acompañando los ciclos de actividad humana, el despacho culminante de las partidas de ganado, las cosechas, la molienda de caña de azúcar, el arribo de las fechas tradicionales de festejo cristiano. Todo moviéndose y evolucionando en conjunto.

Fungen como articulaciones narrativas también las anécdotas amorosas de este romance, cuyo autor quiso calificar de poema. El pormenor analítico de las relaciones familiares, las sagas generacionales. Un sistema de familia extensa, en el cual se incluye a vecinos, amigos y sirvientes. El escalafón de los protagonismos, los dramas colectivos y los individuales. La densidad sicológica que el análisis individual va revelando gradualmente en los personajes.

Un mundo rural, una literatura rural, cundida con los más exquisitos requintes de la filología de vanguardia actual. Expresiones de amor de todas las especies, desde platónico hasta sexual, desde filial hasta paternal, fraterno, hasta el desinteresado y franco cariño de amigo a amigo, o el simple afecto que se suscita entre seres humanos que el destino junta por azar (o pensemos al contrario: que el azar junta por destino). Los patrones dueños y los peones, los finqueros de los alrededores, las mujeres de la cocina (que conforman un coro griego, conversaciones sordas que vienen a proscenio en las coyunturas decisivas).

(JGR, “Noites do Sertao (Corpo de Baile)”, “Editora Nova Fronteira”, Río de Janeiro, novena edición, 2001, volumen III, páginas 180 y 181).
(Nota: Los aciertos y los errores de la anterior traducción al idioma castellano, corren por cuenta de Pedro León Carvajal, con una pequeña ayuda de algunos amigos mineiros, paraibenses y pernambucanos).