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Un gestor desconocido de la intervención norteamericana de 1912

Hasta el momento no hemos localizado datos biográficos que nos permitan conocer más a fondo a James Rees, y tampoco es nuestro objetivo centrarnos en su figura, a como quizás el título lo sugiere. El objetivo es dar a conocer a los lectores una misiva que el mencionado Rees, un representante de los círculos de poder de los Estados Unidos de la época de 1912, envió al entonces presidente de Nicaragua, Adolfo Díaz.

En el contenido de la carta –localizada en la sección de Patrimonio de la Biblioteca del Banco Central de Nicaragua- se revelan datos inéditos sobre el papel de Rees como gestor de la intervención militar de 1912, a partir de una excelente relación personal, con Adolfo Díaz, y sostiene que fue él quien realizó la gestión directa ante el presidente Taft para librar al Gobierno de Díaz de una estrepitosa caída a manos de los rebeldes libero-conservadores, encabezados por los generales rebeldes Luis Mena y Benjamín Zeledón, entre agosto y octubre de 1912.

Pero las gestiones interventoras de Rees no terminaron allí, fue él quien desde su posición influyó en el ánimo a los senadores norteamericanos a ratificar en  1916 el Tratado canalero Chamorro-Bryan, firmado dos años antes. En fin los contenidos revelan el protagonismo de personajes ya conocidos en la política local, como  Emiliano Chamorro, Cuadra Pasos e influyentes personajes en la política norteamericana, como Thompson y Jefferson. Además de la perspectiva norteamericana sobre hechos como la conversión monetaria  de 1912 y el rechazo a la intervención en Centroamérica.

El contenido de esta carta es dado a conocer cuando estamos a la víspera de los años de cierre de estos  acontecimientos, es decir los centenarios, tales como: el centenario del córdoba en el 20 marzo de 1912; de la caída en combate del General Benjamín Zeledón el 4 octubre de este mismo año, y finalmente de la firma del Tratado Chamorro-Bryan el 5 de agosto de 1914; sucesos que no deben pasar desapercibidos, ni por las instituciones, ni por la comunidad académica en general.