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No lo sé de primera mano, me lo contaron en un viaje de León a Managua. Una señora de edad indefinida con una cierta elegancia, que quedó a mi lado en el vehículo inter local que viajaba a una velocidad desconocida.
Era dueño de una fábrica de hielo, me dijo, en la parte norte de Nandaime, y le apodaban “El incómodo”. No tenía amigos, solo empleados que le obedecían a los gritos, que a veces espetaba, sin motivo lógico. Vestía de militar, kaki, y guardaba con cariño y orgullo, en su vitrina andaluza, una bandera de la época de Hitler con la correspondiente suástica.
No soportaba la luz del sol, le quemaba la piel, por lo que nunca salía y mantenía en penumbras la fábrica, lo que produjo enfermedades oculares incurables a sus trabajadores. Todo a su alrededor era frío como su fábrica y dormía en el frigorífero. Algunos vecinos afirmaban que lo hacía en un ataúd metálico negro.
Todo lo incomodaba. La fábrica. Los empleados. La vestimenta. La comida. Los vecinos. Había perdido el sentido total de la vida. Vida que le incomodaba a diario. Le incomodaba tanto que decidió terminar con ella. Rompiendo con su costumbre salió de la fábrica y se expuso al sol del mediodía. Se fue quemando hasta incendiarse en una nube de humo, quedando el esqueleto sajornado y enjuto.
Se supo poco sobre sus funerales, especulan, que algunos de los de la fábrica, sacaron el negro ataúd del frigorífero y con inusitada rapidez y sin ceremonias, lo enterraron fuera de los muros del cementerio, ante las protestas del cura párroco, por lo del suicidio.
Después de muerto, mencionaba la señora, seguía incómodo en su tumba, por el ataúd, la fosa y el tipo de gusanos que le rodeaban. Entonces, organizó a los espíritus que merodean los cementerios, en brigadas, para redistribuir las tumbas y los muertos que las habitan. En las madrugadas, si alguien anda cerca del campo santo, escucha los gritos del susodicho y los lamentos de los fantasmas gobernados por “El incómodo”. Terminó la dama, mientras se persignaba. Ya era de noche cuando llegamos a Managua.