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Los anillos los usamos por distintos motivos: por compromiso, vanidad, diversión, como símbolo de status o como emblema de poder. Sin embargo, muy pocos saben que este círculo metálico es uno de los elementos mágicos más antiguos del mundo.  El amuleto omnipresente de magos y ocultistas, quienes les otorgan poderes divinos y protección para quien lo porta.

La Iglesia Católica considera este aro como símbolo de fuerza y soberanía.  Por ejemplo, el Papa Juan Pablo II  usaba en el dedo anular de la mano derecha un anillo llamado el Pescador en memoria de San Pedro; el primer Pontífice de la religión católica que lo representa en su barca pescando. Los cardenales lo usan con un zafiro y los obispos con una piedra amatista.  Todos los llevan en la mano derecha porque con ella bendicen a los fieles.

A la muerte del Papa, el anillo que usó en vida se inutiliza y su sucesor deberá tener uno nuevo.

Estrella que alumbra la divinidad
Los anillos provienen de Egipto, los reyes y faraones como Ramsés III  lo incluían en su atuendo como amuletos de protección y símbolo de realeza.  Por supuesto lo llevaban como señal de alto rango, como identificación al culto al que pertenecían.

Los sacerdotes cristianos al momento de su consagración se ponían un anillo que llevaban una inscripción alusiva a su voto de castidad.  A su muerte se les colocaba otro con la leyenda “Mueres para vivir”.

Para todos aquellos representantes de la Iglesia, para la mayoría de las religiones y cultos sagrados este aro tiene un amplio significado: energía, fuente de la vida y el poder protector del Sol; la divina estrella que alumbra la divinidad.

En las creencias del pasado el anillo representa el disco solar, una de las deidades básicas, de él dependía la vida.  Así se revestía un gran poder mágico que concentraba las fuerzas superiores del cosmos. Hoy los magos y ocultistas han retomado esta sabiduría y entre otros artilugios graban sus nombres en los anillos para que la protección solar se haga más específica e íntima.

Otros elaboran aros más anchos para agregarles sellos que los hacen reconocibles y así firman documentos mágicos los cuales quedan testificados por la divinidad.

Los ocultistas del Caribe han elaborado un poderoso anillo con  elementos llevados de distintas latitudes del mundo.  Lo llevan colgado al cuello con una pequeña correa, en lugar de llevarlos en la mano.

Los curanderos y ocultistas de Catemaco, Veracruz, México, usan anillos de jade o de vidrio del mismo color para ahuyentar cualquier espíritu maligno que no los deje trabajar.

Rechazan las energías negativas que se acercan a nuestro entorno

Sin duda que entre todos  los amuletos inusuales  y poco conocidos se encuentran los anillos. No obstante, los encargados de la magia los recomiendan como uno de sus aliados más efectivos en cuestiones amorosas, financieras y espirituales. Es un elemento que atrae la suerte y repele toda influencia negativa.  Si se confeccionan adecuadamente son de gran ayuda. Por ejemplo, se recomiendan los anillos de plata porque este metal tiene alta conducción de energía, la cual se canaliza a nivel espiritual y forma una especie de aura en torno a la persona.  Esto protege de cualquier presencia maligna.

El anillo de matrimonio: es de origen romano, muchos llevaban inscripciones  poéticas que expresaban el afecto o la intención de quien lo daba.  Por ejemplo se inscribían  estas frases: “Una esposa virtuosa preserva el amor”, “Dios ha entretejido nuestros corazones”.

En las variadas religiones, el anillo de boda debe llevarse para siempre; lo que no hacen los judíos, que dan a sus cónyuges  una sortija  que dice  “buena suerte”, usándose únicamente durante la ceremonia, nunca más.

La sortija de boda: también es considerada por muchos como un excelente talismán, que traerá bienaventuranzas durante el matrimonio. Se coloca siempre  en el dedo anular  de la mano izquierda porque desde ahí corre una vena, pasa por el brazo y llega directamente al corazón.