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SIN PALABRAS

Todo comenzó con una mirada tuya.

Inocente asistí a tu fiesta, jubileo de

los amantes. Insaciables.

A cantar como los pájaros,

danzar como los árboles,

fluir como el río, sentir

la brizna de la hierba en mi costilla,

el salado rutilo de la gran estrella,

los silbidos del silencio,

el chispazo de la luciérnaga,

el canto del grillo,

la chicharra dicharachera,

el sutil vuelo de la

mariposa alucinante,

la gota de rocío sobre la hoja del loto,

infinitud fundida, una con el océano,

simplemente una ola que no tiene idea

del yo, inocencia bendita que nada exige,

que suelta gemidos y gritos de amor,

en do mayor alto bajando a re menor,

subiendo escaleras de notas celestes,

llegar al culmen de dos dioses

fundidos en éxtasis que saborean los

amantes que copulan con el universo,

sin decir una palabra.

AMAR SIN MORIR

Aniquila las nubes si quieres ver mi cielo,

azul como mi ser, ceguera ancestral que

no quiere que veas amor, a través de mis

ojos. Enmarañada estás, agitada, complicada.

No quiero comprenderte, quiero amarte,

en silencio, palparte insólitamente, sin nada

que te perturbe.

Piérdete en el vacío, no temas, auséntate,

y me verás, recóbrate y muere a tu «yo» y ve.

Alcánzate a ti y tu amor por mí florecerá como

hongos después del aguacero.

Y un día tú misma, aparecerás en toda tu gloria

y majestad. Ponle fin a tu miseria y desdicha.

Solo ámame.

Si intentaras poseerme me matarías y tú, también

morirás. Solo ámame para que un día, después que

despiertes, me puedas amar como yo te amo a ti,

como ama una flor sentada, en el trono de su reino.

SIN FLORES Y SIN TUMBA

Me engañaron las mujeres, dijeron

que me amaban, sólo quisieron poseerme,

me odiaron porque nunca fui de ellas,

quisieron comer mis entrañas,

vomitar mis plumas, castrar mis sueños,

romper mis alas.

Me engañó el sistema, religiones, amigos,

hermanos, dijeron que me amaban,

soltaron los perros para que me comieran,

porque no quise ser su esclavo.

Me les corrí a los clanes, a los usureros,

a las ideologías, comerse quisieron mi alma,

quebrar mi futuro, someterme al pasado animal,

repartirse mis despojos.

Cuando muera amor mío, que me hagan polvo,

sin misa y sin bulla, sin plañidos,

leéme este poema nada más.

No quiero, amor, que los muertos vivos

te acompañen a devolver al cosmos

lo que le pertenece,

que sea el viento mi mortaja,

que el águila con sus alas me abrace,

que tus ojos sean testigos de mi vuelo

de regreso a las estrellas

en silencio,

sin flores y sin tumba.

Marzo 2012.