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El profesor Fidel Coloma dedicó indagaciones y ensayos personales a muchos autores y temáticas literarias. Entre otros: Luis Orrego Luco (Tesis de Graduación), Andrés Bello, Unamuno, Antonio Machado, García Lorca, Neruda, Vallejo, García Márquez, Nicanor Parra, Adolfo Calero Orozco, Pablo Antonio Cuadra, Joaquín Pasos, Manolo Cuadra, Juan Aburto, Guillermo Rothschuh Tablada, José Santos Rivera, José Coronel Urtecho, Fernando Centeno Zapata, Sergio Ramírez, Pedro Joaquín Chamorro, Edelberto Torres Espinosa, Julio Valle Castillo…

A pesar de alguna injusticia e ingratitudes que padeció a causa de celos profesionales, prejuicios debido a su exigencia educativa o manipulaciones políticas, fue leal a nuestro pueblo, a través de su inclaudicable labor pedagógica.

Su reciedumbre moral se puso a prueba más de una vez durante el somocismo y a comienzos del sandinismo. Pudo más su nobleza y lealtad al magisterio, a la universidad, a la niñez y juventud de Nicaragua, en quienes pensaba como educador consciente.

Si bien se retiró al Iniser en los años 80, donde realizó notable labor con su gran compañero de fundaciones y amigo Násare Habed, volvió a la UNAN–Managua por invitación de las autoridades, a impartir la Cátedra Rubén Darío que él fundara en los años 60. Lo hizo con rigor y vigor, con honor y fe y más flexible que antes por comprensión y sensibilidad humanas ante un nuevo contexto educativo.

En ese período me asesoró, y asistía a sus clases a fin de asumir paralelamente tan magno tema. Me consideré privilegiada una vez más, por tratarse de nuestro poeta universal, objeto del estudio, y de quien yo mejor podía aprender a enseñarlo.

Nota: Esta es la primera parte de un trabajo leído por su autora en el acto Inaugural de la Cátedra Abierta Fidel Coloma González, realizado en el Auditorio Roberto González de la UNAN-MANAGUA, el 7 de octubre de 2010.