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Como si fuera un monstruo de mil cabezas, la hipertensión (presión alta) aparece por todas partes. Uno de cada tres adultos tiene su presión arterial elevada. Es una enfermedad asintomática y crónica, que frecuentemente forma parte del “Síndrome metabólico”. Dicho grupo incluye a la diabetes, la obesidad y la dislipidemia (altos índices de grasa en la sangre).

Este trastorno no tiene causa específica, pero es una realidad que existen diversos factores que pueden desencadenarlos. Entre ellos podemos mencionar: antecedentes familiares, obesidad, consumo elevado de sal, alcohol y tabaco, así como la falta de ejercicio y estrés.

Toda vez que la hipertensión llegue es alarma de un posible riesgo cardiovascular mayor (infarto, angina de pecho o insuficiencia cardiaca) y puede llegar a configurarse como el origen de un eventual cuadro de insuficiencia renal o bien de un accidente cerebrovascular.

Diabetes e hipertensión
No es casualidad que este par de enfermedades crónicas puedan convivir. Ambas tienen mecanismos comunes, lo cual hace que el 40%-60% de los diabéticos padezcan de hipertensión.

No hay duda que la hipertensión acelera el daño que la diabetes ejerce sobre las arterias, lo que provoca que haya mayor probabilidadde sufrir un infarto, insuficiencia renal, accidente cerebrovascular y enfermedad vascular periférica.

Grasa en la sangre

El colesterol y los triglicéridos son dos tipos de grasa que circulan a través de la sangre y participan en diversos procesos metabólicos del organismo. Sin embargo, el colesterol puede perjudicar directamente a una persona si se deposita consistentemente en las paredes de las arterias, porque provoca que el diámetro de estás se estrechen, y con ello, que exista una deficiente oxigenación al corazón y el cerebro.

Mujeres al borde de un ataque de hipertensión
A medida que pasan los años, mujeres y hombres experimentan un incremento significativo en los valores promedios de la presión arterial. Sin embargo, antes de la menopausia las mujeres están protegidas por una especie de escudo formado por los estrógenos, los cuales desaparecen paulatinamente con la llegada de la menopausia y ponen en un predicamento a quienes además de obesidad tienen una vida sedentaria, y antecedentes familiares.

La presión arterial normal en un adulto es de menos de 120 mmHg (milímetros de mercurio) y de 80 mmhg, y se considera pre-hipertensión cuando la alta es de 120-139 y la baja de 80-89 y cuando la presión alta es igual o mayor a 140 mmHg y la mínima es de 90 mmHg, en reiterados controles de presión arterial se considera que la persona tiene hipertensión.

Cada vez más personas recurren a la medicina alternativa para tratar la hipertensión. Seguramente se pregunte por qué. La medicina alternativa es relativamente económica, mientras que los medicamentos pueden significar un monto considerable. Además, los medicamentos por lo general producen efectos secundarios que pueden ser difíciles de controlar para algunas personas.

Diuréticos, betabloqueantes, IECA... Existen varias familias de fármacos que luchan contra la hipertensión. A todas estas herramientas se puede sumar la acupuntura, una técnica que ha demostrado ser muy útil en algunos casos.

La acupuntura puede disminuir las cifras tensionales en las personas y ayudar a un control de los pacientes hipertensos de forma máseficiente.

Un nuevo estudio, publicado en la última edición de la revista ‘Circulation’ ha encontrado evidencias de la utilidad de las agujas chinasconforme al método científico que se emplea para validar las terapias y actuaciones médicas.

La acupuntura es una terapia tradicional china, que consiste en aplicar finas agujas en determinados puntos de energía relacionados con la salud y el bienestar. Estas han demostrado ser eficaz para tratar la hipertensión leve y moderada; por otro lado, ayuda en muchas afecciones entre las cuales se pueden citar: sinusitis, neuralgias, jaquecas o migrañas, asma, trastornos circulatorios, lumbalgias, artrosis, artritis, esguinces, espasmos músculo esqueléticos, codo de tenista, alteraciones cardiovasculares, problema gastrointestinales, acidez, colesterol alto, alergias, enfermedades dermatológicas, alteraciones menstruales, obesidad, tinnitus, enfermedades metabólicas, problemas psicológicos, insomnio, depresión, estrés, etc.

La mejor manera de ahorrar es tratándonos a tiempo y previniendo posibles problemas secundarios.

(*)Tanyari Medicina Oriental.
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