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Las condiciones climáticas favorecen la proliferación de algunas enfermedades. Esta semana hablaremos de herpes zoster, culebrilla o cinturón de San Andrés, una patología infecciosa aguda y autolimitada, que según explicó la dermatóloga Raquel Rodríguez, es producida por la reactivación del virus de la varicela (infección que se presenta generalmente en los niños”).

“Después de que se supera la varicela este virus se queda alojado en los ganglios neurológicos paravertebrales de forma indefinida sin causar molestias pero un tiempo después puede producir el herpes zoster”, afirmó la especialista.

Rodríguez manifestó que este padecimiento afecta a todas las razas y es más frecuente en varones, generalmente en adultos de 30 años, en los ancianos o en los pacientes con alteraciones inmunitarias (VIH, cáncer, cantidades de glucocorticoides, en diabéticos, los que reciben radiaciones).
Cuadro clínico
La doctora Rodríguez dice que el cuadro clínico es rápido, “aparecen dolores en un lugar específico del cuerpo, en las áreas afectadas de los nervios, se acompaña con ardor o picazón, dos o cuatro días después aparecen las lesiones sobre la piel como una mancha rosada o eritematosa sobre la cual 12 o 24 horas después se hacen vesículas que se agrupan como los racimos de uvas y van siguiendo el trayecto del nervio afectado, luego se transforman en pústulas o en ampollas que se pueden romper (o no) y pueden provocar necrósis de la piel o escaras”.

Asimismo, la especialista dijo que una característica importante es que las lesiones nunca rebasan la mitad del cuerpo, es decir solo afecta un lado. Además, puede haber ganglios inflamados y como casi siempre se da en personas mayores puede haber falta de fuerza, dolores de cabeza y en algunos hasta fiebre.

“Cuando las lesiones desaparecen van a dejar manchas blancas u oscuras, inclusive cicatrices; todo el proceso dura de dos a tres semanas, se presenta una sola vez pero hay algunos casos en los que se repite solo con los pacientes con alteraciones inmunológicas”, acotó.

En cuanto a donde se presentan las lesiones, la doctora Rodríguez manifestó que hay áreas específicas con mayor frecuencia: área torácica, región craneal, lumbar y sacra.
Complicaciones
Existen varias complicaciones en dependencia de los lugares que afecta, por ejemplo, si se afecta el nervio facial puede provocar complicaciones oculares que van desde queratitis hasta pérdida de la visión.

Si afecta el nervio auditivo puede provocar náusea, vómito, vértigo e inclusive sordera. También puede derivar en neuropatía posherpética o neuralgia posherpética que se presenta en los ancianos que no fueron tratados a tiempo en las primeras 72 horas.

Es vital tratar en este periodo con cortisona, porque si no el dolor es agudo, intenso, persistente, extenuante, tanto que el paciente no piensa en otra cosa, además por la ausencia de medicación la molestia puede persistir por seis meses o hasta por años después del ataque.
Tratamiento
Cuando afecta a los niños y a los jóvenes no requieren tratamientos, pero si es un paciente adulto mayor es sumamente importante que disminuya la actividad física o se quede reposando en cama.

Se pueden usar faumentos de domeboro a base de acetato de calcio y sulfato de aluminio, faumentos fríos de agua de manzanilla, glucocorticoides en las primeras 72 horas de las lesiones, los antivirales, antibióticos si hay infecciones agregadas y las debidas referencias a los especialistas en dependencia de la región afectada.

Cabe resaltar que la doctora indicó que el dolor es tan intenso que se puede confundir con angina de pecho, cólico biliar o renal, también con apendicitis, úlcera duodenal e inclusive con glaucoma en la etapa aguda.

 

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TOME NOTA
La doctora Raquel Rodríguez atiende en la Clínica “Piedra Bocona”, Granada. Teléfono: 8887-9226.