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La noticia llegó a la patria del poeta a principios de noviembre de 2012. La versión más completa fue publicada en Confidencial, un periódico digital, bajo el título “900 páginas inéditas escritas por Darío”, con el subtítulo “Expertos: cartas evidencian una relación amorosa con Amado Nervo, poeta mexicano”. “Una colección de 900 páginas de manuscritos creados por Rubén Darío, el célebre poeta nicaragüense conocido también como el ‘padre del modernismo’, ha sido adquirida por la Universidad del Estado de Arizona”, reza la noticia (Membreño 2012a). Oportunamente, el artículo contiene un enlace que conduce al curioso lector a un índice de contenido de la colección ya catalogada, aunque todavía no digitalizada, por la Arizona State University (ASU). En el preámbulo de este índice, se afirma también que la colección consta de unas 900 páginas manuscritas, las cuales “documentan la vida y obra de Darío como perio­dista, diplomático y poeta entre 1882 y 1915” (ASU 2012).

Sin embargo, vemos el contenido de cada una de las cinco cajas de documentos. Caja I, “Correspondencia”, contiene 57 páginas. Caja II, “Recibos”, 5 páginas. Caja III, “Documentos en francés” (en realidad, también recibos): 7 páginas. Caja IV, “Poesía y obras de creación”: 479 páginas. Caja V, “Historia de la co­lección”: 4 páginas. Sacando la cuenta, llegamos a un total de 552 páginas. Entre 552 y 900 páginas hay una marcada diferencia, que se puede explicar, tal vez, porque no todos los bibliotecarios saben sumar.

Ahora bien, ¿estas páginas son “inéditas”? Si revisamos la caja IV, la de la poesía, la más importante y volu­minosa, no encontramos ni un solo poema u otro texto inédito; todos son archiconocidos. Pero si no se trata de textos inéditos, descono­cidos, ¿quizás se trata por lo menos de manuscritos originales? Ya sabemos que un ma­nuscrito original es aquel que refleja el proceso de la redacción y elaboración de una obra, desde su primera concepción en la mente del autor hasta su publicación: es un manuscrito que refleja la génesis del texto. Tampoco: un profesor, “experto de renombre mundial, ex jefe de la Facultad de Español y Portugués de la escuela de ASU” (Anónimo 2012c), el primero, según parece, que tuvo acceso privilegiado a la importante colección, lo declara en una entrevista: se trata de “transcripciones”, es decir, de copias de textos ya publicados. “Estas transcripciones (= copias) son una importante contribución para los estudios de literatura” (Membreño 2012ª), dijo el profesor según el artículo, afirmación que sorprenderá a muchos filólogos. Y da un ejemplo: la copia de la “Marcha triunfal” de Darío lleva la fecha del 4 de mayo de 1895. Hasta ahora, basándonos en las investigaciones de Edelberto Torres, pensábamos que fue escrita el 24 de mayo (Torres 1980: 360). ¿Habría que corregir la fecha? De todos modos, como ejemplo de una “importante contribución para los estudios de literatura”, ese dato parece singular­mente pobre.

Vemos que las “900 páginas inéditas escritas por Darío” no son ni 900, ni inéditas, y tampoco originales. ¿Son, por lo menos, “escritas por Darío”? El artículo, evitando esa difícil pregunta, prefiere irse a “la sexualidad de Darío, gran tema de discusión” (Membreño 2012ª). Se informa al lector que los documentos demuestran que Darío “sostuvo una relación amorosa con el famoso poeta mexi­cano Amado Nervo”, asunto que fue estudiado en un artículo publicado por una revista aca­démica británica. Vamos a verlo.