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La concentración es el arte de aislarse de las influencias externas con el objetivo de fijar la propia atención sobre algo, ya sea en una persona o en un objeto, a fin de evitar que la mente divague.

La concentración no implica un esfuerzo excesivo, tensión ni rabia, sino que es el resultado de la atención, de la perseverancia y del dominio de uno mismo. Para alcanzar el éxito en todos los ámbitos de la vida, es importante fijar la mente en sus tres fases.

La primera: fijar el espíritu sobre el objeto deseado.

La segunda: mantener firme la atención en lo que realmente deseas construir.

La tercera: impedir que el pensamiento se aleje fluctuando aquí y allá.

Muchas de las actividades que se realizan durante el día son efectuadas automáticamente, quizás pensando en otra cosa, quitándoles así la fuerza profunda que la concentración mental podría infundir en ellas. La concentración entraña el secreto del éxito en los campos más variados: estudio más provechoso, conocimiento más profundo, ahorro de tiempo, menos dispersión de energías, realización de deseos. Ella es, en efecto, la clave que nos permite dirigir constructivamente la voluntad hacia un fin ardientemente esperado, para conducirlo a su realización.

Concéntrese a fin de ejercitarse sobre un objeto cualquiera, por ejemplo, en una flor o en un lápiz, y tratar de eliminar todos los pensamientos no vinculados con él. Trate de percibirlo por entero, como si estuviera aislado del ambiente que lo rodea. Analice colores, formas, consistencia, sabores, sustancia; separando poco a poco sus atributos menos exteriores, sus funciones, su historia, la situación y los recuerdos que pueda despertar en usted. Este ejercicio mejora la capacidad de ideación, confiere agudeza y aumenta la capacidad de atención.

Persiguiendo la misma finalidad, trate de leer, muchas veces si es necesario, un texto de difícil comprensión con el objetivo de penetrar íntegramente en su significado más profundo. Impóngase la concentración hasta lograr un buen grado de comprensión, notará que de lectura en lectura, el sentido del texto se le aparecerá cada vez más claro, revelándole detalles y posibles significados simbólicos que no habría podido entender en una primera y superficial aproximación.

Diviértase en este insólito conocimiento, que es más útil que un crucigrama, podrá aligerar una aburrida espera o un largo y solitario viaje. Concentre su atención en los objetos y sobre todo, en las personas de su entorno y a través de una minuciosa observación, comprenderá incluso su lado más oscuro.

Cualquier momento de soledad es apropiado para el que intenta seguir el camino de la concentración interior; todos los maestros espirituales, los grandes ocultistas, han dedicado parte de su existencia a conversar en silencio consigo mismo. Imítelos aislándose, dedique unos instantes de su preciado tiempo a su propia voz interior, regálese de tanto en tanto un paseo por el campo, con el silencio como compañía. Pruebe, si los ruidos y el estruendo de la ciudad le oprimen, tapándose los conductos auditivos mediante tapones de cera o simplemente con los dedos, y de esa forma podrá escuchar aquello que la nueva situación le envía.

El Zen, antigua filosofía japonesa que atiende a la realización del “Yo”, a través de técnicas especiales, utiliza un práctico ejercicio de concentración, el Koan. Se trata por lo general de dilemas, aparentemente irresolubles por medio de la razón, a cuya solución se llega solo a través de los sutiles canales de la concentración mental, apoyados también en esto por una rigurosa preparación física.

*Tome Nota: Textos de estudio de la profesora PENELOPE. (Código 95703, Profesional School, Miami Fl.) Parapsicóloga especialista en la interpretación del Tarot y las cartas de los ángeles. Terapias alternativas para tu control mental y mejorar tu calidad de vida. Consejería en tus problemas laborales de negocios y sentimentales. Atiende de lunes a sábado de 9 de la mañana a 5 de la tarde, previa cita. Teléfonos: 2289-7207 / 8938-0153, Managua.