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Actualmente la palabra “dieta” hace referencia a un régimen alimenticio que modifica el tipo y cantidad de alimentos para bajar de peso o controlar alguna enfermedad. Las dietas generalmente nos aíslan de nuestros gustos, nos sacrifican ocasionando hambre y déficits nutricionales al tiempo que generan sentimientos de frustración y ansiedad.

La alimentación saludable es una forma de combinar alimentos con los diferentes grupos como grasas, proteínas y carbohidratos, en cantidades determinadas para dar a nuestro organismo nutrientes y energía necesarios para su sano desarrollo.

Una dieta balanceada tiene la ventaja de aportar variedad de alimentos de alta calidad, preparados y combinados adecuadamente para darnos el gusto de no sentir hambre y poder disfrutar de la comida.

Para alimentarse saludablemente es necesario identificar los aspectos negativos a modificar, corregirlos e implementar los cambios permanentemente.

¿Cómo corregir los errores más frecuentes en la alimentación?

Evitar calorías de los líquidos: tomar agua como hidratante por excelencia, evitar bebidas endulzadas y gaseosas ya que su aporte calórico es muy elevado.

Desayuno diario: es nuestra carga energética diaria, nos ayuda a sentir menos hambre en el transcurso del día.

Incluir meriendas: facilitan que nuestro metabolismo funcione más rápido y sentimos menos hambre en el día. Prefiera frutas, yogurt, una porción de queso, galletas integrales o una cantidad pequeña de semillas (marañón, maní).

Plato variado y colorido: nuestro plato debe incluir proteínas (pollo, carne, pescado, huevos), arroz, frijoles, plátano o papa, entre otros, y siempre deben estar presentes vegetales y ensaladas. La fibra de estos últimos dan más saciedad y ayudan a modificar la absorción intestinal de azúcares y grasas.

Evitar el bastimento: este se adiciona como otra harina más al plato, la cual no es necesaria y a veces sustituye a la fibra.

Consumir queso moderadamente: es un alimento muy nutritivo que aporta muchas calorías, por tanto, debe usarse como parte del plato pero no para acompañar al mismo; es decir una quesadilla o gallopinto con queso lo requiere como ingrediente, pero un salpicón con arroz , frijoles y ensalada sigue siendo lo mismo con o sin queso.

Evitar frituras y grasas: los aderezos y preparaciones grasosas incrementan las calorías de los alimentos 2.5 veces más que si se preparan sin grasa. Comer con poca grasa no sacrifica cantidad de comida solo modifica la preparación del mismo.

Consumir comida rápida ocasionalmente: la comida rápida tiene gran cantidad de calorías, no agrandar el combo o rellenar el refresco, se puede consumir 1 o 2 veces al mes.

Control del licor: este aporta gran cantidad de calorías, no más de 3 a 5 tragos a la semana.

¡Anímate al cambio, comer bien no es morirse de hambre es querer estar más sano!

 

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