•  |
  •  |

En el Gran Teatro de La Habana “Federico García Lorca” y en La Habana Vieja, entre el Capitolio y el Paseo del Prado, se encuentran las cinco obras que Marcos Agudelo llevó a la Oncena Bienal y que tienen como soporte el objeto y la tecnología.

“Utilicé pequeños reproductores de MP4 o video comprimido y objetos de muy diversas procedencias: piezas arqueológicas, moldes, sillas y artefactos rotos. Normalmente unidos entre sí por piezas metálicas y cables”, comenta el artista.

Sus videoinstalaciones son de formato mediano y pequeño, y las llama ¨videobjetos”, aunque señaló que actualmente produce muy poco este tipo de obras porque está en otra fase de creación. Asimismo, dijo que este estilo de trabajos ha sido expuesto en otros eventos internacionales en Nueva York, República Dominicana y en dos ediciones de la Bienal Centroamericana de Arte.

“Son ensamblajes entre objeto y video (reproducidos en lectores de MP4) que podrían ser bien una categoría diferente dentro de las video-instalaciones. En ellos se presenta simultáneamente al objeto como documento palpable, y a su vez se representa al mismo objeto en un video, convirtiéndose la memoria en un registro digital donde por paradójico que suene, se auto-niega, destruye o se des-construye al objeto mismo”

Tal es el caso de la pieza: “A Diriangén, a la resistencia indígena perdida”, del año 2008. O piezas más recientes como “¿Padre?”, donde se presenta una silla que perteneció al dictador Somoza, derrocado en 1979 (tiene un sello que lo atestigua), además en el video de la pieza se muestra un texto birreinal original de Pedrarias Dávila.

Agudelo también presentó “Ilumínanos con tu luz ¿Quién diablos fue Montoya?”. Con esa obra cuestiona el desplazamiento y la deformación de la memoria histórica, partiendo de que se dedicó a preguntarle a un gran número de transeúntes que circulaban cerca del reconocido monumento de Managua: ¿quién es Montoya?

“Normalmente la gente no lo sabía, obviamente se trata de un soldado y es lo que la mayoría dijo; otros pocos lo ubicaron en la guerra nacional. Con sentido irónico, en una acción que debió repetirse varias veces por su complejidad, subí con la ayuda de unos compañeros a la estatua de Montoya para tomar un molde de su mano y poder hacer con este un nuevo molde de velas, las cuales se presentan en la Bienal, junto a una reproducción en video registrando la acción”.