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Las enfermedades cardiovasculares constituyen a nivel mundial una de las principales causas de fallecimiento, y en Nicaragua es la primera causa de muerte según las estadísticas del Ministerio de Salud, Minsa. El infarto agudo del miocardio y el accidente vascular cerebral (derrame) constituyen las principales manifestaciones de enfermedades cardiovasculares; en ambos casos el costo económico para las familias y la sociedad es enorme, además de las repercusiones en la calidad de vida de las personas afectadas. Es por ello que la prevención de las enfermedades cardiovasculares tiene una importancia fundamental en salud pública y se deben orientar los mejores esfuerzos para prevenirlas tanto a nivel de instituciones públicas como privadas.

¿Qué debemos hacer?

La comunidad científica internacional es categórica en el sentido de que hay que iniciar la prevención desde la más temprana edad, incluso desde la etapa prenatal y posteriormente continuarla sobre todo a nivel del núcleo familiar con el apoyo de las escuelas y colegios para incentivar y promover la práctica de actividades físicas de manera regular, de manera que se conviertan para los niños y adolescentes en parte de su rutina cotidiana.

La actividad física regular es indispensable para el buen funcionamiento del cuerpo y de la mente, entre sus beneficios se pueden enumerar: ayuda a quemar el exceso de grasa en el cuerpo, mejora la circulación sanguínea, aumenta la concentración de oxígeno, fortalece el músculo cardíaco, la masa muscular y los huesos, además, contribuye a disminuir el riesgo de padecer enfermedades, ya que disminuye el colesterol, triglicéridos y el azúcar en la sangre.

La actividad física ayuda a disminuir el sobrepeso, el riesgo de diversos tipos de cáncer (colon y mama), disminuye la presión arterial y mejora el nivel glucémico en personas con diabetes. Los principales beneficios para la salud mental evidenciados científicamente son: mejora del auto-concepto, auto-estima, imagen corporal y disminución del estrés, ansiedad, insomnio, consumo de medicamentos y mejora de las funciones cognitivas y de socialización.

En individuos sanos se recomienda realizar, como mínimo, 30 minutos de ejercicio físico moderado, cinco veces a la semana, o 45 minutos de ejercicio físico intenso tres veces a la semana. El ejercicio físico comprende actividades como caminar, trotar, bailar o andar en bicicleta. Lo más importante es que el ejercicio sea del agrado de cada persona y que exista un compromiso de realizarlo a diario o al menos cinco o más veces por semana.

Otro factor importante es el aspecto nutricional, debemos mantener una alimentación balanceada que incluya suficientes cantidades de cereales, leguminosas, frutas, verduras, lácteos, carnes, pescados, aceites y grasas, así como una adecuada hidratación que permitirá regular la temperatura del cuerpo, eliminar toxinas y desperdicios metabólicos del organismo. Lo importante es recordar que ningún exceso es bueno y que no hay alimentos buenos o malos, solo dietas mal balanceadas.

 

Dr. Enrique José Medina Sandino

Pediatra Endocrinólogo

Centro de Atención y Educación para Personas con Diabetes

Tel 22662969. E-mail: enriquemedisan@gmail.com