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En nuestra sociedad, la educación tiende a modelar nuestro cuerpo y ajustarlo a las exigencias y normativas del entorno en que vivimos, adquiriendo el cuerpo una función muy relevante como mediador cultural.

Es en este marco donde han surgido unas de las patologías más devastadoras que afectan a mujeres y hombres adolescentes y adultos jóvenes, como son los trastornos de la conducta alimentaria.

Los signos de los trastornos alimentarios suelen ser obvios, pero no siempre es así. Muchas veces los adolescentes se esfuerzan verdaderamente para ocultar un trastorno alimentario. Puede sospechar que su hijo adolescente tiene un trastorno alimentario si nota determinados patrones de conducta o síntomas físicos, o descubre que falta comida de los aparadores, o envases vacíos ocultos en la habitación o en otros lugares.

La alimentación emocional es comer para consolarse, por aburrimiento o como respuesta a otras emociones en lugar de comer para nutrirse, o porque se siente hambre.

El trastorno por atracón es un trastorno alimentario en el que una persona de manera habitual (más de tres veces por semana) consume grandes cantidades de alimentos. Las personas que tienen el trastorno por atracón suelen sentirse avergonzadas por la cantidad de comida que consumen, y es posible que oculten los alimentos para atracarse.

Quienes tienen este trastorno intentan hacer dieta sin éxito o prometen no comer tanto, pero no pueden resistir la compulsión de continuar comiendo grandes cantidades de alimentos.

Los riesgos de tener sobrepeso o estar obeso como adulto son mayores si se aumenta demasiado de peso durante la niñez o los años de la adolescencia.

Los niños que tienen un trastorno alimentario suelen necesitar asesoramiento psicológico individual y familiar (hablar sobre sus sentimientos, su peso y otros problemas en su vida). Puede ser necesario que su hijo visite a un especialista en nutrición para aprender a elegir alimentos más saludables y a comer en horarios habituales.

Es muy importante garantizar que su hijo se siente amado y apoyado por su familia y los amigos. Sentirse seguro y aceptado puede ayudar a formar una base sólida a partir de la que su hijo puede comenzar a aprender hábitos nuevos más saludables.

Proporcione el mejor ejemplo que pueda con sus propios hábitos para alimentarse saludablemente, y siga rutinas de ejercicios saludables.

No se queje de su propio peso ni hable sobre usted como si fuera una persona gorda. Permita que su hijo adolescente vea que usted acepta su propio cuerpo.

Enséñele acerca de la manera en que los medios de comunicación distorsionan la realidad al mostrar modelos delgados y personas perfectas, cuando en realidad, la gente viene en todas formas y tamaños.

Evite emitir evaluaciones y comentarios acerca del aspecto físico de su hijo adolescente.

Proporcione opciones saludables de alimentos en el hogar.

Aliente la actividad física saludable.

Construya la autoestima y el respeto por sí mismo de su hijo adolescente. Elogie a su hijo por sus esfuerzos, pídale su opinión y aliéntelo a cultivar sus talentos e intereses.

 

Dra. María Luz André
Médico Nutricionista Clínico.
Especialista en Estética y Homeopatía
Graduada en España
Gerente propietaria
TULIPANES SPA