•  |
  •  |

En estos tiempos gran parte de la sociedad está en su “zona de confort”, donde la “comodidad” es primero, sin considerar esfuerzo alguno, simplemente está orientada hacia lo fácil y rápido. Un estilo de vida que no abona a la plenitud individual, espiritual y emocional de los individuos.

¿Qué tanto queremos vivir, o qué tanto necesitamos vivir? la respuesta solo la podemos encontrar dentro de nosotros mismos, cuando optemos por llevar un estilo de vida más filosófico, real, que aborde a profundidad nuestras vivencias y convivencia con los demás. Hay quienes viven el día a día de forma abnegada, con sacrificios y construcción de convivencias existenciales, buen punto para quienes desean darle un sentido a sus vidas, pero quienes confunden este disfrute diario, lo hacen de forma instantánea o atajos cortos para no tener que esforzarse.

“Es fácil llevar un estilo de vida proactivo o destructivo, lo que no es fácil es escoger el camino correcto, pues muchos se desbordan por lo práctico y por seguir al montón, sin prestar atención a la satisfacción personal que parte de lo interno y de aquello que nos cuesta”, según Landolfo Espinoza, experto en temas de Calidad de Vida y Vicepresidente del Consejo Mundial de la Red Cultural para Centroamérica.

Más que un estilo de vida, lo que debemos asegurarnos es una cultura de vida que parta de transiciones profundas, donde cada uno se involucre consigo mismo y nuestro entorno, incluyendo a la naturaleza compuesta por la flora, fauna y sus cuatro elementos esenciales, dijo el experto.

“Lo que nosotros proponemos dentro de la red es un estilo de vida de bienestar, muy diferente a lo que nos han ofrecido hasta entonces seguramente, de tener y no ser, pues es más importante ser, que poseer cosas que no llenan nuestras expectativas de salud y plenitud”, enfatizó el Vicepresidente de la red.

¿Cómo encontrarle sentido a la vida?

Cuando las personas logran identificar aquel aspecto de la vida que dé plenitud, que nos permite vivir con convicciones y motivaciones es un camino infalible para encontrar lo que tanto buscamos, ese sentido de vida para reestructurar nuestros pasos emocionales, mentales y espirituales que van de la mano del bienestar, explica el experto.

“Si el ser humano encuentra una razón para realizar su estilo de vida, entonces encuentra una razón para vivir eternamente feliz”, enfocó Landolfo Espinoza, quien además añadió que todo lo que tiene razón de ser evoca satisfacción y paz interna, al punto de valorar una calidad de vida corta a una larga sin sentido.

Metodología para mejorar

Nada mejor que compartir las mejores experiencias del ser humano sobre lo que ha venido experimentando en la vida. Éste a través del tiempo bajo diversas culturas y diferente ropaje ha construido una filosofía de vida, basada en una experiencia existencial cuyo centro ha sido el respeto a la vida humana y aquellos que nos envuelve en su conjunto. Pero la mejor metodología es hacer una y enfocarnos en convivir de manera armoniosa, aprendiendo a vivir consigo mismo como primer paso, para luego transmitirlo y hacer de ellos una cultura que traspase generaciones con la intención de cultivar cuerpos más sanos físico y mentalmente, señaló.

Para lograr un estilo de vida equilibrado, debemos cuidar nuestras emociones que es igual a proteger nuestra energía, la cual nos permite reaccionar ante los eventos de la vida, encargadas de llevarnos a la plenitud o destruirnos, indicó el especialista.

La técnica más segura para canalizar nuestras emociones, en principio es conocernos a sí mismos partiendo de nuestros propios pensamientos, viajando por cada circunstancia que hemos vivido para disolver cualquier energía negativa que en algún momento quedaron abiertas y bloquean nuestra razón de ser, atoradas por miedo o frustraciones.

Desde hace muchos años la humanidad ha venido creando sistemas terapéuticos que giran en torno a las experiencias humanas del pasado y para sincronizar las emociones físicas y mentales, tales como las prácticas de Yoga que abordan una serie de disciplinas que trabajan el cuerpo de manera integral de pies a cabeza con el uso de herramientas purificadoras que provee la propia naturaleza, así como también otras experiencias culturales que llevan una filosofía proactiva al ser humano.