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La sal ha existido desde hace mucho tiempo, nombrada como “oro blanco”. La usamos diariamente, pero el incremento de la incidencia de enfermedades cardiovasculares ha hecho que se le considere un “veneno de uso diario” y escuchamos las múltiples advertencias acerca de disminuir su consumo.

Como lo he repetido en distintas ocasiones, todos los alimentos tienen una función en nuestro organismo, esto incluye a la sal. La obtenemos de los alimentos o usamos para condimentar y cumple funciones importantes. Mantiene la concentración de agua en nuestro cuerpo, neuronas y conserva el equilibrio eléctrico de nuestros tejidos, indispensable para el buen funcionamiento de estos.

Nuestro requerimiento de sodio es de 2000 mg en el día, para funcionar adecuadamente. 1 gramo de cloruro de sodio tiene 400 mg de sodio. Incrementos o descensos de la cantidad de sodio en nuestro organismo ocasionan alteraciones de diferentes tipos. Se debe disminuir el consumo de sal cuando hay acumulación de líquidos por mal funcionamiento del hígado, riñón, corazón o por hipertensión arterial, y consumir mayor cantidad en condiciones de deshidratación, vómitos, diarrea, ejercicio extenuante, entre otros.

Se obtiene el sodio directamente de la sal, pero también hay alimentos que lo aportan naturalmente o por el proceso de industrialización al que se han sometido, por ejemplo quesos, embutidos, enlatados, aderezos de ensaladas, salsas como soya, inglesa, comida con preservantes, comida rápida, alimentos ahumados o desecados, etc.

Los alimentos naturales son bajos en sodio, mientras los que son procesados tienen mayor cantidad. Al leer una etiqueta nutricional debemos revisar la cantidad de sodio que informa; el rango adecuado va de 240 a 400 mg de sodio por porción. Para tener una idea, los frijoles enlatados o de bolsa tienen 455 mg por porción, las sopas instantáneas con fideos tienen 1200 mg de sodio, una cucharada de salsa inglesa aporta 85 mg y una hamburguesa comercial alrededor de 1000 a 2100 mg, dependiendo del tipo.

¿Cómo consumir una cantidad saludable y adecuada de sal?

 

Prefiera los alimentos naturales y preparados con especias y aliños como cebolla, chiltoma, ajo, culantro, hierbabuena, orégano y naranja agria, entre otros. Usar los sintéticos en poca cantidad.

Vigile cuidadosamente las etiquetas nutricionales de los alimentos que consume, teniendo en cuenta el número de porciones que tomará.

Pruebe su comida antes de adicionar sal. Recuerde que puede usar encurtidos, cebollitas o chile.

Escoja alimentos bajos en sal o use sal con cantidad de sodio disminuido.

Mantenga una buena hidratación para que los excesos de sodio no ocasionen hinchazón en sus miembros inferiores.

Mezcle en un salero igual cantidad de sal, pimienta, paprika y polvo de ajo o cebolla, y haga así un “salero” bajo en sodio.

La sal no es un veneno de uso cotidiano, es un saborizante con magnesio, yodo, potasio, que debe consumirse en cantidades adecuadas para que nuestro cuerpo funcione normalmente.

 

Paula Andrea Arce de Chamorro. Médica diabetóloga

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