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Si crees que las personas de contextura delgada llevan todas las de ganar para entrar en un proceso meditativo estás es un completo error, asimismo, si estás pensando que las de mayor volumen lo son. Ni uno ni lo otro, la ecuación perfecta la compone una buena alimentación, basada no en cantidad sino en calidad alimenticia.

Es fácil expresar a los cuatro vientos que estamos a dieta, al igual que ahora hacemos yoga ante la búsqueda de un equilibrio.

Pero, ¿nos hemos puesto la mano en la conciencia y nos hemos preguntado si realmente estamos haciéndolo bien? Sencillo, basta supervisar con pinza lo ingerido por la mañana, la tarde y la noche, sin dejar a un lado las entre comidas, dado que una alimentación balanceada es el motor para la práctica de cualquier ejercicio de meditación derivado del Yoga o del Tantra.

“Meditar es no hacer nada”, puesto que el propósito de la meditación es aquietar nuestra mente, vaciarla, para entrar en un estado de paz y de armonía con nosotros mismos, la cual debe partir de la desintoxicación del cuerpo para dar espacio a la frase “mente sana cuerpo sano”, que va de la mano con la conciencia, refirió Landolfo Espinoza, maestro y experto en temas meditativos y calidad de vida.

La meditación y un cuerpo sano

La práctica constante de la meditación nos lleva a mantenernos por más tiempo en un estado más natural, dado que permite al ser humano armonizar sus sentidos con los elementos de la madre tierra, que se compone de la tierra, fuego, aire y agua, contó Espinoza.

Meditar también es un proceso interior de observación y reflexión sobre una experiencia vivencial, la cual poco a poco permite hacer que el ser humano se conozca a sí mismo con el fin de revisar a fondo el estilo de vida que actualmente está llevando, sea por comodidad o por falta de una revisión interna, señaló.

Es importante que el ser humano tenga claro cuál es su estilo de vida y qué consecuencias de preocupación le están generando en la mente al punto que no le permiten avanzar en un proceso nutricional más saludable y de concentración, dijo el Maestro, quien agregó que esto sirve para encontrar respuestas y soluciones que contribuyan a un mejor funcionamiento de cuerpo y mente.

Los procesos de reflexión deben ser el inicio para alcanzar un verdadero estado meditativo, el cual puede llevar tiempo, no es cuestión de cerrar los ojos y decir ya estoy meditando, mucho menos hacerlo una vez y creer que somos todos unos expertos, aclaró el especialista en el tema. Esto requiere conciencia interna de que se están haciendo las cosas bien y que dentro de esa línea de bienestar debe reinar la salud, vista holísticamente y de forma integral, agregó.

La relación entre meditación y la nutrición

Desde el punto de vista ético y filosófico, si tu alimentación no es balanceada producirá desequilibrios en el cuerpo, que con el tiempo darán orígenes a alguna dolencia o enfermedad crónica, enfatizó el experto en meditación.

Una persona enferma es difícil que logre la concentración para iniciar un proceso de reflexión seguido de uno meditativo, el cual es camino para encontrar la suprema conciencia dentro del cosmo y el “yo” interno, manifestó Landolfo.

Una dieta nutritiva o cargada de elementos altamente vitamínicos para el cuerpo, es posible que este responda de manera agradecida y haya más concentración, más disposición para la ejercitación del cuerpo, pero sobre todo más alerta ante la apertura de los sentidos que buscan un momento de meditación, explicó.

El maestro aseguró que los alimentos que dejan muchos residuos tóxicos en el cuerpo no solo afectan el organismo del cuerpo en sí, sino también la capacidad perceptiva y de concentración, por ejemplo: la anatomía motora del ser humano se puede comprara con la de un vehículo, si el carro tiene mucha suciedad en sus sistema de inyección y el aceite muy quemado este no funcionara al cien por ciento, mismo que ocurre cuando la personas no tiene el mínimo sentido del auto cuido personal.

 

El papel de la alimentación en la vida de una persona

Asimismo, Landolfo Espinoza detalló: “Vivimos para comer o comemos para vivir”. Todos los seres humanos deben ingerir los alimentos que el cuerpo necesita, para no saturarlo de toxinas, sobre todo aquellos que son más limpios o más nutritivos para el cuerpo de manera natural permitiendo el paso a una digestión más libre y purificadora, libre de cualquier residuo dañino, recomendó.

La cultura china es una modelo a seguir en cuanto a ese patrón nutricional balanceado y proceso meditativo que tienen, dado que para esta sociedad los alimentos son la base sustancial para rendir a cabalidad en las jornadas laborales, de meditación como parte de sus prácticas ancestrales, pero sobre todo de salud interna, la cual hacen evidente con la separación de los alimentos en Yin y Yan o en alcalinos y ácidos, expuso.

Para la efectiva de una estado meditativo cien por ciento perfecto el cuerpo debe estar limpio de impurezas o ácidos, que son los principales causantes de células cancerígenas u otras bacterias que desordenan indirectamente los sistemas que conectan al cerebro, sostuvo.

La mejor manera de nutrir el cuerpo está en consumir muchos vegetales y frutas de manera natural para extraer todos los jugos vitamínicos y energías que recogen de los rayos del sol que entran de forma directa.

“Vos sos lo que comés”. Una persona sana físicamente facilita un buen estado emocional y una mente enfocada en el sentido que te gustaría darle a tu vida, recordá que un desorden alimenticio puede ser el causante de un desequilibrio a lo interno.

 

Crédito

Landolfo Espinoza experto en temas de Calidad de vida y Vicepresidente del Consejo Mundial de la Red Cultural para Centroamérica.

Centro Cultural GFU.

De la Vicky dos cuadras al sur y dos y media cuadra al este. casa 263. Altamira.

Email: gfunic@yahoo.com

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