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Es notable que el autor de todas estas supuestas cartas íntimas puso el nombre completo del recipiente, su propio nombre completo, y que además conservó las copias para la posteridad, comportamiento inverosímil tratándose de una persona inteligente, en posesión de sus plenas facultades mentales.

El poema “De tus ardientes pupilas” lleva como lugar y fecha, “Barcelona Noviembre de 1914”. Ese indicio es importante, porque demuestra que el falsificador del conjunto epistolar que nos ocupa no puede ser Alejandro Bermúdez, que sabía perfectamente que en noviembre de 1914 Darío ya no estaba en Barcelona, ya que el 25 de octubre se habían embarcado juntos para Nueva York. El falsificador del poema y de las cartas es un personaje poco familiarizado con la vida de Darío.