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Primera parte

 

Las etiquetas nutricionales son aquellos cuadros resaltados que se encuentran en el empaque de casi todos los productos alimenticios que adquirimos.

Leerla e interpretarla nos dará información acerca de la composición del producto, sus ingredientes, sus calorías y cantidad de sodio, entre otros. Esto nos permitirá establecer si el producto nos ofrece lo que realmente necesitamos, y si es saludable o no para nuestro organismo.

Otros productos no tienen esta etiqueta pero si dan la lista de ingredientes o en forma de párrafo nos dan información general.

Para obtener información sobre los alimentos sugiero iniciar revisando sus ingredientes, esto nos permitirá establecer si dentro de la composición hay algún componente que no se deba consumir.

Por ejemplo, las personas diabéticas no deben ingerir productos que digan azúcar o sacarosa, deben tener mucho cuidado con los que reportan tener jarabe de maíz o fructosa. Además, por cuestión de intolerancia y alergias las personas deben revisar el tipo de preservantes, colorantes, aditivos, presencia de lácteos o sus derivados, soya o gluten, etc.

Propiamente las etiquetas nutricionales informan sobre:

Tamaño y cantidad de porciones: Esta es la información inicial que encontramos en las etiquetas nutricionales. Es muy importante saber el tamaño de la porción y cuántas de estas hay en el envase o paquete.

La información nutricional que se da se refiere solo a una porción. Es decir, que si la porción tiene 150 calorías y en el empaque vienen tres porciones al consumir todo el empaque se ingieren 450 calorías en total.

Calorías por porción: Esta es la segunda información que aparece en la etiqueta. Nos indica las calorías que aporta solo una porción del producto.

Las calorías se pueden dar en varias unidades. La reconocida de forma general son las calorías que se designan con dos siglas “cal (calorías) o Kcal (kilocalorías)” que son sinónimas. Hay otra unidad de medida denominada joules, que ocasionalmente aparece en las etiquetas. Siempre aparece la conversión o equivalencia en calorías que es de mayor reconocimiento.

Calorías de la grasa: Esta es la tercera información que obtenemos en la etiqueta, se refiere a cuantas de las calorías totales son aportadas por la grasa. Un alimento es saludable cuando menos de un 30% de las calorías son provenientes de grasa. Así que establecer esta relación es muy importante. Por ejemplo, si la porción de un producto tiene 210 calorías totales y 150 calorías son de grasa, observamos como las calorías provenientes de grasa son el 71% de las calorías totales, y por lo tanto, este sería un producto que tiene más del 30% de las calorías en grasa y no es sano consumirlo.

La próxima semana complementaremos la información para que pueda desarrollar la destreza de leer las etiquetas nutricionales. Les invitamos a poner en práctica estos conocimientos y poco a poco podrá establecer si lo que consume tiene la calidad que usted y su cuerpo se merece.