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Siempre se escucha decir que el rostro habla por sí solo cuando gesticulamos como forma de reacción ante una respuesta, pero más allá de estos movimientos “discretos” nuestro facial es una fuente inagotable de puntos energéticos que conectan directamente con cualquier órgano y extremidad del cuerpo.

A simple vista no podés ver esos puntos en la cara, pero sí quien la palpa y trabaja con los dedos de manera profunda, para un diagnóstico de prevención o para dar solución a alguna dolencia corporal a través de la Reflexología Facial, misma que además aporta grandes beneficios para la estética inmediata del paciente.

La reflexología facial es una técnica con raíces en la medicina oriental, misma que data de 1500 años a.C, a la par de la reflexología Podal, explicó Montserrat Grifoll, enfermera y experta en terapias complementarias, en España.

Quien está listo para el desbloqueo físico y mental puede optar por los masajes que la reflexología facial ha venido brindando a lo largo de los años, desde épocas muy primitivas, pero ahora con una mezcla de las investigaciones modernas de la anatomía que parte de las necesidades terapéuticas complementarias enfatizó Grifoll.

El flujo de las energías por todo el cuerpo, de manera equilibrada, son las que realmente activan cada una de las zonas del rostro, donde se encuentran los nódulos ligados a un órgano específico, dice.

La relajación energética del cuerpo es la pauta para un diagnóstico acertado ante la acción de las técnicas de la reflexología, que trabajan los puntos de la acupuntura, basados en la medicina oriental, agregó.

Los nódulos en la reflexología facial

Tanto en el rostro como en las manos y los pies, que es por medio de los cuales también se hace reflexología, existen nódulos o tumores, que no son más que el crecimiento de células de manera anormal en diferentes grados, pero bajo condición benigna, sostuvo la terapeuta.

Los nódulos localizados en el rostro, cuando la energía fluye por los puntos de la acupuntura específicamente, suelen presentarse en cinco fases y según estas son el indicador del avance del problema en algunos órganos internos y externos respectivamente tales como:

1 Los nódulos en forma de arenilla permiten determinar un posible trauma a largo plazo sobre alguna zona determinada del cuerpo. Los nódulos en esta primera fase, por lo general, no suelen provocar dolor al momento del masaje facial.

2 La segunda fase de los nódulos suele ser un poco más grande y puede sentirse cuando los dedos actúan energéticamente de manera más acentuada al momento de la técnica de palpación.

3 La tercera fase de estos suele percibirse como una zona inflamada dentro del rostro, que casi puede dar la impresión de dolor cuando las yemas de los dedos actúan en la reflexología facial; sin embargo en esta fase casi nunca los nódulos son sinónimos de trauma.

4 Quien logra desarrollar estos nódulos hasta en una cuarta fase, es posible y casi seguro, que al momento de la palpación energética con solo el uso de los dedos puede sentir dolor, lo que indica que la vitalidad de los órganos ubicados en la zona del masaje se ha debilitado notoriamente. Esta fase sirve como un sistema de alerta.

5 La quinta fase permite sentir los nódulos más fijos, al tiempo que provoca mucho dolor en el paciente, lo cual puede diagnosticar gravedad.

Según la experta, las alteraciones de estas fases sobre el rostro dependen de la inestabilidad energética del cuerpo, dado que todo se conecta con los reflejos directos de la estética facial. Es importante resaltar que muchos de los órganos pueden alterarse por las influencias externas, como la edad, la alimentación, o bien problemas de estrés.

El rostro y los órganos del cuerpo

“Nuestro rostro se constituye de un mapa, pues cada parte del mismo representa una parte del cuerpo, las cuales son claves para el uso de la estimulación manual a través de la reflexología facial”, puntualizó la especialista en el tema, quien además agregó que las conexiones del rostro con el cuerpo son las siguientes:

Debajo de la barbilla se encuentra el sistema hormonal.

Debajo de las bolsas de los ojos se pueden detectar los problemas que tienen ver con el riñón.

En la zona de las mejillas se localizan las afecciones de los pulmones, mismos que se pueden percibir a través del color que estas presentan a simple vista de modo natural.

Justo entre las comisuras de los labios y la nariz estas líneas de expresión indican si hay problemas de estreñimiento o algún padecimiento con el intestino grueso.

Entre la comisura de la nariz y el labio superior se localiza intestino delgado.

Debajo de la órbita del ojo y principio de los pómulos está la zona del estómago.

Encima de la ceja justo donde termina, se ubica la zona del corazón; sin embargo este órgano también se localiza en la punta de la nariz, la cual tiene incidencia en si está roja, fría, caliente o pálida.

Justo en el tercer ojo se ubica el punto de la circulación, una zona que suele ponerse colorada cuando una persona sufre alteraciones emocionales.

 

Tome nota:

Taller de reflexología facial en la Cooperativa Tininiska.

Fecha: martes 9, miércoles 10 y jueves 11 de octubre.

Dirección: Colonia Centroamérica, del monumento Salvador Mendieta (triángulo) una cuadra arriba, cuadra y media al sur, casa J-640

Valor del taller: 500 córdobas

Créditos: Montserrat Grifoll, enfermera y experta en terapias complementarias, en España.

 

Técnica

Se debe usar únicamente dos dedos, uno de cada mano, no importa cuál sea, lo importante es utilizar la yema de los dedos para hacer efectiva la reflexología, fácil entre tres pasos:

Apretar con la yema de los dedos y hacer un masaje circulatorio.

Hacer estiramiento

Y por último, masajes suaves pero más seguidos.

Con la reflexología se deben activar los puntos de la acupuntura para dar tregua a las palpaciones del Sistema Circulatorio y otros órganos.

Según el depósito energético o el nivel de los nódulos es la forma en darle solución al problema o al órgano.

Los masajes se deben hacer de abajo hacia arriba; es decir, de la barbilla hacia arriba y luego se baja por el centro o por la zona del tercer ojo, y de ahí hacia ambos lados se continúa.