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La diabetes mellitus es una enfermedad crónica de primera importancia en todo el mundo a nivel de salud pública por su severidad, variedad de complicaciones e impacto económico para el individuo y los sistemas de salud. Por esta razón, el doctor Iván Darío Sierra Ariza, especialista en nutrición y diabetes, y Presidente de la Asociación Latinoamericana de Diabetes, ALAD, se reunió con periodistas del país para aclarar dudas sobre la prevención y un adecuado control de la enfermedad.

Enfatizó sobre el aumento del número de pacientes con diabetes tipo 2 (DM2), el cual es mayor al esperado, proyecciones que se habían realizado para el año 2025 se han rebasado, y en este momento el número de pacientes con dicha enfermedad es mayor al pronosticado.

Según el doctor Sierra, se conoce que los factores genéticos y medioambientales, así como el sobrepeso y la obesidad, desempeñan roles importantes en el desarrollo de la enfermedad.

Sin embargo, mencionó que las personas que están en riesgo de padecer diabetes pueden prevenir esta enfermedad mejorando sus hábitos alimentarios y de actividad física.

“La diabetes tipo 2 se desarrolla lentamente en el tiempo y ocurre cuando el organismo no produce suficiente insulina y/o las células periféricas no responden (resistencia a la insulina). Una persona que desarrolla diabetes debe tener predisposición genética, la diabetes no le da al que quiere sino al que puede, por lo que dos personas pueden tener la misma dieta pero solo una de ellas desarrolla diabetes”, señaló el especialista.

Los pacientes con DM2 deben ser tratados por un médico entrenado para atender diabetes y deben estar sometidos a un estricto control, para prevenir o retrasar la aparición de complicaciones crónicas como retinopatía diabética (la causa más importante de ceguera adquirida), nefropatía diabética (causa enfermedad renal crónica terminal) e infarto agudo de miocardio (2 veces más frecuente en el hombre con diabetes y cuatro veces más frecuente en la mujer con diabetes), entre otras complicaciones.

Un buen control se logra con buena disciplina del paciente, su familia y los médicos a cargo de su tratamiento y se basa en tres pilares fundamentales: plan de alimentación, actividad física y medicamentos (si es necesario, pastillas o insulina).

La participación de una nutricionista-dietista en el equipo tratante es fundamental para que el paciente logre bajar de peso y mejore su estilo de vida. Aunque se deben hacer algunos cambios en lo que come y la cantidad que come, el paciente tiene la posibilidad de elegir una dieta balanceada que incluya todos los grupos de alimentos. Con algo de planificación, incluso podrá incluir sus alimentos favoritos.

La actividad física también es fundamental para mantener la diabetes bajo control. El doctor Sierra señaló que la prescripción que realiza el médico es la meta a la que debe llegar el paciente, pero se debe alcanzar de manera gradual y progresiva, a un ritmo racional. Además, recomendó que cada sesión de ejercicio dure al menos 30 minutos y que se realice con una frecuencia de cinco veces por semana.