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Además del cariño que nos brindan, los animales domésticos son una especie de pararrayos vivientes que nos protegen de infinidad de males, pero sobre todo, de la negatividad que nos llega de las personas, e incluso, la proveniente del mundo exterior.

Acariciar a un perro o a un gato, por dar un ejemplo, es una excelente manera de descargar la energía opaca que hayamos recogido durante el día.

Nuestro cuerpo responde al magnetismo del cosmos porque todos los seres vivos transmiten y reciben energía: una persona, un animal o una planta pueden influir sobre los demás, como también ser influenciados por su entorno. No obstante, hay una gran diferencia entre la respuesta humana y la que puede tener un animal si ambos son sometidos a las mismas fuerzas del Universo.

Lo distinto no pasa exclusivamente por lo físico, sino por lo psíquico; el hombre como ser racional, canaliza esa energía y la lleva a un plano intelectual a partir del cual la utiliza a su favor. En cambio, los animales son exclusivamente instintivos y actúan siguiendo los mandatos de la naturaleza, por lo que es un modificador ambiental y el otro, una más del medio ambiente.

Sin ninguna duda, a nadie aconsejo tener una mascota en su casa para que pueda descargar en ella la mala onda que haya absorbido. Sin embargo, a los que ya aman y tienen animales en su casa pueden aprovechar esta ventaja, pues como seres primarios que son, tienen la facultad de atraer la energía negativa que resida en su casa y además, capturar lo que usted traiga del exterior.

Esta es la razón por la que desde la época de las cavernas hombres y animales han vivido juntos, y varias civilizaciones –desde la china hasta la azteca– le han dedicado importantes panteones.

Fuerzas estancadas

Una vez por año es conveniente realizarle una “limpieza general” a la casa, para que circule la energía estancada que se ha ido formando por los celos de quienes nos visitan. A pesar de marcharse quien los sintió quedaron como residuos en la vivienda.

Para sacar esa basura abra puertas, ventanas y proceda a lavar los pisos de la casa (todos el mismo día) con un trapo blanco empapado en vinagre. Cuando estén secos, cierre la casa herméticamente y antes de salir, encienda incienso en polvo sobre unos carboncitos.

A la semana siguiente deberá repetir el mismo tratamiento, con la salvedad de que el incienso deberá ser cítrico; siete días más tarde tendrá que hacerlo nuevamente, pero esta vez con incienso de rosas; de esta manera esas fuerzas de envidia y celos, quedan liquidadas y nuestro entorno familiar vuelve a brillar con luz propia.

* Notas de consulta de la profesora MAGNOLIA. Parapsicóloga. Te ayuda a resolver tus problemas en el amor, contra envidia, mala suerte, estudio, trabajo y negocios, lectura del tarot y las cartas del trabajo. Amplia gama de productos esotéricos de efecto verdadero. Atiende de lunes a sábado de 9 de la mañana a 6 de la tarde, previa concertación de cita, barrio Santa Ana, de la iglesia de Santa Ana, media cuadra abajo, casa #2010. Teléfonos: 2266-2262 ­/ 8699-0842, Managua.