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Los lácteos son un grupo de alimentos de consumo frecuente en todas las edades. Dentro de ellos está la leche, la crema, mantequilla, yogurt y queso.
Son una excelente fuente de proteína, tienen grasa saturada y azúcar llamada lactosa. La lactosa está en la leche y sus derivados. Es digerida a nivel del intestino por una enzima denominada lactasa.
Algunas personas presentan deficiencia o ausencia de dicha enzima, y por tanto, la digestión de estos productos es inadecuada.
Esta deficiencia puede ser desde el momento del nacimiento, puede desarrollarse en la medida que se avanza en edad, posterior a una cirugía donde se retira parte del intestino, o aparece luego de algún proceso infeccioso  viral o bacteriano a nivel intestinal.
La intolerancia a la lactosa se manifiesta con síntomas como dolor abdominal, cólicos, distensión abdominal, diarrea o náuseas. Estas manifestaciones aparecen  30 minutos a dos horas después de la ingesta de lácteos. Son variables y de distinta intensidad, dependiendo del  grado de deficiencia de cada persona y de la cantidad de lácteo que se ingirió.
El tratamiento para esta condición es individualizado, y lo ideal es evitar o controlar la cantidad y frecuencia del consumo de los lácteos. También existen tabletas que aportan lactasa suficiente para suplir la deficiencia que se tiene de la misma.
Tenga en cuenta:
Los lácteos son fuente de calcio, hierro, vitamina D y vitamina B, si no se consumen lácteos incrementar el consumo de vegetales de hoja verde, brócoli, naranja y su jugo, sardinas, salmón, ya que aportan gran cantidad de calcio.
Los lácteos desgrasados no tienen grasa pero sí lactosa, por tanto ocasionan problemas cuando hay esta intolerancia.
Existen sustitutos de la leche que no tienen lactosa como las leches sin lactosa o deslactosadas, la leche de soya, la de arroz o la de almendra. Estas son nutritivas y al no tener lactosa se toleran bien.
Hay lácteos que tienen menor cantidad de lactosa como el yogurt, los quesos madurados, la mantequilla, y la leche tratada con lactasa.
Los síntomas desaparecen una vez que se suspende la ingesta de lácteos. Si las molestias persisten a pesar de la recomendaciones mencionadas debe asistir donde su médico para descartar otras condiciones importantes.
La intolerancia a la lactosa es una condición temporal o permanente que tiene control si se identifica y se maneja  adecuadamente. No dude en implementar cambios en su alimentación ya que ayudarán a mejorar su calidad de vida.

 

Paula Andrea Arce de Chamorro
Médica diabetóloga y nutrióloga
www.vidasananicaragua.com
info@vidasananicaragua.com

 

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