•  |
  •  |

Nacer con nuestro sistema auditivo en perfectas condiciones es un privilegio, pero descuidarlo podría ser irreversible.

El oído está compuesto por tres pabellones: el oído externo, medio e interno, por los cuales pasan los sonidos que a diario emitimos para llevar el mensaje decodificadamente al cerebro para tener reacciones de nuestros movimientos corporales, razón importante para cuidar de nuestro sistema auditivo y documentarnos sobre alguna deficiencia. La logopedia es la especialidad que evalúa, diagnostica y previene los problemas asociados a la comunicación humana, las que se desarrollan por diversas patologías asociadas al cuadro, como es la dislexia, dislalia, disartria, así como la patología príncipe que es la pérdida auditiva o deficiencia auditiva, enfatizó la doctora Giuditta Gallo, especialista en logopedia.

“Una deficiencia auditiva es la pérdida total o parcial de la capacidad para escuchar los sonidos”, dice la doctora Gallo. Los seres humanos tenemos diferentes tipos y grados de deficiencia auditiva que dan lugar a cualquiera de las patologías como la hipoacusia y sordera, agregó.

Según la especialista, la hipoacusia tiene que ver con los grados moderados en la parte interna del oído, a diferencia de la sordera que es cuando hay pérdida auditiva profunda en el oído interno.

Las personas escuchan entre los 0 a 20 decibeles, fuera este rango se diagnostica deficiencia auditiva.

La pérdida auditiva impide el desarrollo del lenguaje en todos sus aspectos, de producción, comprensión, articulación, visión, movilidad, vivencias, etc., por eso se destaca como la patología principal que afecta la comunicación.

Causas de la deficiencia auditiva

Existen varias causas de la deficiencia auditiva, pero las más comunes son el uso de medicamentos ototóxicos que son antibióticos que muchas mujeres suelen suministrarse durante el primer trimestre del embarazo, afectando así el desarrollo embrionario y el sistema auditivo del bebé durante los primeros meses de vida, manifestó Gallo.

“Otra gran causa es la automedicación, los problemas de neumonía, infecciones renales, rubeola, toxoplasmosis, sitomegalovirus y el herpes”, señaló la doctora.

Estas causas se clasifican y suelen desarrollarse en las siguientes etapas:

El prenatal: Antes del nacimiento

Perinatal: Durante el nacimiento

Posnatal: Después del nacimiento del bebé

 

La deficiencia auditiva es un problema común

Según estudios del proyecto CAIE, más de 12 mil personas sufren problemas auditivos, los cuales necesitan un audífono como opción para establecer la comunicación, pero hay otro porcentaje aún no detallado que sufre pérdida auditiva de manera parcial. Se habla de común, porque muchas son las personas que restan importancia al cuido del oído, se exponen a objetos y sonidos extremos, algo muy cotidiano.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, ha revelado a través de estudios que más del 50% de las deficiencias auditivas se pueden prevenir, considerando que mucha de las deficiencias auditivas empieza en el oído medio, donde muchas patologías de la misma pueden ser leves o moderadas cuando están en esta parte del oído.

El oído es un centro de equilibrio

La especialista en Logopedia afirmó que “el oído es el órgano del equilibrio que se llama vestíbulo”. El aparato vestibular está detrás del oído interno que tiene tres grandes radares, y tiene como función mantener el control del cuerpo y poder darnos la vuelta de izquierda a derecha, mover la cabeza o brazo de arriba hacia abajo o viceversa.

Quien tiene equilibradamente el cuerpo, tiene equilibrado su sistema auditivo, dado que el oído es el conducto por el cual pasan todos los mensajes del sonido hasta al que da la orden al resto del cuerpo, por ejemplo:

La onda del sonido entra al oído, pasa por el pabellón auricular el cual cambia la onda mecánica en electromecánica, luego decodifica el sonido, sigue su curso por el nervio acústico lo que va directo al cerebro, añadió.

Cuando hay trastorno del equilibrio las personas suelen presentar mareos constantes, ya sea al levantarse de la cama, de la silla, cuando improvisadamente la audición sube y baja o nos llega un zumbido molesto al oído, son algunos de los síntomas que alertan a este sistema del equilibrio, puntualizó Gallo.

El oído no se debe limpiar, él lo hace por sí solo

“El error más grande que comete el ser humanos es limpiarse el oído con hisopos, llaves, o lápiz en el peor de los casos, lo cierto es que el oído elimina por si solo el cerumen que no necesita”, resaltó la experta en deficiencia auditiva.

Los hisopos no se hicieron para limpiar el oído, fueron diseñados para la nariz, pero el mercado distorsiono su uso. El uso continuo de este instrumento podría tapar el oído interno con la obstrucción de las membranas.

“El cerumen tiene la función de proteger el oído del polvo, bacterias y de algunos insectos que deseen ingresar sorpresivamente, dado que tiene una consistencia pegajosa”, remarco.

Ojo con la tecnología

La tecnología puede ser tan útil para conciliar la escucha a través de audífonos, que permiten percibir la tele a un volumen considerablemente moderado, así no estamos frente a ella, pero también podría ser destructiva.

La pérdida auditiva fácilmente puede dañarse con ponernos unos audífonos a un volumen exagerado o parlante en un lugar cerrado. Los audífonos se pueden usar siempre y cuando el volumen sea moderado, en caso contrario pueden llevarse colgados, para que no traspase las diferentes pestañas auditivas, las cuales se mueven según la contaminación del sonido.

El ser humano tiene 20 mil células internas en esta área y si perdemos 5mil nos quedan 15mil, lo que significa que si las perdemos todas se acabó la audición, estas se mueren y no hay reconstrucción natural.

 

Toma en cuenta

Realizar control prenatal

Durante el embarazo hacerse exámenes de TORCH o de toxoplasmosis, rubeola, citomegalovuirus y herpes.

Las mujeres en edad fértil deben vacunarse contra la rubeola.

No fumar, ni ingerir alcohol durante el embarazo y la lactancia

Evitar medicamentos ototóxicos, durante el embarazo, y en los niños en sus primeros 5 años de vida.

Completar las vacunas que necesite el niño.

Ir al otorrino ante la presencia de infecciones en el oído y ante recurrencias de enfermedades respiratorias.

Evitar ruidos fuertes o usar medios de protección en el oído

No limpiar los oídos con hisopos u otros objetos.