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“En las distintas fases de mi vida he hecho esculturas, porque siempre me las ha puesto Dios a la mano”, afirma Ernesto Cardenal, uno de los escritores nicaragüenses más reconocidos y el hombre cuyas manos siempre han estado al servicio del arte creador de la escultura.

"Desde pequeño tuve vocación para la escultura, me ponía a dibujar pero también hacía figuritas de barro. Cuando íbamos al mar hacía dibujos en la arena; pero también labraba madera de jobo con una navaja y ya como estudiante en Nueva York empecé a trabajar en la escultura haciendo pequeñas figuras de plastilina y de cera", compartió.

Al regresar a Nicaragua, esas que podríamos llamar mini-esculturas, el autor del Cántico Cósmico se las mostró a Rodrigo Peñalba en la Escuela de Bellas Artes y a él le gustaron mucho. “Eran figuritas muy pequeñas, de 4 o 5 pulgadas, y en esos días vino a Nicaragua el director ejecutivo de la Unión Panamericana, que ahora es la OEA, y estaba recorriendo América Latina para escoger algunos pintores y escultores para una exposición en Washington. Él necesitaba escoger dos artistas de Nicaragua, pero cuando vio la pintura y la escultura escogió a cinco pintores y dos escultores", recordó.

Para su sorpresa, el maestro Peñalba le enseñó las figuritas que él había creado y le gustaron mucho, al punto que las eligió junto a esculturas de Saravia para llevarlos a Washington, "lo único que me dijo es que eran muy pequeñas y debía aumentar el tamaño, así empecé a hacer escultura profesionalmente, porque antes lo hacía como un hobby".

"Desde entonces estoy haciendo las esculturas", prosiguió el artista que a los 88 años sigue esculpiendo y moldeando diversos tipos de materiales, porque para él, "todos los materiales son difíciles pero a la vez todos son fáciles".

Según manifestó, le gusta mucho trabajar con el barro, pero también ha usado la cera, la madera y los metales, y en el caso de los últimos los trabaja en un taller mecánico o bien da a fundir las figuras en aluminio o en bronce, pero también hace figuras de hierro.

Las aves en su obra

En la obra escultórica de Cardenal es fácil advertir la presencia de las aves y según explicó a él le gusta particularmente la garza, "porque me atrae mucho debido a que tiene infinitas formas, continuamente está cambiando de posición, parece otro cuerpo y entonces es seguro que puede ser una variante".

Sin embargo, ha esculpido otros animales, como los peces, pero también exploró la esencia de la botánica porque siempre había querido hacer esculturas de ciertas plantas, como los cactus y las pencas, "pero me parecía muy difícil y no sabía cómo hacerlo". Finalmente encontró en el metal una excelente alternativa para poder esculpir estas plantas con hojas de metal aunque también las funde en aluminio. Y como un tributo a la creación escultórica del monje trapense, este martes 5 de marzo en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica se realizará la exposición

"Ernesto Cardenal escultor", a partir de las 6:30 de la tarde.