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Según los jugadores, la cantidad de buena suerte de la persona está determinada. Los jugadores que ganan siempre cuando son jóvenes, empiezan a perder a menudo cuando envejecen. En cambio hay jugadores que muestran su buena fortuna cuando son mayores.

En fin, todos los jugadores terminan teniendo el mismo número de puntos ganados que perdidos, por lo que al final de cuentas ellos no pueden ganarse la vida con el juego. Entonces, ¿la cantidad de buena suerte que tenemos también es limitada? Yo considero que la fuente de la buena fortuna son las virtudes acumuladas de cada persona.

Las virtudes son el tesoro invisible e intangible y cuando estas se expresan en forma concreta como posición social, riqueza o fama, la gente dice que la persona en cuestión es “alguien con mucha suerte” o “una persona afortunada”. Así es que, cuanto más se tengan virtudes, tanto más gozan de buena suerte.

Es decir, acumular las virtudes conduce a crear la suerte. Si uno va por el camino de la verdad, adquiere virtudes y estas se convierten en suerte. Esta suerte puede vagar a nuestro alrededor y la persona que la recibe, “tiene buena suerte”. Esta es la esencia de la suerte.

No malgaste su dinero

Pero no es que toda la gente esté dotada con la misma cantidad de suerte desde el nacimiento. Hay dos tipos de virtudes: las virtudes innatas que tuvo la persona antes de nacer y las virtudes adquiridas a través de esfuerzos hechos en la vida.

La cantidad de suerte fluctúa dependiendo de estos dos tipos de virtudes. No obstante, la persona no puede acumular una cantidad ilimitada de virtudes en esta vida, por lo que debe tener cuidado para evitar que gaste la suerte inútilmente.

Supongamos que un día se sacó usted la lotería que había comprado, obteniendo el premio mayor de 700 mil dólares. Sin duda es una muy buena suerte. Si no pretende comprar un terreno en el centro de Manhattan o de otras grandes ciudades, es una cantidad bastante útil. Así es que podría comprar un vehículo de marca y vestirse con ropa de última moda. Además podría entregarse a los placeres todos los días sin preocuparse de los gastos. Pero, de repente se dará cuenta de que queda muy poco dinero en su cuenta de banco. Así las cosas aunque se arrepintiera por no haber ahorrado o invertido de alguna manera, ya sería demasiado tarde.

Perderá toda la suerte cuando usted empiece a pensar en algo como apostar en juegos de azar, esperando ganar miles de dólares más. El hecho de que le haya tocado ganar la lotería es un gran motivo para alegrarse, porque es una concreción de sus virtudes. Sin embargo, debe fijarse que sus virtudes acumuladas en el pasado se convirtieron en forma de dinero, siendo 700 mil dólares. Es decir, su reserva de virtudes ha disminuido a la cantidad equivalente a 700 mil dólares.

Dios bendice las virtudes

Por supuesto que las virtudes no se pueden medir exactamente en términos monetarios, ni son canjeables con el dinero. Así es que podemos pensar que el monto de sus virtudes se ha reducido a la misma cantidad que la alegría que sintió al haber ganado la lotería. Si usted malgasta 700 mil dólares, entonces esto significa que desperdició inútilmente sus virtudes. Pero si usted usa ese dinero para acumular nuevas virtudes, aumentan las virtudes aunque el dinero sufra materialmente la pérdida.

Los sabios de la China antigua, un vez que tenían el éxito o ganaban la celebridad, se retiraban del mundo aún siendo jóvenes, ya que pensaban que la muerte se adelantaría si estaban rodeados de posición social, fama o riqueza. Así es que dichos sabios se alejaban de la función activa de la política para poder dedicarse a acumular nuevas virtudes. Empiece usted ahora que al fin, Dios bendice las buenas virtudes.

 

Tome nota

Textos de estudio de PENÉLOPE.  Parapsicóloga.  Código 95703, Profesional School, Miami Florida. Especialista en la interpretación de las cartas tarot y la de los ángeles.  Terapias alternativas para tu control mental y  mejorar tu calidad de vida. Atención a parejas en conflicto.  Consejería en tus problemas laborales, de negocios y sentimentales. Atiende de lunes a sábado, previa cita, de 9 de la mañana a 5 de la tarde.  Teléfonos: 2255-3586 / 8688-5607.  Managua.