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A lo largo de nuestra vida (desde que nacemos hasta que morimos), nos vemos abocados a momentos que se presentan propicios para lanzar nuestras ofensivas en procura de la suerte. En estas épocas en que más nos interesamos por perseguir objetivos económicos o afectivamente saludables. En otro tiempo nos invade una apatía para estos asuntos y adoptamos una posición de prudente reserva.

Los agüeros son formas simples y elementales de la superstición que muy propiamente define el ocultista Róger de la Forest cuando dice de ella: “la superstición puede definirse como un sentimiento para-religioso que impulsa a creerse obligaciones, observar ciertas reglas, a realizar ciertos gestos o pronunciar ciertas palabras. Igualmente lleva a temer a ciertas cosas o por el contrario, a poner confianza en otras con vistas a expulsar la desgracia o atraer la suerte”. Esto es cierto, pues todos tenemos siempre como objetivos final, domesticar a esas fuerzas misteriosas cuya influencia percibimos y que encasillamos en el concepto del factor suerte.

La palabra agüero quiere decir: presagio, anuncio o llegada de una cosa futura íntimamente ligada con la acción buena o mala de la suerte. Hay agüeros cuyos significados se circunscriben a un ámbito regional o local, mientras que otros alcanzan a tener difusión continental y gasta mundial. No faltan ocasiones en que el significado que se atribuye a un mismo agüero en una región sea contradictorio con respecto a otra, de manera que lo que en una parte se considera bueno puede ser tomado en otra en sentido contrario.

Tienen un carácter personal e individual

En el fondo se encuentran en el subconsciente colectivo lindando con la superstición. Su trascendencia en la mayoría de la gente no es muy significativa, pero lo curioso es que los agüeros han sido consagrados por la tradición popular.

Los augures, los videntes de todas las épocas se han basado en hechos triviales como el vuelo de las aves, la forma que toman las arenas cuando son arrojadas desde lo alto sobre el piso; los caprichosos dibujos que se encuentran en las canchas de las tortugas, las mismas que en la China dieron la base para la trascendencia del I Ching. En fin, son innumerables formas de presagio que dieron origen a las Artes Adivinatorias.

Entre los agüeros propiciatorios reconocidos por la creencia popular están los siguientes: que despreocupadamente se vea pasar un cortejo fúnebre; la observación repentina del arco iris; salir de la casa siempre dando el paso con el pie derecho, al tiempo de calzarse, hacerlo con el mismo pie. Hay otros que son producto de la observación personal y en los cuales la sugestión influye significativamente.

Por ejemplo: una persona nota que cuando usa una determinada prenda de vestir, piensa que todo le sale bien; así su imaginación la lleva a que cualquier cosa insignificante le atribuya anuncios propiciatorios o adversos. Esta es la explicación más aceptada de los agüeros.

Los sentimientos negativos son provocados por la inconformidad, los celos, la presión de la pobreza o la miseria, la incomprensión y muchas causas más. Todas estas circunstancias son responsables de que el ambiente se impregne de los efluvios de energías negativas que anula la acción de fuerzas benéficas y por consiguiente, hay que apelar a prácticas supersticiosas o mágicas u otras con profundo sentido religioso, para hacer la purificación del ambiente viciado.

Dentro de este mismo orden de ideas y según las creencias imperantes, una empresa que se inicie en períodos de luna creciente siempre tendrá éxito; con luna menguante el efecto será contrario.

Algunos dicen que la sal sin refinar, cuando se coloca detrás de la puerta en casa de un enemigo, a este le traerá desgracia. Por otro lado, con carácter esotérico se practican riegos para hacer desaparecer estas malas influencias, las cuales también pueden haber sido provocadas por maldiciones o maleficios de terceras personas impulsadas por pensamiento dañino o simplemente por querer hacer el mal.

 

Tome Nota

Notas de consulta de la profesora MAGNOLIA. Parapsicóloga. Te ayuda a resolver tus problemas en el amor, contra envidia, mala suerte, estudio, trabajo y negocios. Lectura del tarot y las cartas del trabajo. Amplia gama de productos esotéricos de efecto verdadero. Atiende de lunes a sábado de 9 de la mañana a 6 de la tarde, previa concertación de cita. Barrio Santa Ana, de la iglesia de Santa Ana, media cuadra hacia abajo, casa # 2010. Teléfonos: 22662262 / 86990842, Managua.