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En Egipto, la magia era una forma de vida. Los sacerdotes se cuidaban de realizar los rituales cotidianos que se creían eran necesarios para guiar al nuevo día y para mantener el equilibrio emocional antes y después de las inundaciones del Nilo. Los magos además tenían otros roles. Todos los egipcios, desde el granjero al faraón, se dirigían a los magos para descubrir cuál era su destino y el de los seres amados, así como para hallar el modo de protegerse a sí mismo de una vida desagradable. Los antiguos egipcios creían que la magia era un regalo del Creador para ayudarles a alejar los giros negativos del destino.

Los magos eran capaces de practicar la clarividencia y de hacer amuletos y talismanes después de realizar ciertos rituales. Estos rituales pretendían ayudar a los magos a llevar a cabo de forma correcta su magia. Los rituales que estaban escritos en papiros se les conocen hoy en día en el ámbito popular con el nombre de El libro de los muertos. Este libro era también conocido en el Egipto antiguo con el nombre de Pert em Hru, que puede traducirse de forma genérica en Entrar en la Luz.

Invocaciones

El libro de los muertos contiene cierto número de relatos llamados “relatos de magos”. En uno de ellos, “La historia de Bau. P. Ra”, se describen las hazañas del jefe de recitadores de Zazamankh, que era capaz de dividir las aguas de un lago del palacio para encontrar “una joya con una malaquita”, para dársela a un miembro del harén del faraón. Entonces el jefe recitador Zazamankh dijo su invocación mágica. Y puso una parte de las aguas del lago encima de la otra parte, y descubrió la joya que yacía sobre un fragmento de vidrio roto, la cogió y la entregó a la dama. Y el agua que tenía doce codos de profundidad en el centro, tenía una profundidad de 24 codos cuando él volvió de su búsqueda. Y habló utilizando las palabras mágicas, y trajo de nuevo el agua del lago a su lugar.

Las palabras eran herramientas mágicas muy importantes para los magos egipcios. Las palabras correctas se creía tenían el poder de controlar una determinada variedad de entidades extra-sensoriales, incluso a ciertos dioses y diosas. Recitar encantamientos podía – supuestamente–, convertir las cosas en las que el mago pensaba en realidad. También se creía que al decir el nombre de un objeto y darle energía a la palabra con la voluntad del mago, este objeto aparecería en la realidad.

Niveles

Para convertirse en mago en el Egipto antiguo, un ayudante necesitaría aprender a visualizar. El mago también tenía que tener soltura en viajes astrales, una práctica en la que la persona puede viajar en espíritu a varios lugares, mientras que su cuerpo físico permanece descansando en alguna parte.

Había un cierto número de niveles a los que los que un mago del antiguo Egipto podía llegar en su desarrollo como mago, finalizando en el nivel del Dueño del Universo.

En este nivel, el mago era capaz de tener poder sobre los acontecimientos no solo de su vida, sino también de su renacimiento. Un mago de tan alto rango era capaz de viajar de reencarnación en reencarnación sin perder la pista de lo que había aprendido en sus vidas anteriores.

 

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