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-4ª parte y final-

Durante el embarazo y tras el parto

No es extraño que la mujer, durante el embarazo y los primeros meses del postparto, no desee practicar el coito, las razones son diversas: siente molestias, tiene miedo, percibe poca lubricación vaginal o se encuentra fatigada. Sin embargo, echa de menos otro tipo de relaciones sexuales, por ejemplo, la proximidad y el contacto con su pareja.

Puede suceder que tales deseos no coincidan con los del hombre, lo que acarrea conflictos que afectan a la relación, casi siempre por desconocer lo frecuente que es esto y no estar informados ni preparados de forma adecuada para afrontarlo.

Esta situación puede facilitar la aparición de trastornos sexuales transitorios, tanto en la mujer como en el hombre, que si no son identificados en su origen ni tratados a tiempo, se hacen crónicos y persisten más allá de los primeros meses del postparto. Cuando se consulta con un sexólogo, la información, junto a una breve terapia, suelen ser suficientes para atajar estos problemas.

Si el embarazo transcurre con normalidad, sin hemorragias, amenaza de aborto o parto prematuro, no hay por qué evitar el coito; los trastornos sexuales más frecuentes en esa época suelen ser problemas de deseo sexual (disminución o incluso falta en uno o en ambos miembros de la pareja), anorgasmia o incapacidad para que la mujer alcance el orgasmo a pesar de estar suficientemente excitada. Sin embargo, se dan casos de mujeres que llegan más fácil al orgasmo durante el segundo trimestre del embarazo, dada la importante congestión pelviana propia de esta etapa. En el hombre, destacan la disfunción eréctil y la eyaculación precoz.

Dentro de la diversidad y complejidad de cambios que sufre una pareja durante el embarazo, comentaremos solo algunos que con frecuencia han sido reconocidos como generadores de trastornos sexuales:

- El cuerpo de la mujer, durante un embarazo normal, sufre profundas modificaciones que van más allá del simple aumento del contorno abdominal. Estos cambios pueden aumentar cuando el embarazo presenta problemas. Poco a poco, y según avanza el crecimiento del vientre materno, las formas se van perdiendo y aparecen con frecuencia várices, hinchazón por retención de líquido (edemas) y estrías, que aunque son consideradas como alteraciones normales y pasajeras, desagradan y no son bien recibidas por alterar la imagen corporal erótica de la mujer, algo que es percibido tanto por la mujer embarazada como por su pareja. En tales circunstancias, la embarazada puede que no se sienta seductora y deseada, y su pareja puede que no sienta la misma motivación ante el menoscabo erótico del cuerpo femenino.

- Algunas veces las parejas tienen miedo a dañar al feto durante el coito, se muestran cohibidas al notar los movimientos fetales o preocupados por miedo a provocar un nacimiento prematuro. La desinformación, origen de muchos de estos problemas, es cada día menor. Se conoce, y así se transmite a la mujer embarazada, la importancia que durante el embarazo y postparto tiene el respetar, cuidar la sexualidad, como fuente de placer y medio para reforzar la unión y la comunicación de la pareja, en esta situación de especial inquietud. La sexualidad no es solo genitalidad y mucho menos durante el embarazo y el postparto. Cuando una pareja desea compartir sentimientos de intimidad y amor lo puede hacer sin necesidad de una relación coital con penetración. El contacto mediante masajes, caricias y mimos puede ser una importante fuente de placer sensual y comunicación íntima tanto durante el embarazo como fuera de él.

Es saludable reanudar las relaciones sexuales lo antes posible, transcurrido el tiempo de recuperación física.

No hay por qué evitar la actividad sexual, en esta época especialmente se debe tener en cuenta que el intercambio sexual va más allá de la penetración vaginal. Aunque no hay ningún inconveniente para mantener esta práctica, el bebé está muy cómodo y muy bien protegido en el saco amniótico; no obstante, por el bienestar de la madre, las posiciones recomendadas son aquellas en las que no se descargue el peso sobre el abdomen.

Si se presentan complicaciones que aconsejen prohibir la penetración o el orgasmo, dadas las contracciones uterinas que provoca, se puede recurrir a caricias y otras variantes sexuales que, aunque no supongan orgasmo, resulten satisfactorias para la mujer.

El mantenimiento de la capacidad erótica y orgásmica es importante para la mujer porque con la primera mejora su autoestima y la armonía conyugal, y la segunda le permite mantener la elasticidad y la flexibilidad de los músculos pélvicos, tan necesarias para el parto.

Cuando llega el niño

Con la llegada del bebé, durante las primeras semanas, la pareja, y especialmente la madre lactante, pasa por un período de adaptación, el hogar se puede convertir en pequeño caos y si los padres son primerizos, el cuidado del pequeño se convierte en una obsesión que deja todo lo demás de lado, incluida la relación de pareja.

Los padres y madres se vuelcan tanto en su recién estrenado papel, les absorbe tanto la nueva situación, que olvidan su función de amantes en la pareja y es esencial que en este período la pareja tenga su intimidad, que el vínculo amoroso sobreviva a las obligaciones parentales.

Con el advenimiento de los hijos es esencial que la pareja establezca esa relación de complicidad en la crianza, que entienda que los niños dependen de los dos y que su intimidad afectiva y sexual es compatible con la paternidad y maternidad, y no menos importante. El juego amoroso no puede desaparecer entre pañales y biberones.

Es esencial que la pareja mantenga vivo su atractivo erótico, y para eso hay que revindicar la fase de galanteo, tan ausente en este período. Es necesario buscar ayuda para cuidar al bebé, familiares y amigos pueden echar una mano. Los padres deberían salir a cenar, tener una cita amorosa, incluso si fuera posible pasar una noche solos, sin sentirse culpables y se darán cuenta de que no pasa nada: el bebé sigue respirando aunque ellos no estén y que a la vuelta vienen renovados de entusiasmo para atenderlo mejor.

Uno de los problemas más grandes en las parejas, es la rutina, el pensamiento de que como ya se ha conseguido el amor no es necesario hacer nada más; todo esto va mermando el deseo. Dar un paseo los dos solos, ir al cine, a un concierto o salir con amigos como al principio de la relación son solo algunas sencillas recomendaciones para recuperar poco a poco la chispa y, sobre todo, ser conscientes del atractivo de la pareja.

La sequedad vaginal

Después del parto, debido a los cambios hormonales y a que la mujer puede tener miedo a la penetración, puede ser necesario y conveniente el uso de lubricantes y geles vaginales, es preferible usar lubricantes de base hídrica o solubles en agua, es conveniente que tenga un pH ligeramente ácido, que no supere el 5.0, similar al habitual de la vagina y que le permite la mejor defensa frente a infecciones o desequilibrios en la flora bacteriana vaginal, que sea preferiblemente un gel ligero, de fácil aplicación y por último, permite que el lubricante sea fácil de eliminar con el lavado, cosa que también ocurre cuanto más solubles en agua son.

Como ven, el mito y el tabú del sexo durante el embarazo y posterior a este quedan aclarados y salvo excepciones muy puntuales, la sexualidad es necesaria y se puede realizar teniendo cuidado y siendo gentil con nuestra pareja.