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A medida que los científicos avanzan en el conocimiento del universo, se acercan cada vez más a la sabiduría ancestral de los antiguos magos y astrólogos. Hoy sabemos que el espacio cósmico está recorrido por infinidad de ondas y vibraciones de todo tipo, que la masa de los astros produce fuerzas de atracción irresistibles, que las explosiones de estrellas emiten poderosas radiaciones, y que todo el universo es en realidad un incesante intercambio de energía.

Sabemos también que las estrellas nacen, crecen, envejecen y mueren, como los seres vivos; que los astros pueden encenderse y apagarse, que existen en el cosmos misteriosos “agujeros negros” en los que todo desaparece para siempre y que al mundo material se opone la “antimateria”, como la imagen de un espejo en el que quizás algún día podremos mirarnos.

Si a eso añadimos que nuestro tiempo solo vale aquí en la Tierra y que hay otros tiempos y otras dimensiones fuera de ella, veremos que todas estas brillantes teorías y estos descubrimientos de la ciencia estaban ya anunciados por los sabios de la antigüedad, aunque a veces con otras palabras. La influencia de los astros sobre nuestro planeta, la presencia de energía y vibraciones de distintos signos, la carga energética que tienen los objetos, los animales y las propias personas; la interrelación entre todas esas energías y su unión en una Gran Fuerza Universal que ha recibido distintos nombres según las culturas y las religiones.

La relación entre nuestras vibraciones personales y las del resto de las energías del cosmos es lo que va dibujando cada día nuestro destino. Existen vibraciones positivas o negativas, y también otras ambivalentes o neutras. Lo que llamamos magia es el arte de utilizar todas las vibraciones energéticas a nuestro alcance para protegernos del mal y alcanzar el bienestar y la felicidad.

Algunas de esas energías malas o buenas provienen de los astros, del espacio interestelar, o incluso son ondas residuales del pasado del universo. Otras provienen de la Tierra, de sus minerales y plantas, de los seres vivos, de sus mares y océanos, de sus nubes y fenómenos climáticos. También los movimientos de rotación y traslación del planeta producen diversos momentos astrales, algunos de ellos con una gran carga energética que debemos saber aprovechar. Todas estas vibraciones cargan también a las cosas, los edificios, los espacios urbanos y los objetos de uso cotidiano. ¿Quién no ha oído hablar de casas embrujadas, de esquinas de mala suerte, de pulseras curativas o de talismanes protectores?

Una de las fuentes más importante de las vibraciones que influyen en nuestro destino son las personas que nos rodean o que conocemos. Todos nos hemos sentido atraídos por alguien a primera vista, sin saber exactamente por qué, y también hemos sentido aversión o rechazo por alguien que acabamos de conocer, sin ningún motivo aparente.

Esto es porque las respectivas vibraciones se atraen o se rechazan, o pueden haberse atraído o rechazado en vidas anteriores, porque la energía del universo no tiene tiempo ni lugar, pero sí memoria; una memoria infinita que se nos oculta al renacer a una nueva vida, pero que permanece latente en las vibraciones de nuestro inconsciente.

Que la paz y la unión familiar sean una realidad en cada uno de nuestros hogares en estas fiestas de Navidad.

 

Tome nota

Notas de consulta de la profesora MAGNOLIA. Parapsicóloga. Te ayuda a resolver tus problemas en el amor, contra envidia, mala suerte, trabajo y negocios. Lectura del tarot y las cartas del trabajo. Surtido de esencias y aceites esotéricos. Consultas confidenciales de lunes a sábado de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde, previa concertación de cita. Bo. Santa Ana, de la iglesia de Santa Ana, media cuadra hacia abajo, casa # 2010. Teléfonos: 22662262 / 86990842. Managua.