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Las mujeres siempre nos preocupamos por lucir el mejor maquillaje en ocasiones especiales, pero a veces, aunque sigamos tutoriales y consejos de expertos, no conseguimos el look deseado.

Lo que pasa es que olvidamos que parte esencial de nuestro acabado depende de las brochas que utilicemos para aplicarnos los distintos productos.

Pilar Lucas, artista del maquillaje, recomienda en www.mujerhoy.com que descartemos el uso de las brochas que vienen dentro de nuestros productos; lo mejor es invertir en un par de brochas que, con sus debidos cuidos, serán nuestras aliadas por mucho tiempo.

Lucas señala que antes de comprar una brocha se debe tomar en cuenta su tamaño: cuanto más grande y ancha es una brocha, más difumina el producto. Las de pelo natural son mejor que las de pelo artificial. En cuanto a la dureza, depende de la zona en que se va aplicar el producto, lo importante es que no suelte el pelo mientras una se maquilla.

Al momento de probar las brochas, utilizá el dorso de tu mano como si fuera la paleta de prueba, así sabrás si las cerdas te resultan cómodas, no ásperas. Lucas explica que “no es necesario que acumules un arsenal de brochas”, se puede usar la misma para el corrector y la base, por ejemplo.

 

Limpieza de las brochas

Unas brochas higiénicas no solo evitan la propagación de gérmenes en el rostro, sino que permiten un acabado más suave y duradero. Lucas comparte los siguientes consejos para lavarlas.

Se debe lavar solo las cerdas de la brocha, con agua tibia o del grifo, con dirección hacia abajo. Evitar sumergirlas directamente en el agua.

Luego, aplicarles limpiador para brochas de maquillaje o champú de bebé; frotarlas hasta tener espuma.

Enjuagar con bastante agua, especialmente el centro de la brocha.

Dejarlas secar en una toalla. No debés sacudirlas ni utilizar una secadora.

Guardarlas en un estuche hasta que estén completamente secas.