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En una importante universidad de los Estados Unidos, pasaron a 100 alumnos una hoja con esta pregunta: “¿Cuál es el más grave problema de su vida? De los 100 estudiantes, 75 respondieron: “El mayor problema de mi vida es la falta de confianza en mí mismo”.

Esa proporción es también la de la gente en general. Todas nuestras calles están llenas de gente corroída por el temor en su interior, que huye luchar contra los inconvenientes que se le presentan y sufre un profundo sentimiento de inseguridad, porque duda de sus propios poderes y capacidades. Estas personas desconfían de sus capacidades y por eso no aceptan responsabilidades y desaprovechan las oportunidades que se les presentan. Se quedaron perpetuamente como crisálidas porque no tuvieron valor para batir las alas, romper el capullo del pesimismo y salir volando como triunfantes mariposas hacia el mundo maravilloso de la superación y el éxito.

No oculte sus poderes de superación

A los poderes que usted tiene en su alma para vencer las dificultades les pasa como a la sangre cuando se acerca un gran peligro, corre a refugiarse en el corazón, y las manos, los pies y la cara pierden color y calor. En las complicaciones de la vida nuestros verdaderos poderes de superación tienden a ocultarse, y la persona se entrega a un desaliento injustificado. En esos momentos es vitalmente importante recontar todas las capacidades efectivas que poseemos para salir adelante con éxito. Una actitud racional nos debe llevar a convencernos de que estamos menos vencidos de lo que creemos estar.

Hay una idea muy poderosa que le brindará un remedio seguro contra su falta de confianza: Dios está contigo y te protege. Es una de las más sencillas enseñanzas de la religión. Él es tu acompañante continuo en el viaje de la vida. No hay otra idea más poderosa para que usted logre una verdadera confianza en usted mismo que esta sencilla verdad.

Obre con confianza

Emerson fue un gran pensador y sus enseñanzas son estimadas en los Estados Unidos como verdades que no se discuten. Pues bien, Emerson repetía: “Para triunfar es necesario creer que sí podemos triunfar”. Otro gran pensador, King, añade: “Sea usted valiente y verá que aparecen fuerzas poderosas que vienen en su ayuda”. Estas dos grandes verdades han sido ya muy comprobadas por la experiencia. Emerson continúa diciendo: “Haga aquello que teme y verá huir sus temores”. Obre con confianza y verá que sus temores e inseguridades dejan de tener poder sobre usted.

En una de las tantas guerras que ha tenido la humanidad, uno de los capitanes, antes de ir a la batalla, dijo al general: “Temo esto y esto...”. El militar superior le respondió: “Capitán, nunca consulte usted a sus temores”.

Este era el gran lema de los grandes héroes y de los que han hecho obras portentosas: no consultaban a sus temores, sino a sus esperanzas. Y el éxito vino proporcionando a sus actitudes optimismo.

 

Pensamientos de fe

El secreto es siempre llenar la mente de pensamientos de fe, confianza, seguridad. Esto expulsa hacia fuera los pensamientos de duda y de falta de confianza. Recuerde este gran principio: no consulte a sus temores, sino a sus esperanzas.